Bioplástico: los plásticos elaborados a partir de materias primas renovables, como plantas, son bioplásticos. Son neutros en emisiones, ya que durante el crecimiento de la planta se absorbe el CO2 que después se emitirá en la fabricación.
Biodegradable: si el plástico se descompone de forma inocua y no es necesario una tratamiento es biodegradable. Por ejemplo, en agricultura se puede arar el campo sin retirar los plásticos biodegradables para la siembra. La biodegradación se realiza mediante microorganismos como bacterias, hongos y algas, que transforman el plástico en sustancias inocuas tales como CO2 y agua. Sin embargo, no todos los bioplásticos son biodegradables y hay plásticos a partir de combustibles fósiles que son biodegradables.
Uno de los muchos problemas medioambientales de la sociedad de consumo es el empleo masivo y abusivo de bolsas de plástico que tardan años en degradarse. Además son cada vez con más frecuencia, causa de muerte de tortugas, cetáceos y todo tipo de especies que las ingieren y luego mueren.
Basta con asomarse cualquier fin de semana a un centro comercial para observar que, cada día se entregan miles de bolsas que, en el mejor de los casos, acaban en el cubo amarillo destinado a reciclado de envases. Pero otras veces acaban tiradas en el campo o el mar y tardan incluso décadas en degradarse de forma natural. Por eso, cada vez son más las ciudades o países que prohíben la entrega de bolsas de plástico y utilizan en su lugar bolsas de papel.
Sin embargo hay otra alternativa. La filial española de la empresa europea Sphere, ubicada en Utebo (Zaragoza), ha puesto en el mercado unas bolsas de plástico 100% biodegradables, que acaba con el problema medioambiental que producen estos residuos. Se trata de bolsas fabricadas a base de elementos orgánicos como, por ejemplo, la fécula de almidón de patata. Por tanto, las bolsas se descomponen de manera natural y pueden ir al contenedor de basura orgánica para su compostaje. Incluso en el caso de incineración, no produce dióxido de carbono adicional.
La historia de este producto innovador y respetuoso con el medio ambiente comenzó cuando el Grupo Sphere dio un giro estratégico en 2005 con la compra del 50% de Bistec, empresa alemana que desarrolla y produce una nueva generación de materiales a partir de productos de origen vegetal. Son materiales plásticos renovables, biodegradables, compostables, reciclables y 100% reutilizables.
Sphere, líder en el mercado internacional de fabricación y comercialización de bolsas de plástico ha apostado por lo que están seguros de que es el futuro del sector: la producción de una nueva generación de productos con materiales termoplásticos 100% biodegradables. Los productos fabricados con material biodegradable son: bolsa asa lazo, bolsa camiseta y bolsa basura. Entre los clientes de estos nuevos productos se encuentra la Exposición Internacional de Zaragoza 2008.
Un equipo de científicos de la Universidad KAIST en Seúl ha logrado producir polímeros a través de la bioingeniería, en lugar de utilizar combustibles fósiles. Los polímeros son macrocélulas orgánicas a partir de las que se fabrican los plásticos de uso común, como botellas o bolsas de supermercado.
"El poliéster y otros polímeros que utilizamos todos los días derivan en su mayoría de combustibles fósiles producidos en una refinería a través de procesos químicos", explica el profesor Sang Yup Lee, responsable de la investigación. "La idea de producir polímeros a partir de biomasa renovable ha atraído gran atención por las crecientes preocupaciones sobre el clima".
Según sus creadores el Ácido Poliláctico, o PLA, con el que se obtiene el plástico, es biodegradable y de baja toxicidad supone una buena alternativa a plásticos basados en petróleo. Hasta ahora se venía produciendo en un costoso proceso de fermentación y polimerización química. Sin embargo, los científicos coreanos lo han conseguido con la modificación metabólica de la bacteria Escherichia coli.
Estos productos están fabricados con almidón, una sustancia natural con la que las plantas almacenan su alimento en raíces, tubérculos, frutas y semillas. El almidón no es perjudicial para el ser humano, ya que, incluso, posee un alto contenido energético. Por ello el producto es asimilable sin ningún peligro por organismos vivos. Además, los productos bioplásticos comercializados contienen entre un 30 y un 100% de materiales renovables. El uso de biomasa renovable ayuda a combatir el cambio climático, sin embargo el uso de plásticos provenientes de combustibles fósiles genera cantidades masivas de gases de efecto invernadero.
Asientos de soja en un todoterreno, bolígrafos de maíz, teclados de caña de azúcar, embalajes de urea de cerdo o un mueble a partir de plumas de pollo. Todos estos objetos son reales, prototipos fabricados con plásticos, pero la nueva materia prima no es el petróleo, sino residuos agrícolas, ganaderos y domésticos. En breve, ordenadores, automóviles, juguetes, muebles, ropa, calzado, cosméticos, implantes médicos y todo tipo de embalajes de plástico empezarán a fabricarse con desechos. Son los bioplásticos, y los vertederos se están convirtiendo en los nuevos pozos de petróleo.
Una empresa estadounidense ha optado precisamente por hacer del vertedero su mina: "Convertimos la basura en algo útil" es el lema de Wast-Away, que ha creado el fluff, un compost a partir de la basura doméstica y envases de plástico, y con este producto se pueden obtener materiales de construcción o energía.
El encarecimiento del precio del crudo y sus problemas ambientales por los gases de efecto invernadero han llevado a los fabricantes a investigar en nuevas materias primas que sustituyan al petróleo. Como ya sucedió en el campo de los biocombustibles de primera generación (los que se obtienen a partir de cultivos como maíz, soja o caña de azúcar), los plásticos también han mirado al campo. El primer paso fue la fabricación de biopolímeros a partir de cultivos de maíz, soja, avena, jarabe de arce, sorgo o aceites, y ahora las investigaciones se dirigen hacia el uso de residuos agrícolas y ganaderos, para no entrar en conflicto con los recursos para alimentación.
En la actualidad se producen 200 millones de toneladas de plásticos al año en todo el mundo, de los que entre el 5% y el 10% son bioplásticos. El mercado es todavía pequeño,
pero algunas marcas ya los están incorporando como, por ejemplo, NEC, que tiene un teléfono hecho a partir del maíz, o el envoltorio de la Playstation de Sony, que está fabricado a partir de cáscaras de naranja. Por su parte, el Instituto Tecnológico del Plástico, con sede en Valencia, y la Universidad de Warwick (Reino Unido) han desarrollado un coche de carreras a base de zanahoria, soja, patatas y yute.
Hay ejemplos muy curiosos. El investigador Justine Barone, del Departamento de Ingeniería de Sistemas Biológicos de la Universidad de Virginia (EEUU), ha desarrollado un bioplástico a partir de las plumas de los pollos, de las que extrae la queratina para fabricar polímeros tan duraderos y resistentes como los basados en combustibles fósiles. Por su parte, la compañía química danesa Agroplast ha diseñado una botella de bioplástico a partir de la urea de cerdos, y así solucionan dos problemas: la gestión de los purines de porcinos que exceden la necesidad de abono y la fabricación de plásticos. La compañía ha desarrollado el sistema de recogida rápida de la orina, de forma separada del estiércol, para evitar que se convierta en amoniaco, y hapatentado el método para solidificarla y convertirla en bioplástico.
En el campo de las bacterias también se trabaja en España. Los principales bioplásticos son el poliácido láctico (PLA) y los polihidroxialcanoatos (PHA). El primero se obtiene a partir de las plantas ricas en glucosa, como maíz, soja o caña de azúcar, ya que está basado en el uso de sustratos azucarados (normalmente de origen vegetal) por parte de bacterias fermentativas. Y el segundo, el PHA, producido como material de reserva por bacterias, es en el que se investiga en España.
El Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC trabaja en la identificación de los genes que produzcan más bacterias encargadas de generar plásticos de tipo PHA, explica la investigadora Laura de Eugenio. Un equipo de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona investiga "la reconversión de residuos en PHA", apunta la doctora María Ángeles Manresa.
Las bolsas bio son biodegradables, desintegrantes y carecen por completo de ecotoxicidad.
También pueden ser incineradas, porque el CO2 producido por la incineración es equivalente al que anteriormente fue absorbido por las plantas utilizadas para su fabricación durante su crecimiento. Los nuevos materiales cumplen con la norma europea EN 13432 que verifica el control de los componentes y verifica la ausencia de metales pesados. El umbral de biodegradabilidad exigido por la norma es del 90% y un máximo de seis meses. En cuanto a la desintegración, no debe quedar fragmentado el material en fragmentos superiores a 2mm x 2mm después de 12 semanas. También se controla la ecotoxicidad del humus. Las bolsas biodegradables, aunque tienen una apariencia más fina y suave que las bolsas tradicionales, tienen, sin embargo la misma resistencia que las de polietileno, ya que tienen el mismo espesor de 17 micras.
El proceso de fabricación es el siguiente: En primer lugar se recolectan las patatas y de ellas, por un proceso industrial, se extrae el almidón, con el que se produce la materia prima biodegradable que consiste en unos gránulos blancos compuestos aproximadamente un 50% de material vegetal y otro 50% de material plástico degradable. Este material se somete a un proceso de extrusión por el que se fabrica el film a partir del que se confeccionaran las distintas clases de bolsas. Debido a la complejidad de este proceso de producción el producto es más caro que las bolsas tradicionales, pero también es un mercado de futuro porque la concienciación medioambiental de las empresas les llevará, cada vez más, a utilizar productos no nocivos para el medio ambiente y los seres vivos.
Sin embargo el complicado proceso de extrusión puede simplificarse notablemente si la Unión Europea aprueba la importación y uso de variedades transgénicas de patata diseñadas especialmente para su uso industrial en las que el almidón extraído es mucho más robusto y útil para la fabricación de pasta de papel, para utilizar las fibras de almidón en la industria textil, o como sustituto del plástico. Esta es una solicitud de autorización que ha realizado la Comisión Europea al Consejo de la UE en diciembre de 2007.
La normativa europea sobre bolsas biodegradables
En junio de 2007, Francia notificó una propuesta a la Comisión Europea sobre el uso del plástico biodegradable para 2010. No obstante, la Comisión ha argumentado que una prohibición sobre las bolsas no biodegradables contraviene la Directiva sobre Envases y Residuos de Envases.
Por su parte, Italia ha aprobado una ley que prohíbe las bolsas de plástico no biodegradables a partir de 2010. Dicha ley incluye también la previsión para un impuesto sobre las bolsas de plástico y otro para botellas de plástico de agua mineral o de mesa. Con los ingresos resultantes se financiarán proyectos sobre el acceso universal al agua.
Además, otro ejemplo lo tenemos en Reino Unido, donde los supermercados Waitrose comenzaron el pasado 14 de mayo de 2007 una campaña para el uso adecuado de las bolsas de plástico. Se trata de dos pruebas, una que introducirá nuevas "cajas verdes" en catorce establecimientos en los que no se emplearán cestas, y otra en un establecimiento donde durante el mismo periodo no se emplearán bolsas.
Desde hace poco, el Corte Inglés ha puesto un plan integral de sensibilización en el consumo de bolsas de plástico, dirigido a trabajadores y clientes. El grupo está distribuyendo desde algunos de sus departamentos bolsas biodegradables elaboradas con fécula de patata, las mismas que circulaban por la Expo de Zaragoza.
Otra alternativa:sustituir las bolsas de plástico por las de algodón
La ONG Ecoespaña ha decidido impulsar las bolsas de tela. Con el lema "Yo tampoco soy una bolsa de plástico", estas bolsas ecológicas han llegado al mercado de la Cebada (centro de Madrid). Allí, varios comerciantes animan a sus clientes a usarlas y cambian el plástico por la tela. Les obsequian con las nuevas bolsas. Las bolsas llevan, además, otros lemas: "Di no a tanta bolsa de plástico, lleva la tuya de algodón, duradera y ecológica" o "Contra el calentamientoo global, compra local".
Se puede conseguir la bolsa al precio de 3,5 euros llamando al 902 29 99 29.
Conceptos relacionados
[Plásticos]
Enlaces de interés
www.sphere-spain.es
Fuentes:
Boletín Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos, 1 de junio de 2007
Revista Ambienta, Nº 67 junio de 2007
El País, 9 de agosto de 2007
El País, 19 de febrero de 2008
ABC, 20 de agosto de2008
Público, 29 de agosto de 2009
El Mundo, 23 de noviembre de 2009
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