Un episodio del Antropoceno: cuando el plomo estaba en el aire

22/08/2023

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Categorías: Contaminación atmosférica-Etiquetas: -

¿Añadir plomo, un potente neurotóxico, a la gasolina? No parecía una buena idea desde el principio. El saturnismo era conocido desde antiguo, así como las enfermedades profesionales de los que trabajaban con compuestos de plomo. A comienzos de la década de 1920 se descubrió que el tetraetilo de plomo era un buen antidetonante de la gasolina, que mejoraba significativamente el rendimiento de los motores. En la década de 1920 se solía usar etanol (alcohol etílico) como compuesto antidetonante, pero parece ser que el tetraetilo de plomo era más barato. Pero era tóxico.

La solución fue un invento muy vigente hoy en día: los niveles admisibles de concentración, también llamados umbrales de seguridad, que se aplican tanto a los tóxicos en alimentos como a los contaminantes del agua o el aire. Se dio por sentado que, por debajo de cierta concentración, el veneno más letal se convertía en “seguro”.

Tras un tiempo, se encontraron niveles de plomo en la sangre y tejidos humanos incompatibles con la salud. Los niños con alta exposición al plomo eran los más vulnerables, manifestando mermas en su rendimiento escolar. Los estados reaccionaron imponiendo límites más bajos de contenido de plomo en las gasolinas y por fin, tras considerable forcejeo con la industria, estableciendo la prohibición total de añadir plomo a la gasolina.

En este caso hubo suerte: el frente amplio de la reducción de contaminantes procedentes de los tubos de escape, especialmente partículas y óxidos de nitrógeno, que obligó a instalar catalizadores. Los catalizadores no podían funcionar con gasolina emplomada.

A comienzos del siglo XXI ya casi no se quemaba gasolina con plomo en el mundo. En 2021 Argelia fue el último país en prohibirla. En medio, casi un siglo justo en que la atmósfera fue envenenada con cantidades ingentes de un neurotóxico conocido. Solo en España, hacia 1990, salían de los tubos de escape unas 3.000 toneladas de plomo al año.

¿Qué pintó la ciudadanía en todo este proceso? Al principio, fueron convencidos de comprar la gasolina con plomo, tal cual, anunciada así. Poco a poco el producto conquistó el mercado. Luego la palabra “plomo” se ocultó –se usó al principio “Ethyl” como sinónimo en Estados Unidos– y al final quedó solamente la gasolina de más o menos octanos, con el tóxico oculto en el combustible.

Tras las primeras alertas serias en la década de 1970, la industria reaccionó sacando al mercado, poco a poco, gasolina “sin plomo” (Amoco fue una de las pioneras). La publicidad intentó convencer a los consumidores de que la gasolina sin plomo era una gran contribución a la mejora de la salud de sus hijos.

Las evaluaciones a posteriori han mostrado una y otra vez que la erradicación del plomo en las gasolinas hizo caer en picado su concentración en la atmósfera y también en la sangre de las personas. No se ha cuantificado cuánta merma supuso para la salud pública la “epidemia” de plomo atmosférico que sufrió nuestro planeta entre 1930 y 2010 aproximadamente.

Jesús Alonso Millán

Imagen: detalle de un flyer publicitario de Cepsa en 1992.

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