El «greenwashing» nos confunde: siete propuestas para combatirlo

01/03/2023

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Durante el mes de febrero, 37 organizaciones europeas, entre las que se encuentra Fundación Vida Sostenible, han enviado una carta abierta a la Comisión Europea, con el título “Proteger a los consumidores contra las prácticas comerciales desleales y el lavado verde”.

Se trata de un documento con recomendaciones para la propuesta de Directiva «Empowering consumers for a green transition» que se publicó el año pasado.

Esta Directiva tiene por objeto mejorar los derechos de las personas para consumir sin exponerse a las prácticas comerciales desleales. Más concretamente, la propuesta pretende contribuir a una economía de la UE circular, limpia y ecológica, al hacer posible que las personas consumidoras tomen decisiones de compra con conocimiento de causa y contribuyan así a un consumo más sostenible. Aborda también las prácticas comerciales desleales que inducen a error y los alejan de las opciones de consumo sostenible. Además, garantiza una aplicación mejor y más coherente de las normas de la UE en materia de protección de los consumidores.

A pesar de ser un gran y necesario paso para empoderar y capacitar a las personas en sus elecciones de compra y no caer en el problema de lavado verde o mensajes poco claros, en esta carta abierta hemos indicado un conjunto de recomendaciones:

  • Prohibición de toda afirmación de neutralidad sobre el medio ambiente y el clima: afirmaciones como “CO2 neutro” o “neutro en carbono” no son verdaderas y dan a las personas consumidoras la sensación de que pueden seguir adquiriendo el producto sin que tenga un impacto y lo que ocurre normalmente es que se basan en el uso de créditos de carbono.
  • Las afirmaciones sobre un futuro comportamiento medioambiental: por ejemplo “plástico cero para 2050”, sin existir información clara, comprensible y bien definida sobre estas metas.
  • Las afirmaciones sobre un único aspecto sostenible de una empresa no deben aparecer como relativas a toda la empresa: es decir, que una marca use un material reciclado para un producto no la hace ser sostenible al 100%. Hay que tener en cuenta toda su cadena de producción.
  • Prohibición de las alegaciones medioambientales que tengan como efecto la promoción de los combustibles fósiles.
  • Introducir un procedimiento de aprobación previa para las etiquetas de sostenibilidad y las herramientas de información sobre sostenibilidad: los sistemas de certificación deben ser independientes y transparentes y con un trabajo sólido de control y supervisión.
  • Requisitos más estrictos sobre las metodologías utilizadas para asignar la composición de los productos. Por ejemplo, el porcentaje de material reciclado de un producto: puede haber información sobre “producto hecho con material reciclado”, cuando solo una muy pequeña parte del producto usa este material y da a entender que se trata de todo el producto.
  • Prohibición general de la obsolescencia prematura y de las prácticas que impiden la reparación: comercializar productos que contengan materiales o características que limiten su vida útil y además dar a las personas consumidoras facilidades para reparar objetivos, poniendo a disposición en el mercado piezas de recambio, por ejemplo.

Puedes acceder a la carta completa en este enlace.

Laura González Munera

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