Mares sin tóxicos: los químicos textiles en los ecosistemas marinos

12/06/2024

Tiempo de lectura: 13 minutos

Según la FAO, en 2050 va a haber más plásticos que peces en el mar; existen islas de plástico; los animales se ven afectados por estos residuos y mueren por la ya denominada enfermedad del plástico, la plasticosis… Plásticos, plásticos y más plásticos en el mar. Pero este no es el único residuo que acaba en los océanos.

Todos los días se vierten a los ríos o se filtran en los acuíferos millones y millones de litros de agua que contienen multitud de químicos que, en muchas ocasiones, generan daños en los ecosistemas acuáticos. Además, debido a los mecanismos que operan en los grandes cuerpos de agua, como son las corrientes marinas, estos químicos acaban disgregados por todo el planeta.

 

Una de las grandes causantes de este daño es la industria textil y el consumo exacerbado de ropa que hacemos. Según la ONU es la responsable del 20% de la contaminación del agua, y su único impacto no es solo en el agua. Te recomendamos altamente que leas sobre qué impactos tiene la moda en el planeta en esta información del Parlamento Europeo. Pero lo que queremos hacer aquí, es profundizar en el conocimiento de los químicos que se usan en esta industria y cómo afectan a los ecosistemas marinos y oceánicos.

Para ello, hemos dividido el proceso de elaboración de ropa en dos etapas diferentes. La primera, es la que nos lleva desde la materia prima al tejido, es decir, del algodón o los microplásticos a las fibras hilvanadas y presentadas en largos rollos de tela. La segunda etapa es los procesos que sufre el tejido o prenda para darle unas propiedades concretas antes de venderse al usuario final.

Tenemos que recordar de nuevo, que lo que exponemos ahora son solo los impactos por tóxicos. Queda fuera de lo que se expone aquí otros impactos ambientales como son el uso de tierras y agua para alimentar al ganado que produce la lana, las emisiones que se producen para extraer el petróleo del que luego derivarán ciertos tejidos sintéticos, la energía que se utiliza para todos los procesos mecánicos de manufactura y transporte o los impactos asociados a los vertidos de la prenda tras finalizar su vida útil.

Todos esos aspectos son más conocidos porque afectan directamente al calentamiento global y son más visibles y notorios. Pero lo que no está tan arraigado es el conocimiento sobre la contaminación por las “nuevas entidades” o, dicho de otro modo, la contaminación por todos esos productos químicos que usamos en nuestra producción y que acaban en la naturaleza. Este es uno de los 9 límites planetarios que establecieron en 2009 un grupo de científicos del Stockholm Resilience Centre. A diferencia de otros de esos 9 límites planetarios, este de las nuevas entidades no se ha estudiado hasta recientemente: el resultado publicado en 2022 concluía que hemos sobrepasado con creces este límite y está dañando la vida.

La biodiversidad se ve resentida por esta contaminación y la vida marina no se libra de este drama. Muchísimos (demasiados) agentes químicos acaban en el mar. Ya sea directamente vertidos por una fábrica o desde nuestras lavadoras o tras un largo recorrido gracias a la lluvia y filtraciones que llevan contaminación terrestre o atmosférica al mar, los tóxicos acaban envenenando los ecosistemas marinos.

A continuación lo que te encontrarás es una serie de casos que visibilizan las consecuencias del modelo de consumo de textiles que tenemos en la actualidad. Para facilitar la comprensión, hemos puesto solo unos pocos casos, pero el número es más elevado como podrás ver al final de esta publicación.

De la materia prima al tejido

A continuación se exponen algunos de los procesos y sustancias que se utilizan desde que tenemos la materia prima (ya sean naturales o sintéticas) hasta su formato de rollos de tela. Se trata de procesos que preparan la materia prima para ser manipulada. En el caso de los materiales sintéticos, también se trata de sustancias que facilitan la conversión del plástico en fibras textiles.

En la tabla también se muestran ejemplos de algunas sustancias y sus efectos pero no aparecen todas las que son. Solo se han escogido unas pocas como ejemplos.

Proceso/ Sustancia Descripción Consecuencias sobre Ecosistemas marinos (ejemplos)
Lavado y aclarado Es un proceso para eliminar impurezas y residuos de la materia prima virgen y su secado tras este primer proceso. Un químico usado para este proceso es el nonilfenol. Este compuesto es un disruptor endocrino, es decir, una sustancia que cambia el sistema hormonal de la fauna acuática. Estos cambios se pueden dar de muchas maneras. Así, por ejemplo en la carpa arcoiris o el Cypronodon variegatus (otro tipo de pez), se ha observado que reduce la supervivencia de larvas y alevines además de provocar una feminización, es decir, una proporción de sexos marcadamente sesgada hacia los peces hembra y un 20%-40% de intersexualidad en los peces.
Acelerantes y estabilizadores de polímeros Para la producción de tejidos sintéticos, se realizan estos procesos en el que se utilizan químicos para aumentar la velocidad de las reacciones y procesos en la producción de tejidos a base de polímeros. Uno de los usados es el DBT, otro disruptor endocrino. Además, esta sustancia es acumulativa y asciende a través de la cadena alimentaria.

Se ha estudiado como en el caso de las focas comunes, este disruptor afecta al sistema inmunitario de esta especie. En otro estudio hecho con algas Chlamydomonas. reinhardtii, se ha comprobado cómo inhiben el crecimiento y generan una toxicidad aguda.

Plastificantes Usados con polímeros (para tejidos sintéticos), ayudan a darle mejores propiedades a la fibra para poder procesarlo mejor. Entre estos se encuentran los ftalatos que afectan en el desarrollo y la reproducción de peces, moluscos o el fitoplancton. En el caso del fitoplancton, su metabolismo y fisiología sufren afecciones que modifican su productividad.
Blanqueamiento Elimina los pigmentos naturales para obtener el tejido en blanco y luego poder aplicar los tintes. Un elemento común en este proceso es el manganeso en su forma de óxido de manganeso. Se ha estudiado cómo las altas concentraciones de este metal en los moluscos afecta en su actividad de filtración y, por ende, en su actividad de alimentación.

También, altas concentraciones de manganeso afectan a la supervivencia y crecimiento de algunas especies de peces.

Emulsionantes y humectantes Estas sustancias facilitan la impregnación de otras sustancias en el tejido. Los alquilfenoles como el 4-tert-Butilfenol se utilizan como humectantes. Se ha observado que en tres tipos de peces afectan a los huevos y su desarrollo y a características sexuales secundarias.
Tintado Se añaden pigmentos para darles al tejido el color deseado. El estireno se utiliza como agente de unión para pigmentar. Este elemento, está comprobado que es tóxico para la vida acuática y, por ejemplo, puede impedir la vida de la Daphnia, minúsculos crustáceos.

También se usa el plomo que provoca la reducción del tamaño en conchas de ostras y almejas.

Del tejido a la prenda manufacturada

En esta etapa se realizan procesos que le otorgan propiedades al material o prenda, para protegerlo, darle más durabilidad o poder implementar el diseño deseado. Existen procesos no reflejados en esta tabla y, como el punto anterior, se exponen ejemplos de químicos y sus consecuencias pero no se exponen todos.

Proceso/ Sustancia Descripción Consecuencias sobre Ecosistemas marinos (ejemplos)
Antibacterianos Son sustancias que retrasan o impiden la aparición de bacterias en la ropa. Un ejemplo de estas son las sales de amonio cuaternarios. Estas, además de ser tóxicas para organismos acuáticos, aumentan la posibilidad de la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos.
Protectores solares Sustancias que protegen los tejidos de los efectos producidos por la radiación solar. Existen multitud de sustancias para proteger las prendas de la radiación solar. Algunas de ellas están basadas en el zinc. Así, las nanopartículas de óxido de zinc afectan al crecimiento y la fotosíntesis de algas así como al crecimiento de corales.
Repelentes de agua y aceite Confieren al tejido propiedades impermeables ante el agua o aceite. Como ejemplo de repelentes están los ácidos perfluoroalquilos, PFAA. Estos afectan a la vida marina según las especies: afectan al crecimiento de las algas y el zooplancton, provocan inmunotoxicidad en los moluscos o alteración endocrina en los peces e incluso dañan el tejido hepático en mamíferos.
Retardantes de llama Sustancias que dificultan la combustión del tejido. Una de las sustancias más conocidas entre estas sustancias es análogo al Bisfenol A, un compuesto que ya ha sido prohibido para su uso en envases en contacto con alimentos. Este compuesto no ha sido estudiado tanto como el Bisfenol A, pero ha demostrado alterar la actividad sanguínea de las tortugas Caretta caretta.

Este y otros retardantes de llama brominados son acumulativos y persistentes y se han encontrado en ballenas, delfines y tortugas.

Adhesivos Sustancias que pegan diferentes capas de tejidos. Como agente adhesivo y antifricción para la impresión en ropa se utiliza, entre otros, el 4-tert-Octilfenol, un químico que es un disruptor endocrino que, trastornan algunas de las hormonas de los peces, y afectan a su salud.

Pero eso no es todo

Los procesos y sustancias expuestas en esta publicación, son solo una mínima parte de los productos químicos que se usan en la manufactura de prendas. Para tratar de dimensionar un poco mejor la magnitud de este drama podemos remitirnos al siguiente informe: State of Science on Plastic Chemical. Identifying and addressing chemicals and polymers of concern. En él se habla de los químicos que contienen los plásticos entre los que se encuentran las fibras textiles. Han encontrado más de 16.000 sustancias de las cuales, más de 10.000, tienen efectos desconocidos. Pero aun así, si contamos solo las que han sido probadas que tienen un efecto dañino y acotamos las que son tóxicas para los medios acuáticos, tenemos un total de 770 sustancias que van en los tejidos sintéticos. Esta cifra aumenta a 1.161 si incluímos los que tienen algún indicio de que lo son pero no son concluyentes y hay otras 1.120 sustancias que se usan en los textiles que no se sabe nada sobre ellas y podrían acabar sumándose a la lista.

Un vistazo por la Textile Guide de International Chemical Secretariat (Chemsec) nos puede ayudar a dimensionar todavía más la cantidad de las llamadas nuevas entidades que usamos en la ropa y dañan los ecosistemas marinos. Hemos realizado una búsqueda rápida pinchando en cada uno de los procesos y añadiendo como filtro que sean sustancias que causan algún tipo de daño a la vida acuática. Teniendo en cuenta que no es una búsqueda exhaustiva y que solo aparecen los químicos más comunes, estos son los resultados obtenidos:

Sustancia Descripción N.º de sustancias que causan daño a la vida acuática
Solventes Sustancias que se utilizan para disolver otras sustancias o materiales en él. 48
Tensoactivos Se usan para diferentes funciones: detergentes, suavizantes, emulsionantes… 3
Repelentes de agua Confieren al tejido propiedades impermeables. 6
Biocidas y pesticidas Sustancias que evitan la propagación de organismos vivos en los tejidos. 90
Tintes y pigmentos Para blanquear o dar color los tejidos. 34
Retardantes de llama Para reducir la inflamabilidad de la ropa. 12
Plastificantes Ablandan los plásticos para serigrafía o recubrimiento. 8
Total 201

Fuente: Textile Guide. Chemsec.

Hay soluciones

Está claro que actualmente la relación de la industria textil con los ecosistemas marinos es tóxica. No es factible la convivencia de ambas partes juntas y o algo cambia, o las cosas van a acabar mal.

Por suerte, sí es factible un cambio en el que los ecosistemas marinos salgan ganando mucho (la eliminación o elevada disminución de la contaminación a las que están expuestos) sin que la parte humana pierda (podamos seguir vistiéndonos y disfrutando de estrenar ropa nueva). Para ello, hay que poner conciencia.

Primeramente hay que pensar en reducir. Según el informe ETC/CE 2023/5 se produjeron 109.000.000 toneladas de fibra textil en 2020, es decir, casi 14 kg de tejido por persona en el mundo. Pero hay que considerar que no todo el mundo consume por igual y que muy probablemente en el norte global ese dato sea mucho mayor (por desarrollo económico y economía familiar). De hecho, según la UE, la media europea es de 26 kg. Así que tenemos que plantearnos si necesitamos comprar tantos kilos de ropa nueva al año. Puede que en algunos casos nos equivoquemos, pero casi seguro que en la gran mayoría de los casos la respuesta es no. Principalmente por una razón: no es necesario que sea nueva.

Por un lado, desde la parte que nos compromete como individuos, existe ropa de segunda mano que podemos comprar. Es una práctica ya bastante extendida, con bastantes buenos resultados y que mucha gente la practica. Es una manera de satisfacer nuestros deseos de vernos diferentes y estrenar ropa sin causar todo el daño que provoca generar nueva contaminación química (además de los otros impactos citados).

Por otro lado, y aquí es donde entran en juego las instituciones y empresas, mucha de la ropa se puede reciclar. De media, las personas en Europa nos deshacemos de 11 kg de ropa al año de la cual el 87% se incinera o se deposita en vertederos. Las instituciones deben regular para que se deje de tratar toda esa ropa como basura y pase a ser materia prima.

Una vez reducida tanto la demanda como el uso de materias primas, toca reducir los impactos a lo largo del ciclo de vida. En lo que corresponde a la contaminación de nuevas entidades (o química) existen buenas prácticas para eliminar sustancias químicas o sustituirlas por otras no dañinas. Además de la guía de Chemsec (mencionada anteriormente), esta entidad también ofrece una herramienta para buscar alternativas a químicos dañinos. Es decir, ya existen herramientas a disposición de las empresas para mejorar. Y la investigación es algo que no para por lo que podemos esperar incluso mejores prestaciones en un futuro.

Haciendo un resumen, estamos contaminando los ecosistemas marinos y debemos de parar de hacerlo ya. Si los mares y océanos están sanos, la especie humana también ganará en salud. Ahora nos toca reorientar el camino, dejar la producción de ropa sin límites y sin conciencia y tomar el camino de la sensatez productiva donde prime el cuidado de los ecosistemas marinos y, por ende, la vida.

Darío Montes

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