¿Eres turista o ecoturista? El caso del turismo regenerativo de aventura y naturaleza
02/06/2026
Tiempo de lectura: 10 minutos
El buque de expediciones circumpolares MV Hondius de Oceanwide Expeditions ha sido noticia en la primavera de 2026 con motivo de una infección por hantavirus entre el pasaje. El morbo por lo elitista de este tipo de turismo y el miedo a las pandemias heredado de la COVID-19, han traído a la primera plana mediática el turismo de naturaleza en los lugares más remotos del planeta.
La infección de hantavirus se produce por aspiración o contacto con superficies contaminadas por el pequeño ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) que habita zonas silvestres y rurales de vegetación densa en la Patagonia continental en Argentina y Chile. Es un importante regulador del ecosistema en esas latitudes, dispersor de semillas y alimento de depredadores notorios como el puma concolor o rapaces diurnas y nocturnas.
La oferta de expediciones en crucero a los círculos polares se compone de desembarcos en tierra firme para visitar colonias de pingüinos, morsas y focas, reconocimiento de glaciares, senderismo, kayak y buceo polar. El viaje a lugares remotos o excepcionales es lo que en ocasiones se describe como ecoturismo. ¿Qué nos impulsa a emprender estas aventuras? Evidentemente disponer de los recursos económicos necesarios es una condición de posibilidad; pero, ¿por qué motivo?
Razones para emprender un viaje de turismo
Imaginamos las siguientes. ¿Cuáles serían las vuestras?
- Estar en contacto con la naturaleza.
- Ir a lugares señalados, contemplar y conocer monumentos, arte, paisajes, especies, etc.
- Experimentar otras culturas y formas de vida.
- Tener vivencias exclusivas en lugares remotos no asequibles a la mayoría.
- Desconectar o evadirse: escapada.
Viajar forma parte de la naturaleza humana. Tal vez es una necesidad innata asociada a la pulsión exploradora que propició la dispersión hacia nuevos entornos y ambientes. El Grand Tour era un viaje de ida y vuelta que hacían los jóvenes aristócratas ilustrados desde el siglo XVII con propósitos educativos. Se diferenciaba con esta palabra “Tour” de otras formas ancestrales de viaje, como migración, peregrinaje, trashumancia o comercio.
Diferentes etapas de la vida conllevan distintas aspiraciones. Para la generación boomer hacer turismo es una recompensa o un privilegio una vez logradas ciertas metas vitales. Para los millennials es más bien un derecho y tal vez una cuestión identitaria generacional. Para la generación Z es la necesidad de abrirse a la vida en plena pulsión exploratoria, lo que vendría a ser el Grand Tour revisitado.
Cómo surgió el turismo de sol y playa puede darnos pistas acerca de la popularización del fenómeno turístico
El abaratamiento de la energía y el advenimiento del utilitario o turismo, popularizó la práctica elitista del viaje de ocio. Los viajes estacionales de la nobleza, los palacios de verano, los balnearios en la costa, símbolo del lujo, fueron imitados por la clase media, y así surgió el turismo de sol y playa. En la segunda mitad del siglo XX el turismo de masas hacia estos destinos vacacionales se consolidó en el norte global como símbolo de bienestar económico y social (1). En la actualidad las opciones se han diversificado. Hay varios motivos que nos pueden inducir a gastar dinero en safaris, viajes de aventura, cruceros. Haga su test emocional:
- Turismo compensatorio. Se trata de la necesidad de alejarse de una cotidianeidad alienante, de huir de la ciudad ¡Qué ciudades hemos construido! (2)
- Necesidad de estatus, de distinción, como decía Thorstein Veblen ya en 1899 en la «La teoría de la clase ociosa”. Se trata de una pulsión de estatus, una forma de ostentación asociada a la capacidad económica que permite imponer la cultura visitante sobre la anfitriona.
- Autoestima y reconocimiento. Necesidad de adquirir (comprar) experiencias memorables y poder compartirlas instantáneamente en redes sociales.
- Constatación ritual de hitos turísticos, estar en los lugares señalados, icónicos como exigencia preceptiva de cultura. Tienes cultura si has viajado (3).
La huella del turismo
No todo es bonito en la playa. Paradójicamente la exposición al sol en actividades recreativas es la principal responsable del incremento del melanoma cutáneo (4). El desarrollo de infraestructuras turísticas, junto con los efectos del cambio climático afectan a la costa destruyendo playas (5). Tal vez ha llegado el momento de reflexionar sobre las motivaciones turísticas. Los inconvenientes del turismo de sol y playa en destinos exóticos nos invita a replantear nuestras motivaciones y aspiraciones. Tal vez no se trata de imitar y seguir comportamientos ostentosos de las élites que observamos en la historia de los destinos de sol y playa. Ha llegado el momento de replantear los modelos vacacionales y de turismo, evitando los viajes de elevada huella ecológica y encontrar otras formas más plenas y gratificantes de vivir el tiempo libre.
El turismo en la Antártida generó en la campaña 2022/23 más de 674.000 toneladas de CO₂ equivalente (CO₂ eq) (6). Se suele llegar en avión hasta un punto de embarque. Los desplazamientos en cruceros antárticos son el principal responsable de las dos terceras partes de las emisiones, mientras que el transporte aéreo aportó el tercio restante. Se produjeron 5,4 toneladas CO₂ eq por pasajero, aproximadamente la huella de carbono de un europeo promedio durante 6 meses o a la cantidad que absorben unos 300 árboles en un año. La Antártida recibe ya más de 120.000 turistas anuales
Otros ejemplos del impacto de los visitantes en estos destinos remotos son la acumulación anual de toneladas de basura en los campamentos base del Everest y otros enclaves emblemáticos del montañismo. Los gorilas de montaña en Uganda sufren molestias y corren grave peligro de ser contagiados por enfermedades, ya que casi ningún turista respeta la distancia de seguridad de 7 metros (7). El turismo de naturaleza tiene un alto coste ambiental.
En 2025 se produjeron más de mil quinientos millones de desplazamientos turísticos en todo el mundo y cerca de 100 millones en España. Los viajes a lugares exóticos se han multiplicado. Las consecuencias ambientales son importantes. El turismo ya era responsable en la década pasada del 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero (8). La presencia masiva de visitantes causa otros problemas como la demanda de agua asociada a los lugares y usos específicos del turismo (9).
Viaje hacia el turismo regenerativo
La necesidad de viajar y conocer no va a cambiar, pero seguramente el “Grand Tour” de nuestra vida pueda hacerse de otra manera mucho más lujosa, gratificante y placentera sin causar tanto daño. La Comisión Estadística de la Organización Mundial de Turismo de Naciones Unidas se embarcó en la elaboración de indicadores de turismo sostenible (10). En definitiva se trata de minimizar emisiones y revertir la pérdida de biodiversidad y degradación de los ecosistemas ideando prácticas respetuosas de transporte, alojamiento, alimentación o acceso a las áreas silvestres. El turismo regenerativo (11) es una propuesta orientada a incrementar la satisfacción del creciente turismo consciente.
Figura 1. Límites del turismo sostenible y retos del turismo regenerativo. Elaboración propia.

La insatisfacción con las formas consumistas del turismo ha abierto poco a poco las puertas hacia modalidades como el ecoturismo, el turismo rural y el turismo de naturaleza, que buscan superar las carencias e insatisfacciones del turismo convencional.
El turismo se compone de dos sistemas que interactúan: el sistema emisor de la demanda está formado en su mayoría por poblaciones urbanas y de cierto poder adquisitivo. Las poblaciones y los ecosistemas de los destinos turísticos son receptoras. La calidad de la experiencia turística depende de los cuidados ejercidos por las poblaciones locales y de la calidad del turismo visitante. Turismo de calidad es comprobar que tu presencia es acogida y se integra respetuosamente en la vida y los ecosistemas locales. Loretta Bellato y Anna Pollock (11) han expuesto cómo la industria del turismo y las organizaciones con un enfoque lineal no han comprendido esta necesidad de cambio de modelo.
El turismo más gratificante genera vínculos mediante un ser y hacer conjunto entre quien llega y quien recibe. Huye del servilismo superando unas tradicionales rancias relaciones de estatus.
El turismo regenerativo contribuye al crecimiento de la salud y el bienestar de los lugares y las comunidades (11). El sistema turístico actual consiste en crecimiento extractivo: explotar los recursos de lugares dirigiendo la extracción de valor fuera del sistema receptor de los destinos turísticos.
El máximo grado de satisfacción se obtiene superando el turismo en la naturaleza, pero ajeno a ella, para alcanzar experiencias inmersivas siendo parte de la naturaleza (12).
La plenitud de la experiencia es el resultado del arte de vivir, una capacidad sofisticada cuyo lema es: “Más conciencia mejor experiencia, con prisas no hay disfrute”. La sociedad del vértigo parece obligar a llegar más lejos en menos tiempo detrayendo placer y experiencia consciente. Un menor consumo de energía y materiales proporciona control y experiencias vitales significativas.
José Vicente de Lucio Fernández
Universidad de Alcalá y Fundación Vida Sostenible
Fotografía: Turistas embarcados en un avistamiento de lengua glaciar en la Patagonia. Autoría: José Vicente de Lucio.
Referencias:
(1) Litvak, L. A la playa. El mar como tema de la modernidad en la pintura española, 1870-1936. En: Litvak L, editor. A la Playa. Catálogo. Madrid: Fundación Cultural Mapfre Vida; 2000. p. 13-63.
(2) Koles, B., Wells, V., Tadajewski, M. Compensatory consumption and consumer compromises: a state-of-the-art review. Journal of Marketing Management. 2 de enero de 2018; 34(1-2):96-133. doi:10.1080/0267257X.2017.1373693
(3) MacCannell, D. El turista. Una nueva teoría de la clase ociosa. Melusina; 2003.
(4) Langselius, O., Rumgay, H., de Vries, E., Whiteman, D.C., Jemal, A., Parkin, D.M. et al. Global burden of cutaneous melanoma incidence attributable to ultraviolet radiation in 2022. International Journal of Cancer. 15 de septiembre de 2025; 157(6):1110-9. doi:10.1002/ijc.35463
(5) Greenpeace España. Demasiado sol y muy poca playa. [citado 26 de mayo de 2026].
(6) Cajiao, D., Tejedo, P., Aase, J., Benayas, J., Vereda, M., Obermann, A. et al. The carbon footprint of Antarctic tourism: an update of carbon emissions based on satellite Automatic Identification System (AIS) data. Journal of Sustainable Tourism. 3 de abril de 2026;34(4):1157-80. doi:10.1080/09669582.2025.2542823
(7) Weber, A., Kalema-Zikusoka, G., Stevens, N,J. Lack of Rule-Adherence During Mountain Gorilla Tourism Encounters in Bwindi Impenetrable National Park, Uganda, Places Gorillas at Risk From Human Disease. Frontiers in Public Health. 2020;Volume 8-2020. doi:10.3389/fpubh.2020.00001
(8) Lenzen, M., Sun, Y.Y., Faturay, F., Ting, Y.P., Geschke, A., Malik, A. The carbon footprint of global tourism. Nature Climate Change. 1 de junio de 2018;8(6):522-8. doi:10.1038/s41558-018-0141-x
(9) Gössling, S., Peeters, P., Hall, C.M., Ceron, J.P., Dubois, G., Lehmann, L.V. et al. Tourism and water use: Supply, demand, and security. An international review. Tourism Management. Febrero de 2012;33(1):1-15. doi:10.1016/j.tourman.2011.03.015
(10) UN Statistical Commission. Statistical Framework for Measuring the Sustainability of Tourism (SF-MST): Final Draft. World Tourism Organization. Department of Economic and Social Affairs. Statistics Division – United Nations.
(11) Bellato, L. y Pollock, A. Regenerative tourism: a state-of-the-art review. Tourism Geographies. 19 de mayo de 2025;27(3-4):558-67. doi:10.1080/14616688.2023.2294366
(12) Díaz, S., Demissew, S., Carabias, J., Joly, C., Lonsdale, M., Ash, N. et al. The IPBES Conceptual Framework – connecting nature and people. Current Opinion in Environmental Sustainability. junio de 2015;14:1-16. doi:10.1016/j.cosust.2014.11.002
