Cómo nuestros hábitos domésticos afectan a la calidad del agua

20/06/2026

Tiempo de lectura: 6 minutos

Cada vez que fregamos, nos duchamos o lavamos ropa, enviamos una mezcla de sustancias químicas al sistema de agua. Pero ¿a dónde va todo eso?

El problema invisible y eterno

Los productos de limpieza e higiene más comunes contienen tensoactivos, fosfatos, fragancias sintéticas y microplásticos –presentes en exfoliantes, dentífricos o algunas telas– que los ecosistemas acuáticos no pueden absorber sin consecuencias. Esto afecta tanto a los detergentes y suavizantes que usamos en cada lavadora y a los productos de limpieza del hogar, como a los cosméticos y cremas que aplicamos sobre nuestra piel. Al comprar estos productos, debemos fijarnos en el etiquetado para evitar ciertas sustancias o avisos. Los filtros ultravioleta de las cremas solares, por ejemplo, se han detectado en peces y organismos marinos, alterando su sistema hormonal. Pero quizás los contaminantes más preocupantes son las PFAS.

Las PFAS (sustancias polifluoroalquiladas y perfluoroalquiladas) comprenden una extensa familia de compuestos químicos sintéticos presentes en varios productos cotidianos como sartenes antiadherentes, envases de comida, impermeables, espumas contra incendios y numerosos cosméticos, entre otros. También se conocen como «químicos eternos» por su alta persistencia en el medio ambiente y en organismos vivos como el humano. Se han detectado ya en ríos, agua potable, sangre humana, leche materna y hasta en agua de lluvia en zonas remotas. Las personas que viven junto a áreas contaminadas, quienes trabajan en estas zonas, y los bebés y los niños en general son algunos de los grupos más perjudicados por la contaminación con PFAS.

En el contexto europeo, la regulación de las PFAS lleva años ganando terreno –el 15 de junio la comisaria europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall mantuvo diálogos de alto nivel sobre los desafíos de la contaminación relacionada con estos químicos. La Comisión Europea presentó el Plan de Acción para la Industria Química en julio de 2025 que está pendiente de una evaluación científica por parte de la Agencia Europea de Sustancias Químicas a finales de 2026. En él, se establecen una serie de medidas regulatorias, siendo una de las cuales tomar medidas sobre las PFAS. El plan incluye un marco de monitoreo de PFAS en la UE para centralizar la información, identificar los puntos críticos de contaminación, destacar las prácticas de remediación que han dado buenos resultados y hacer seguimiento de la legislación.

Los límites de las depuradoras 

Gran parte de lo que va por nuestro desagüe, dependiendo del contexto en el que cada persona vive y sus infraestructuras, acaba en una depuradora. Y aunque confiemos en que ahí se filtra todo, la realidad es más compleja.

Las estaciones depuradoras de aguas residuales fueron diseñadas para eliminar materia orgánica, nutrientes y sólidos en suspensión. La mayoría no estaban pensadas para compuestos farmacológicos complejos, PFAS o microplásticos, y aunque algunos principios activos se reducen parcialmente, otros atraviesan los procesos biológicos sin degradarse por completo. En otras palabras, lo que tiramos por el desagüe no siempre queda retenido antes de volver al río, al mar o al grifo.

En el caso de las PFAS, los estudios de laboratorio han demostrado capacidad para reducir significativamente su presencia en el agua, pero escalar esas soluciones a una depuradora real implica una inversión financiera significativa que todavía no se ha implementado plenamente. 

¿Qué podemos hacer?

Ante todo esto, es fácil sentir que el problema es demasiado grande para que nuestras decisiones importen. Pero sí importan, y hay cosas concretas que podemos hacer.

Como siempre, lo más directo que podemos hacer es tratar de comprar y consumir de forma responsable, evitando sustancias contaminantes siempre que sea posible. Para saber más sobre lo que debemos tener en cuenta al consumir estos productos, consulta las Guías FVS de compra y consumo responsable y nuestro apartado Tu casa y tu vida y combate la contaminación. Las certificaciones ecológicas verificadas –como Ecocert o COSMOS– son nuestras mejores amigas al garantizar que los componentes de los productos son más biodegradables y menos tóxicos para el medio acuático. Elegir formatos concentrados, recargables o sólidos reduce la cantidad de envases y de sustancias –como los microplásticos– que llegan al agua. Por último, no debemos tirar medicamentos por el desagüe o el inodoro, ya que también son una fuente de contaminación del agua importante, también difíciles de tratar. En España, el sistema SIGRE (Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases del sector farmacéutico) es una entidad que se encarga de reciclar y dar un tratamiento seguro a los envases y restos de medicamentos que caducan o sobran en los hogares. Colaboran con más de 22.100 farmacias en todo el país, que disponen de puntos SIGRE donde depositar estos restos de forma segura.

Para saber más sobre lo que debemos tener en cuenta al consumir estos productos, consulta las Guías FVS y nuestro apartado Tu casa y tu vida y combate la contaminación.

Y más allá del consumo, no olvidemos el poder que tenemos la ciudadanía: la regulación cambia cuando la sociedad la exige, y el voto es una de las herramientas más poderosas que tenemos. Debemos apoyar las políticas que favorezcan al medio ambiente y a nuestra salud, no a la ganancia de un pequeño grupo de personas a costa del resto.

Hablemos de huella

Al final, todo lo que consumimos deja una huella, también en el agua. Si quieres saber cuál es la tuya, nuestra encuesta de huella ecológica te permite estimar tu impacto en áreas como el agua, la alimentación, el transporte o los residuos, en pocos minutos y desde tu contexto personal. Esta herramienta nos ayuda a entender desde dónde partimos para mejorar nuestro estilo de vida.

Diogo de Melo

Técnico de Desarrollo Sostenible

Fotografía: Al lavar la vajilla incorporamos al agua las sustancias que contienen los detergentes, así como aquellas fruto de la degradación de estropajos. Autoría: Kampus Production en Pexels.

Referencias:

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