Diseña tu propio estilo de vida sostenible… y disfrútalo

08/03/2023

Tiempo de lectura: 3 minutos

Olvida los consejos de los expertos y los catecismos de la sostenibilidad. Diseña un estilo de vida sostenible a tu medida… y empieza a disfrutar del día a día.

¿Quieren leer algo realmente aburrido? No tienen más que entrar en OpenAI y hacerle la siguiente pregunta al robotillo: ¿Qué es un estilo de vida sostenible? La respuesta es impecable y acertada, pero da mucha flojera leerla. Resumiendo, se trata de cambiar de vida ahora para salvar el futuro del planeta. El tal cambio de vida tiene un toque bastante monástico: comer menos carne, usar menos el coche, no usar plástico, etc. Algo así como llevar a todas horas un cilicio ambiental.

Por esta razón los estilos de vida sostenible son tan fáciles de atacar y tan difíciles de poner en marcha. Funcionan a base de listas de acciones virtuosas muchas veces bastante o completamente desconectadas de la realidad. Por ejemplo: “No comas carne”, “Camina o usa la bicicleta en lugar del coche” o “Rechaza los envases desechables”.

Nadie dice nada de que un estilo de vida sostenible sea agradable, divertido y disfrutable. Parece que se ha impuesto la máxima “Si no hay renuncia y sacrificio, no es sostenible”. Pues puede ser justo al revés. Por ejemplo: “Disfruta cocinando”, aquí viene una loa al Canal Cocina, sin duda la mejor televisión que se puede ver. En él diferentes personas, aficionadas y profesionales, nos enseñan a cocinar. Es decir, a transformar alimentos básicos en platos sabrosos.

Lo gracioso del asunto es que no hay actividad más sostenible que cocinar. Lo tiene todo: ahorramos dinero, mejoramos nuestra salud, compramos menos envases desechables. Y es una actividad placentera como pocas, solo comparable a cultivar un huerto o leer un novelón.

Problema, y de los grandes: no tenemos tiempo para cocinar. El acelerado ritmo de la vida moderna solo nos da margen para comprar una pizza presurizada y lanzarla al interior del microondas. Realidad: tenemos mucho más tiempo para cocinar que el que nos han hecho creer que tenemos. Otra cosa es que nos sintamos importantes por llevar un supuestamente frenético ritmo de vida y prefiramos seguir comiendo pizza presurizada toda la vida. Hay gente pa tó.

La lista de actividades placenteras y además sostenibles es larga: instalar unas placas de autoconsumo y mirar en la app correspondiente cómo la fuerza del sol te alimenta de energía, asociarte al huerto de tu barrio, entrar a formar parte de una comunidad energética, caminar largas distancias por tu ciudad, hacerte el rey o la reina de la bicicleta urbana, crear un envolvente aislante en tu vivienda a prueba de olas de frío y de calor, ir a la compra con tu bolsa y tus propios tápers (termina convirtiéndose en un vicio), cultivar plantas en tu balcón, reducir sustancialmente la factura eléctrica (un placer inigualable), por ejemplo, redimensionando tu instalación de agua caliente, sacar partido al abono de transportes para explorar tu ciudad, investigar en las tiendas de ropa de segunda mano, etcétera.

Estos son solo unos ejemplos. Cada cual sabe cómo diseñar su estilo de vida sostenible a su medida, según sus circunstancias. Seguro que alguna idea te ronda por la cabeza. Si no se te ocurre nada, puedes echar un vistazo a nuestros proyectos, recursos y herramientas para conseguir y calibrar algunas ideas.

Jesús Alonso Millán

Imagen: «Estilo de vida sostenible, arte digital», según la interpretación de DALL-E

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