Hasta que podamos volver a disfrutar de las calles, las montañas, los ríos, la playa… y relacionarnos en persona con nuestros amigos, compañeros y familiares [#QuédateEnCasa #AplanaLaCurva], te contamos unas cuantas cosas muy sostenibles que podemos hacer en nuestras casas… e ir preparando otras que podremos hacer en un futuro que esperamos próximo.

Hoy hablaremos sobre cómo puedes ser un poco más sostenible y la vez reducir la factura de la luz. Recientemente, se han publicado estimaciones de que el recibo de la electricidad podría subir, en situación de confinamiento, hasta un 50%. Vamos a intentar que ni siquiera se acerque a esta cifra.

Cosas sostenibles que hacer en casa: #ReducirLaFacturaDeLaLuz

 

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#CalefacciónResponsable
Ahora que estamos todo el día en nuestras casas, podemos fijarnos en el uso que hacemos de la calefacción. No nos gustan los extremos y, al igual que no es necesario pasar frío en casa, tampoco es necesario dormir con sábana y deambular en camiseta de tirantes en pleno mes de invierno. Para ello, podemos regular el termostato de nuestra casa hasta una temperatura en la que estemos cómodos y configurarlo a determinadas horas para que caliente la casa, sin necesidad de que la calefacción esté las veinticuatro horas en funcionamiento. Recuerda que se duerme mejor en una habitación fresca que en una recalentada.

Además, si hay estancias de la casa que permanecen la mayor parte del tiempo vacías, por ejemplo, una habitación de invitados o un trastero, podemos no encender la calefacción en ellas, siempre y cuando podamos aislarlas del resto de la casa (simplemente cerrando la puerta). Recuerda, siempre es mejor taparse con una manta que tener los radiadores a máxima potencia durante todo el día. El planeta y tu bolsillo te lo agradecerán.

 

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#ControlaTuFrigorífico

Con cierta probabilidad, el frigorífico que tienes en la cocina, epicentro de la vida hogareña, tiene algún que otro problemilla. Por ejemplo:

• Tres dedos de escarcha en el congelador, una escena polar con paquetes de guisantes semienterrados en el hielo en lugar de pingüinos.

• Alimentos completamente desconocidos en el fondo de las baldas. ¿Qué fue en su tiempo esa masa verdosa? ¿Un trozo de queso o un aguacate?

El resultado es un derroche de energía y de comida considerable. Controlar tu frigorífico puede resultar duro, pero es imprescindible. Vacíalo por completo, descongélalo, límpialo cuidadosamente y coloca con orden los alimentos en su interior. Si tu frigorífico es demasiado grande, haz intención de cambiarlo por uno más pequeño cuando puedas. Un frigorífico grande, si no tienes un restaurante, se convierte rápidamente en un almacén de comida estropeada.

 

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#CuentaTodosLosAparatos

Esta actividad es más difícil de lo que parece, y puede llevar su tiempo. Consiste en contar y anotar en una lista todos y cada uno de los aparatos que necesitan electricidad para funcionar, ya sea enchufables o a pilas, que existen en tu casa. A continuación, anota al lado de cada unos su categoría: a) imprescindible, b) de uso regular, c) no sabía que lo teníamos, d) ¿para qué servirá este trasto? Para las categorías c y d, puedes ir pensando en venderlos o regalarlos cuando termine el confinamiento. Para las categorías a y b, sigue las reglas generales de ahorro de energía.

 

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#LeeElManual

Seguro que tienes los manuales de uso y entretenimiento del televisor, la lavadora, el frigorífico, el horno, el lavavajillas, etc., en alguna parte. No estás muy seguro, tal vez en aquel cajón, ¿o ese otro? Aquí se trata de localizar todos los manuales y echarles un ojo en busca de información sobre cómo mejorar el funcionamiento de los aparatos y hacerlo más económico. Si no los encuentras en tu casa, los puedes descargar desde la página web del fabricante. Algunas máquinas domésticas incluyen explícitamente un modo eco que puede ser interesante usar y calibrar, comparando sus ventajas e inconvenientes con respecto a otras modalidades de funcionamiento.

 

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#ApágaloSiNoEstás

Gastar por gastar es tontería, al margen de que nos lo podamos permitir en mayor o menor medida. Si estás viendo la televisión en el salón mientras haces la comida, es muy probable que al final el televisor haya estado funcionando 30 minutos o una hora sin que nadie lo esté viendo. Lo mismo se puede aplicar a aparatos electrónicos en general, como ordenadores o consolas, que muchas veces los dejamos encendidos porque vamos a volver en un breve intervalo de tiempo pero, en muchas ocasiones, este se alarga. Si no vas a estar utilizando el dispositivo, mejor apágalo. Ahorrarás electricidad y aprovecharás más la vida útil del aparato eléctrico o electrónico.

Con información proporcionada por Lucas Peces Coloma