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Autosuficiencia alimentaria

Llegó marzo… y la huerta empieza a ser huerta de nuevo

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Con la entrada del otoño y a partir del mes de noviembre, el huerto entra en una especie de letargo que aprovechamos para ayudar a la tierra a que se recupere de los esfuerzos de la anterior temporada.
Durante estos meses hemos aireado la tierra con la ayuda del azadón, la hemos acolchado con restos vegetales y paja para protegerla de los fríos y que cuando empecemos a sembrar, su mayor temperatura y humedad ayude a las semillas y plantones a un mejor desarrollo.

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Además, con estos labores nos hemos aliado con las lombrices y demás microorganismos del terreno que han estado haciendo su trabajo de manera más eficaz.
Y como digo, llegó marzo y nos ponemos manos a la obra con el calendario de siembra y otras labores que ya no pararán hasta pasado el verano.
Lo primero las patatas, en la zona centro se habla de que para San José, 19 de marzo, ya tienen que estar sembradas, si no obtendremos plantas poco vigorosas.
Si hemos sido precavidos, habremos acolchado el terreno en otoño y ahora nuestro suelo tendrá mejor temperatura y admitirá la siembra a primeros de mes sin riesgos.
Continuamos con nuestros plantones de lechugas, puerros y cebolla temprana; además de las coles para una primera cosecha a finales de primavera. Todas ellas, plantas que aguantan las bajas temperaturas además de las heladas ocasionales que puedan llegar.

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Las fresas empiezan a brotar de los plantones de otros años, al igual que los espárragos que asoman sus cabezas. Los ajos, que plantamos para San Martín, 11 de noviembre, desde hace algo más de un mes se hicieron notorios desplegando sus largas hojas.
Y sin descanso podemos sembrar de asiento, en el lugar donde queremos que se desarrollen, un gran número de verduras: espinacas, zanahorias, acelgas, borrajas, rábanos, remolacha, nabo, apio, etc.
Por otra parte tendremos a las habas, que sembramos en octubre, ya crecidas un par de palmos y totalmente recuperadas de las pasadas heladas. Al igual que las alcachofas que empiezan a desplegar nuevas hojas.

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Cada zona, según su climatología tiene su calendario de huerta, lo mejor es preguntar a los veteranos y experimentar, de este modo estableceremos nuestro propio calendario de siembra que iremos mejorando año tras año.
Con suerte hasta junio no tendremos que hacer ningún riego suplementario si la primavera hace honor a su tradición de estación lluviosa.
Y si podéis montaros un huerto de los llamados “huerto de cura”, para ello además de hortalizas, plantaremos flores. Con ello no sólo daremos color al huerto sino que trabajaremos favoreciendo la lucha biológica contra los parásitos e invasores al atraer a un gran número de depredadores: mariquitas, tijeretas, abejorros, además de abejas.

Texto y fotos: José Mª González Bengoechea

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