Aguas, algas y agricultura, cerrando el círculo

08/05/2026

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Disponer de agua en cantidad suficiente y con la calidad adecuada es cada vez más complicado para mantener la producción agrícola. Con el cambio climático, esta dificultad se acentúa y el acceso al agua de riego se convierte en una de las principales preocupaciones del sector primario. En este escenario, el aprovechamiento de aguas residuales deja de ser una opción secundaria para convertirse en una necesidad. La industria lo tiene claro y apuesta por reutilizar aguas residuales y aguas industriales. Una de las vías que se están explorando, también en el sector agrícola desde hace años, es mejorar su calidad mediante el uso de microalgas, capaces de reducir nutrientes y de contribuir a la regeneración de estas aguas. Con este enfoque nace el proyecto ChlorellaNetTech, una iniciativa que combina investigación aplicada y formación profesional, centrada en el uso de aguas depuradas optimizadas con la microalga Chlorella vulgaris para su posible aplicación en riegos agrícolas.

Proyecto ChlorellaNetTech, utilización de aguas depuradas optimizadas con la microalga Chlorella vulgaris para el riego agrícola

Este proyecto ha sido desarrollado por el Institut d’Horticultura i Jardineria de Reus, un centro educativo público de Formación Profesional vinculado al Departamento de Educación y Formación Profesional de la Generalitat de Cataluña. El centro cuenta con una oferta formativa amplia relacionada con la sostenibilidad, que incluye ciclos de grado medio como Producción Agroecológica; Aprovechamiento y Conservación del Medio Natural; Jardinería y Floristería; y Sanidad Ambiental Aplicada, entre otros. En los ciclos de grado superior se trabajan ámbitos como Paisajismo y Medio Rural; Educación y Control Ambiental; y Química y Salud Ambiental, lo que facilita abordar proyectos como este desde diferentes perspectivas. Además, en el centro se imparte un programa de formación e inserción laboral de Auxiliar de viveros y jardines y el certificado de profesionalidad de Instalación y mantenimiento de jardines.

 

Hablamos con Núria Ferré Huguet, jefa de departamento y profesora de este centro, para conocer cómo surge el proyecto y qué impacto está teniendo tanto en el ámbito formativo como en el entorno cercano al centro.

P: Nuria, ¿cómo os surgió la idea del proyecto?

R: La idea nace de una necesidad muy concreta del territorio. En Reus, y en general en esta zona, el tema del agua preocupa cada vez más, sobre todo en agricultura. Los hoteles tienen las piscinas llenas, pero los embalses se vacían muy rápido, y los primeros en no tener agua son los agricultores. A partir de aquí nos planteamos si el agua depurada, que ya llegaba al centro desde la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) mediante la Comunidad de Regantes del Molinet, se podía aprovechar mejor. Empezamos a trabajar con microalgas, en concreto con Chlorella vulgaris, porque sabíamos que podía ayudar a mejorar la calidad del agua, que venía con muchas sales disueltas. Y a la vez vimos que era una oportunidad muy buena para implicar al alumnado en algo real, no solo teórico.

P: ChlorellaNetTech es un proyecto ambicioso, en el que se conjugan la investigación aplicada, la tecnología innovadora, la educación ambiental y la formación profesional.

R: Sí, es ambicioso, pero ha ido creciendo poco a poco. Al principio era más sencillo, centrado en el cultivo de la microalga en el laboratorio, y viendo como se comportaba como una buena biofiltradora reduciendo la sal del agua. Luego fuimos incorporando otras partes: sensores, recogida de datos, algo de inteligencia artificial…

Lo interesante es que no lo hemos planteado como un proyecto aislado, sino como un espacio donde diferentes ciclos de Formación Profesional pueden trabajar juntos. Al final, la parte ambiental, la tecnológica y la agrícola están muy conectadas, y eso el alumnado lo ve muy claro. Es un proyecto a largo plazo, que ahora tenemos escalado a cerca de seis mil litros en diversos tanques exteriores.

 

P: ¿Qué objetivos os planteasteis y por qué os parecieron importantes para la formación de vuestro alumnado?

R: Uno de los objetivos principales era comprobar si el uso de Chlorella vulgaris podía mejorar la calidad del agua depurada para su uso en agricultura. Pero no solo eso, también queríamos entender qué parámetros influyen en su crecimiento y cómo optimizarlos. Buscábamos una solución al uso para agricultores que tuvieran acceso a las aguas residuales, mezclándola con Chlorella. Desde el punto de vista formativo, nos interesaba que el alumnado trabajara con datos reales, que aprendiera a medir, a interpretar resultados y a tomar decisiones. Es decir, acercar lo máximo posible el aula a un entorno profesional.

P: En el proyecto participan alumnos de varios ciclos ¿es así, Nuria?

R: Sí, y para nosotros eso ha sido clave. Han participado alumnado de Química y Salud Ambiental, de Educación y Control Ambiental y también de Producción Agroecológica. Cada grupo aporta una mirada distinta. Por ejemplo, unos se centran más en el análisis del agua, otros en el cultivo o en la aplicación en campo, otros en analizar datos y hacer predicciones. Esa mezcla es muy enriquecedora y se parece bastante a lo que luego se encontrarán fuera del centro, en el trabajo diario.

 

P: ¿Cuál ha sido la labor del profesorado?

R: El profesorado ha hecho un poco de todo. Desde diseñar los ensayos hasta acompañar al alumnado en el laboratorio o en la recogida de datos. También hemos tenido que coordinarnos mucho entre departamentos, porque el proyecto lo requería. No ha sido solo explicar contenidos, sino guiar procesos, resolver problemas que iban saliendo y adaptarnos bastante sobre la marcha. Eso une equipos docentes y sin duda fomenta la innovación.

P: Nuria, en 2025 ChlorellaNetTech fue uno de los proyectos seleccionados por CaixaBank Dualiza, ¿han participado otras entidades?

R: Sí, la colaboración con entidades externas ha sido muy importante. Hemos trabajado con Aigües de Reus, que nos ha facilitado el acceso a las aguas depuradas y también apoyo técnico. También ha habido relación con la comunidad de regantes y con otras entidades del entorno. Al final, si quieres que un proyecto así tenga sentido, tiene que estar conectado con el territorio. La segunda fase del proyecto nos ha llevado a crear biofilms con maíz y las microalgas con la Cooperativa d’Ivars, y a seguir buscando colaboraciones con entidades del territorio.

P: Se trata de un proyecto formativo con muchas actividades prácticas. ¿Cuáles destacarías?

R: El cultivo de la microalga ha sido una de las partes más visibles, porque el alumnado ve directamente cómo evoluciona. Pero también ha sido muy interesante todo el trabajo con sensores y recogida de datos en tiempo real, y su análisis con inteligencia artificial. Otra parte que ha llamado mucho la atención es el análisis de microplásticos y cómo pueden afectar al crecimiento de la microalga. Ahí el alumnado se da cuenta de problemas ambientales que a veces no son tan evidentes.

P: ¿Qué dirías que ha sido lo más importante para el alumnado?

R: Diría que trabajar con algo real. No es lo mismo hacer una práctica guiada y pautada que participar en un proyecto donde no sabes exactamente qué resultado vas a obtener. Han tenido que tomar decisiones, equivocarse, repetir ensayos, equivocarse de nuevo y reaprender… y eso es aprendizaje de verdad. También han visto que lo que hacen en el centro puede tener una aplicación fuera.

P: ¿Animarías a otros centros a emprender un proyecto como ChlorellaNetTech?

R: Sí, pero siendo realistas. No hace falta empezar con un proyecto muy grande. Se puede comenzar con algo más pequeño e ir creciendo, como hicimos nosotros.  Lo importante es que tenga sentido para el entorno del centro y que el alumnado participe de forma activa. Cuando eso pasa, el aprendizaje cambia mucho. Y sí, ya hemos regalado Chlorella a varios centros de FP del territorio, así que desde su experiencia y necesidades pueden seguir emprendiendo.

P: ¿Otras iniciativas de sostenibilidad en vuestro centro?

R: Tenemos varias líneas abiertas relacionadas con el uso eficiente del agua, la gestión de residuos o la agroecología. Somos un centro que desde siempre ha pensado en la sostenibilidad medioambiental, pero también en la sostenibilidad en el tiempo de los proyectos a largo plazo. Intentamos que no sean proyectos aislados, sino que formen parte del día a día del centro y de los diferentes ciclos formativos.

 

P: ¿Y otras actividades que quisieras destacar?

R: Hacemos bastante trabajo de divulgación, tanto con otros centros como en ferias o jornadas. Nos interesa que el alumnado también aprenda a explicar lo que hace. Además, organizamos actividades con escuelas y con la comunidad, porque creemos que la  innovación y la sostenibilidad también pasa por compartir conocimiento y generar interés.

Para saber más

 

Joaquín Cassinello y Pilar Navarro Lorente

Fotografías cedidas por Núria Ferré Huguet

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