La economía social como motor para una transición verde y justa

11/03/2024

Tiempo de lectura: 3 minutos

Social y responsable ambientalmente, son dos cualidades que queremos escuchar constantemente. Si las añadimos como adjetivos al sustantivo “economía”, tenemos las tres patas de la sostenibilidad. Esto, rara vez se da de una manera tan efectiva como vamos a contaros ahora. Pero primero, vamos por partes.

Llevamos ya unos años viendo una gran tendencia por parte del Parlamento Europeo a regular en todas las materias introduciendo, transversalmente, la sostenibilidad. No podemos seguir como hasta ahora y, entre otras cosas, nos hemos propuesto el objetivo de emisiones netas cero para 2050. Pero el planeta no solo está sufriendo por las emisiones de carbono. Otro aspecto perjudicial de nuestras sociedades son los residuos. Es aquí donde entra en juego la Directiva Marco sobre Residuos (FWD por sus siglas en inglés), actualmente en revisión.

Esta normativa tiene un reto muy grande ya que no es fácil modificar un sistema bien asentado en la cultura del crecimiento constante y el usar y tirar. Pero es algo que hay que abordar, para reducir la cantidad de residuos y mejorar la eficiencia de su gestión. Por suerte, para ello existe una “herramienta” muy suculenta como es la economía circular. 

En relación a esta normativa y, a través de Environmental European Bureau (EEB), nos ha contactado la red internacional RREUSE, una entidad que engloba socios de 21 países y cuya función es la de representar empresas sociales de reutilización, reparación y reciclado. Por poner un ejemplo, AERESS (Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria) es la socia española. 

Estas empresas generan trabajo (economía) en torno a la recogida, tratamiento y reutilización o reciclaje de los residuos (responsabilidad medioambiental) y, en muchos casos, con personas de los colectivos más vulnerables (social). Es aquí donde aparecen las tres patas de la sostenibilidad juntas.

RREUSE se ha puesto en contacto con los miembros de EEB para que firmemos una carta para instar al Parlamento Europeo a qué aproveche el potencial de estas entidades en el camino de hacer una transición ecológica y justa. En este caso, la carta pone en el foco a las entidades que trabajan en el campo de los materiales textiles: “al prolongar el ciclo de vida de los textiles, estos actores de la economía social reducen tanto la cantidad total de desechos textiles como el impacto ambiental acumulativo de la producción de nuevas prendas. Lo hacen mientras dan ejemplos para una transición justa proporcionando empleos locales inclusivos y desarrollando habilidades verdes cruciales.”

Habiéndose propuesto desde la nueva directiva de residuos, la Directiva Marco sobre Residuos, buenas disposiciones en favor de las empresas sociales, algunos operadores comerciales han mostrado rechazo antes ellas. Por ello, tratando de “nivelar el campo de juego” –fomentar el desarrollo de la economía social y que esta tenga oportunidades equitativas–, nos sumamos a esta carta de la red RREUSE que solicita:

  • Mantener todas las disposiciones positivas, que facilitan la actividad de las empresas sociales.
  • Otorgar poder de decisión en la realización de jurisdicciones (la responsabilidad ampliada del productor) para la recogida de residuos. 
  • Exigir que las tarifas de responsabilidad ampliada del productor cubran todos los costos asociados con las actividades de reutilización y preparación para la reutilización realizadas por empresas sociales, incluida la gestión de residuos residuales.
  • Garantizar que las empresas sociales mantengan la propiedad sobre todos los textiles usados ​​y de desecho que recogen.

Al igual que otras entidades a nivel global, nos hemos unido a esta carta abierta en aras de visibilizar y apoyar medidas necesarias para realizar una transición verde e inclusiva.

Accede a la carta abierta.

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