Fotografía: Сергей Орловский en Unsplash

 

Si cambiar de comida lo cambia todo, como se asegura en este artículo, ¿se asocian las diferentes opciones de alimentación, con un estilo de vida diferenciado? Para arrojar un poco de luz sobre este asunto, hemos trabajado sobre las respuestas a la encuesta “Calcula el tamaño de tu huella ecológica… ¡y aprende cómo hacerla más pequeña!”. La encuesta contiene una veintena de preguntas que recogen lo más sustancial del impacto del estilo de vida asociado al consumo de energía, agua, materiales y transporte, desde «¿qué vehículo de transporte usas para tus desplazamientos cotidianos» a  «¿cuántos contenedores de reciclaje tienes en tu casa?» y ha sido cumplimentada por cerca de 13.000 personas en España a fecha de hoy.

Puedes hacer clic aquí para ir a la encuesta interactiva, calcular el tamaño de tu huella, recibir útiles consejos para reducirla y regresar luego a leer este artículo.

Una de las preguntas se refiere a la relación con el consumo de carne, y distingue cinco categorías: de mayor a menor afición, que se podrían llamar a) amante del chuletón, b) inclinado al consumo de carne, c) intermedio, d) flexitariano y e) vegano.

En términos generales, aproximadamente un 13% de las personas que han cumplimentado la encuesta declaran ser muy carnívoras, y un 6%, menos de la mitad, adictas a los vegetales. Aunque estas cifras no se pueden usar como indicadoras de la relación con la carne de la población en general, pues proceden de una encuesta online abierta, son interesantes por las proporciones que reflejan. Hay que decir que, los porcentajes de vegetarianismo y conductas afines que indica la encuesta coinciden aproximadamente con los datos que van apareciendo en los medios de comunicación para la población española.

Es interesante comparar las respuestas de España con las de México (20% de carnívoros y 3% de veganos en este país y las de Colombia (24% y 3%). Estos dos países reflejan una proporción de «carnívoros» muy superior y de «veganos» muy inferior, casi el doble y la mitad respectivamente.

Si cruzamos el eje “carnivorismo – veganismo” con otras preguntas definitorias de la huella ecológica del estilo de vida, aparecen algunos datos interesantes.

Climatización

Los veganos utilizan la calefacción y el aire acondicionado con mucha más moderación que los carnívoros. En concreto, la opción vegana marca esta opción de uso muy moderado tres veces más que los carnívoros. Estos, por el contrario, declaran que derrochan climatización con una frecuencia más de cuatro veces superior a los veganos.

 

Electrodomésticos eficientes

Los veganos tienen más electrodomésticos de clase A o superior, un tercio más que los carnívoros, lo que cae dentro de lo esperable. Más interesante es el dato de que el número de carnívoros que ignora la clase energética de sus aparatos es el doble que el de veganos.

 

Vehículo usado en el transporte cotidiano

¿Cómo se desplazan los carnívoros y los veganos? Tanto unos como otros utilizan mucho el coche, pero los veganos caminan más y sobre todo usan más la bicicleta que los carnívoros. También utilizan más el transporte público. Los veganos usarían ocho veces más la bicicleta que los carnívoros y caminarían cuatro veces más. La opción “coche” como vehículo preferente en los desplazamientos se derrumba de un 75% para los carnívoros a poco más de un 30% para los veganos.

 

Tamaño del coche

¿Qué hay en lo que respecta al tamaño del coche? ¿Se confirma la imagen del aficionado a los chuletones que conduce enormes SUV? Pues parece que sí. Los carnívoros marcan la opción “SUV o todocamino de los grandes” tres veces más que los veganos y la opción “utilitario muy pequeño” tres veces menos que ellos.

 

Coche sin emisiones

Por último, en relación con el tipo de vehículo, ¿son los veganos más proclives a tener un coche eléctrico o híbrido que los carnívoros? En este caso no hay ninguna relación detectable. Entre un 5% y un 7% de las respuestas declaran tener un coche de estas características.

 

Ocupación del vehículo

Cruzando la cuestión “veganismo – carnivorismo” con la pregunta “¿vas solo en tu coche? se pueden ver varias cosas. En general, los carnívoros van más acompañados que los veganos, la mitad declara no ir nunca solo en su coche (tal vez porque utilizan coches más grandes). No obstante, hay una minoría significativa de carnívoros que declaran ir siempre solos, la clásica figura del conductor solitario a bordo de un gran todoterreno.

 

Frecuencia de compra

Los veganos, ¿van todos los días a comprar sus verduras al mercado de la esquina, o se acercan una vez cada varias semanas a una gran superficie para llenar un gran carro de la compra? Los datos no reflejan la imagen de veganos frecuentadores de verdulerías y fruterías, más bien al contrario. Un porcentaje muy alto de veganos, el doble que el de carnívoros, declara que compra una vez al mes o menos, y el porcentaje de los que hacen compra diaria es inferior al de los aficionados a la carne. Parece haber una dualidad tanto entre carnívoros como veganos entre aficionados a la compra diaria y proclives a la compra masiva esporádica.

 

Relación con las plantas

La relación entre ser aficionado a comer vegetales y la afición al cuidado de plantas parece evidente, y curiosamente se confirma de pleno. Los resultados del cruce de datos muestran que muchos veganos declaran que disfrutan de un gran jardín, el doble que los carnívoros, y que muchos carnívoros, el doble que los veganos, declaran no tener ni una triste planta en casa. Sería interesante averiguar cuál es el porcentaje de personas que tienen plantas en sus casas que cultivan parte de sus alimentos o condimentos.

 

Fontanería economizadora

Existe una ligera tendencia a tener elementos de fontanería economizadora en casa por parte de los veganos y flexitarianos, y hay una relación algo más clara entre el carnivorismo y la ausencia de tales elementos en sus hogares.

 

Alertas tóxicas en etiquetas

¿Los carnívoros prestan menos atención a los iconos de toxicidad (presentes en productos de limpieza, por ejemplo)? El cruce de datos entre la pregunta “¿rechazas los productos marcados con estos iconos?” y la línea “carnivorismo – veganismo” muestra una correlación marcada entre el rechazo a los tóxicos y el consumo prioritario de vegetales. Hay que tener en cuenta que muchas respuestas indican que las personas que responden a la encuesta nunca se han fijado en estos iconos.

 

Contenedores de recogida selectiva

También existe una correlación muy marcada entre el número de contenedores para la recogida selectiva en casa y el consumo prioritario de alimentos vegetales. Los carnívoros declaran con una frecuencia diez veces mayor que no tienen ningún contenedor en casa. El porcentaje de veganos que declaran tener tres o cuatro contenedores en casa casi triplica al porcentaje de carnívoros que dicen lo mismo.

 

Alimentos frescos y ultraprocesados

Si cruzamos dos líneas, la “carnivorista – veganista” y la de compra de alimentos “frescos – ultraprocesados”, se obtienen algunas sugerencias interesantes. En general, la afición a los vegetales se correlaciona con la compra de alimentos frescos, pero los más carnívoros compran más frescos que los que se declaran moderadamente carnívoros. Los más carnívoros compran ocho veces más ultraprocesados que los veganos, pero hay el doble de veganos que compran alimentos ultraprocesados que en el caso de los flexitarianos. Estos datos parecen reflejar la existencia de dos núcleos, aficionados a los vegetales y a los alimentos frescos por un lado y aficionados a la carne y a los ultraprocesados por otro, pero con dos grupos más pequeños de veganos adictos a los ultraprocesados (los alimentos veganos envasados) y de carnívoros que prefieren los alimentos frescos, incluyendo la carne.

 

Conclusión: ¿es el “veganismo” un indicador de una vida más sostenible, con una huella más reducida?

En general se puede responder afirmativamente a esta cuestión. Las personas que orientan su alimentación al consumo de vegetales son menos proclives al consumo o uso de elementos de elevado impacto, como los coches grandes o los productos de limpieza con compuestos tóxicos. También parece que hacen un uso más cuidadoso de los recursos de que disponen, usando la climatización o el agua con más eficiencia, gracias a un manejo economizador y a un mayor conocimiento del etiquetado de eficiencia. Por último, manejan más elementos de sostenibilidad en sus hogares y vida cotidiana, como bicicletas, plantas o contenedores para la recogida selectiva.

 

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