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Sociedad y Medio Ambiente

Situación de los transgénicos en España

Octubre 2012

España es un claro ejemplo de los impactos que puede tener la introducción de transgénicos. Además de ser el único país de la UE que los cultiva a gran escala y acoge el 42% de los experimentos que se realizan con estos. 



Hasta ahora la localización de los campos experimentales con transgénicos era confidencial. Pero una reciente sentencia del Tribunal Europeo de Justicia ha amparado el derecho a que esta información esté a disposición pública. Hace poco Wikileaks reveló la alianza entre EE UU y el Gobierno para defender los organismos genéticamente modificados. La embajada medió a favor de Monsanto en contra de las posiciones de la Comisión Europea. 


Los cultivos de maíz transgénico Bt 



La superficie de cultivo de maíz transgénico en España se incremento un 19 % durante el 2012 según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA). Según este, la superficie de cultivo de maíz transgénico en España para este año, que sería de 116.306 hectáreas, lo que supondría un incremento del 19 % con respecto a 2011. 



Sin embargo, según la información que Greenpeace ha solicitado a las comunidades autónomas esta cifra puede variar hasta casi un 80 % en algunos casos con respecto a los datos ofrecidos por el Ministerio. 



Cataluña, siendo la segunda comunidad con mayor superficie de transgénicos después de Aragón, asegura que en 2012 se han cultivado 24.001 hectáreas en su territorio, por las 33.531 que estima el MAGRAMA (un 40 % de diferencia). En las Islas Baleares la diferencia es aún más abrumadora, pues existe un desajuste de un 79 % entre los datos del MAGRAMA, 154,12 hectáreas, por 85,91 que declara el Govern. 


Por lo tanto, los datos ofrecidos por MAGRAMA no son del todo fiables, ya que se tratan de estimaciones realizadas gracias a la información ofrecida por las empresas proveedoras de semillas, y no son medidas de la superficie cultivada. 



El maíz transgénico Bt, cultivado en España, está prohibido en 10 países de la UE y a provocado grandes impactos en nuestro país. 


Agricultores, ecologistas y consumidores han pedido un cambio radical en la política del Gobierno, apostando por la aplicación del principio de precaución. 



El Ministerio de Medio Ambiente admite al respecto que todavía no está en vigor la requerida normativa sobre la coexistencia de cultivos transgénicos y convencionales. 



Según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, el 15% de los alimentos a la venta que contienen soja o maíz están ya contaminados por transgénicos. Productos que incluyen desde papillas y leches infantiles hasta galletas, yogures o productos cárnicos. Y esta información no figura en la etiqueta, bien por ser la contaminación inferior al umbral de etiquetado, o bien porque las empresas directamente incumplen la legislación.

Marco legal 



El marco legal vigente permite que las multinacionales actúen con total impunidad. La legislación no ampara a los agricultores, ya que no existe un registro público de cultivos transgénicos como obliga la Directiva Europea, impidiendo conocer el origen de las contaminaciones. La Ley de Responsabilidad Ambiental excluyó deliberadamente la contaminación genética, con lo que principios como “quien contamina, paga” no se aplican a los transgénicos. Tampoco existen ningún tipo de medidas obligatorias que deban cumplir aquellos que los cultivan, ni se realiza ningún tipo de control ni seguimiento. 



Tampoco la legislación ampara a las personas consumidoras en su derecho a una alimentación libre de transgénicos. No hay obligación de etiquetar los productos como carne, leche o huevos procedentes de animales alimentados con transgénicos, por lo que la mayoría de éstos se destinan a alimentación animal. Y tampoco hay obligación de etiquetar los productos contaminados con transgénicos hasta un 0,9%.

Cada transgénico dispone de un código asociado que se transmite a lo largo de la cadena alimentaria (producción, transformación y distribución) y permite su seguimiento. Además, el nuevo reglamento obliga a que todos los eslabones de la cadena productiva informen de la utilización de organismos modificados genéticamente (OMG), que es lo que se ha llamado “trazabilidad”” aún cuando no se detecte en el producto final. 



Se está valorando, por otro lado, la posibilidad de desarrollar una norma sobre coexistencia en España que contendría una parte general, con normas sobre coexistencia que puedan aplicarse a cualquier cultivo modificado genéticamente autorizado. 



Para que pueda autorizarse un nuevo producto modificado genéticamente en la Unión Europea, tanto para cultivo, como para importación y procesado, se tiene en cuenta toda la bibliografía científica disponible, además de otros estudios realizados por la propia empresa dueña del evento. 



Además, se señala que todo ello es analizado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que finalmente emite un informe de evaluación de riesgos para las personas, animales y el medio ambiente. Desde España, la Comisión Nacional de Bioseguridad es el órgano encargado de colaborar con la EFSA en el análisis de la información científica. 


España, el mayor productor de la UE 



No obstante, organizaciones ecologistas, como Greenpeace, defienden que los daños para la salud de este maíz transgénico no han sido suficientemente evaluados. 



Igualmente, indican que España, además de ser el país de la UE donde más plantas transgénicas se cultivan a escala comercial es también el país de la UE con mayor número de cultivos experimentales al aire libre. 



El pasado mes de junio, el Gobierno ya defendió el consumo de maíz transgénico en otra respuesta parlamentaria a la diputada de ICV, Laia Ortiz, donde afirmó que el maíz modificado genéticamente es “una opción más respetuosa con el medio ambiente que el maíz convencional”. En esa respuesta también añadió que durante 15 años cultivando estas variedades “no se han producido incidentes de ningún tipo”.

Defensa del consumo de transgénicos 



El Gobierno defiende el consumo y cultivo de maíz transgénico en España porque dice que no se derivan daños ni para la salud de las personas ni para el medio ambiente. 


El Departamento de Medio Ambiente realiza un programa de seguimiento del cultivo, en colaboración con científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), desde hace 12 años de el maíz transgénico que se cultiva y consume principalmente en España, eso sí, el Gobierno puntualiza al mismo tiempo que no realiza ninguna acción específica dirigida a fomentar el cultivo de productos modificados genéticamente, sino que cumple “estrictamente” lo que establece la normativa comunitaria, al permitir tanto su consumo como cultivo.

Enlaces de interés:

www.elpais.com/articulo/espana/EE/UU/Espana/nos/pide/presionemos/Bruselas/favor/transgenicos/elpepuesp/20101218elpepunac_12/Tes

Fuentes: 


ABC, 12 febrero 2009
El País, The New York Times, 9 septiembre 2010

Revista, Ecologista, Nº 66 otoño 2010

Revista, Ecologista, Nº 67 invierno 2010
Público, 18 abril 2011
Ecoticias.com, 2 octubre 2012
Ambientum.com, 22 octubre 2012

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