Cómo sumergirse en el paisaje

24/06/2026

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Saber estar en la naturaleza es una práctica que requiere habilidades y entrenamiento. La creciente demanda de avistamiento de fauna silvestre combinada con la urgencia de un turismo de prisas es causa de graves impactos. La aproximación a la fauna silvestre debe contar con el conocimiento y la actitud de respeto precisa, asistida por especialistas. El reconocimiento del mundo rural comprende entender sus modos de relación con la vida silvestre, la cual persiste históricamente precisamente en convivencia con estas culturas rurales. 

Las prácticas turísticas de acceso a la naturaleza, a lugares singulares, refugios de biodiversidad, avistamiento de especies excepcionales crea problemas de conservación. La observación de la vida silvestre debe ir siempre acompañada de una mirada cuidadosa. Formas invasivas de acceso a la naturaleza con vehículos motorizados perturban la vida silvestre y destruyen el suelo. 

Los paisajes rurales donde persisten las actividades agrícolas, pastoriles y forestales son ahora el escenario de las actividades culturales y recreativas en la naturaleza. Es casi imposible encontrar un lugar en la península ibérica donde no pueda apreciarse la huella ancestral de la acción humana. Desde los pastos de alta montaña hasta las zonas de marisqueo en las costas encontramos rastro de actividad cultural. Resulta evidente que si estas actividades desaparecen y/o son sustituidas por otras como el turismo, el conjunto se va a transformar. Por este motivo integrarse en la vida rural, aunque sea circunstancialmente, forma parte de nuestra aspiración al lujo.

Satisfacer la necesidad e interactuar con la naturaleza en una sociedad desconectada de la vida silvestre requiere cultura, conocimiento, aplicar todos los sentidos. Las comunidades rurales piden tomar en consideración las necesidades y condicionantes del medio adoptando  comportamientos acordes al lugar. Por ejemplo, siendo amantes de los perros, pasear el perro por el campo puede vivirse como una gratificante experiencia. El creciente turismo canino impacta la vida rural. Los perros visitantes pueden entrar en conflicto con los animales domésticos de labor, así como con la fauna silvestre por depredación, competencia y sus heces y orina marcan territorio y transmiten enfermedades. 

El Ayuntamiento de Llanes en Asturias, al que pertenecen diversas aldeas dispersas, tomó la iniciativa de advertir, en una campaña de comunicación sobre el carácter rural de la zona: “Bienvenido a Llanes, municipio de excelencia rural”, se instalaron carteles advirtiendo al visitante de lo que podrá encontrarse en el campo del concejo llanisco: “ganado suelto, gallos cantando temprano, olores a “cuchu” y campos abonados, perros de trabajo sueltos, agricultores y ganaderos produciendo alimentos sanos, así como caminos asfaltados estrechos en los que es preciso conducir con precaución”.

Consejos para la mejor convivencia entre senderistas y perros pastores

Se come con el cuerpo pero se disfruta con la mente. Acercarse al rural y a la naturaleza es reconectar con la comida

Acercarse al campo es acercarse al alimento. Aunque la producción industrial de ciertos alimentos ha desbaratado muchos paisajes y vida rural el avance hacia una agroecología cuidadosa de la tierra y de los alimentos es fundamental. El turismo regenerativo contribuye al cuidado de paisajes agrarios resilientes, incentiva prácticas tradicionales sostenibles al integrarlas en la experiencia turística; en definitiva reconoce el valor cultural del sistema agrario. La agroecología propone sistemas alimentarios diversos, locales y resilientes, sin degradar la naturaleza ni el trabajo de las personas. También el origen de los alimentos y la gastronomía suscitan mucho interés. Apostar por comida de lugares, frente a los alimentos de ninguna parte de la gastronomía global es una forma de cuidado del mundo rural. Son buenos ejemplos los comedores en cofradías de pescadores de puertos pesqueros, las “calcotadas” en la huerta o los furanchos o loureiros gallegos, son exponentes de una tradición de acogida basada en los productos agropecuarios. La Fundación Vida Sostenible ofrece desde 2020 un programa de acercamiento a la agricultura de proximidad conectando platos con paisajes. Elegir alimentos de producción ecológica, es una forma de poner en valor el trabajo rural y su labor en el cuidado del paisaje y la biodiversidad.

En conclusión, practicamos un turismo empático que contribuye al bienestar del mundo rural

Existe un pago justo por los servicios prestados. El resultado de las actividades contribuye al cuidado y regeneración, en su caso, de los sistemas rurales, humanos y naturales.

Visitantes y la población anfitriona de los lugares participan en proyectos e iniciativas que apoyan la protección del medio ambiente, la restauración de los ecosistemas y la conservación de la biodiversidad y los sistemas de producción agroecológica. Son contribuciones tangibles a los esfuerzos políticos mundiales en materia de cambio climático y a revertir la pérdida de biodiversidad, impulsando resultados positivos para la naturaleza. El turismo abarca una gran variedad de opciones, desde el transporte y el alojamiento hasta el consumo de alimentos y el ocio; por tanto, existen oportunidades para que visitantes y negocios turísticos y agrarios adopten comportamientos y soluciones que contribuyan a reducir el impacto medioambiental:

  • Piensa en la huella ecológica de tu viaje: ¿Qué medio de transporte utilizarás? ¿Cuántas emisiones de CO2 vas a generar? Elegimos movilidad baja en carbono, estancias más sosegadas, más tiempo, menos prisas.
  • Somos parte. Nos implicamos en actividades agrarias y de cuidado de la naturaleza. 
  • Nos interesamos por la producción local de alimentos y buscamos la calidad en la proximidad.
  • Allí donde llegamos procuramos integrarnos con la comunidad y sus normas y costumbres. Valoramos el patrimonio inmaterial de las culturas.
  • Nos dejamos invadir por el paisaje sintiendo la interacción con la vida y la naturaleza.
  • Residuos cero.
  • Optamos por opciones ahorradoras de agua y energía.

 

José Vicente de Lucio Fernández

Universidad de Alcalá y Fundación Vida Sostenible

Fotografía: Turismo entre robles trasmochos en la Sierra del Rincón (Comunidad de Madrid), testimonio monumental de un productivo sistema rural que requiere puesta en valor. Autoría: José Vicente de Lucio.

Referencias:

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