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Sociedad y Medio Ambiente

Situación de las Tablas de Daimiel

Diciembre 2010

Recuperación hídrica: 2010 



El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, acabará 2010 con más de 1.400 hectáreas inundadas, después de que en las últimas semanas los aportes de agua del río Gigüela y varios arroyos hayan propiciado el aumento de los niveles de inundación de este espacio protegido. El parque se encuentra en un gran momento tras haber superado el verano con más de 1.000 hectáreas inundadas. Esta buena situación hará posible que se pueda rozar un máximo histórico de afluencia de visitantes que, al acabar el año, podría rondar los 400.000. 



Tanto la avifauna y vegetación han experimentado una recuperación sorprendente. A pesar de que las aves tienen que recuperar la querencia tras cinco años con el parque seco y con falta de alimento, la nidificación de especies en primavera fue espectacular por su diversidad. En total, nidificaron más de 2.000 parejas de aves de 44 especies diferentes, entre las que destacan el fumarel común y fumarel cariblanco, el pato colorado y la malvasía cabeciblanca. 


La recuperación del Parque Nacional beneficia también a la vegetación palustre y acuática debido a que los niveles máximos de inundación de la zona se han alcanzado en una época adecuada para la buena germinación de las plantas. El hecho de que se hayan mantenido los niveles de agua a lo largo de todo el año también ha permitido que las formaciones subacuáticas completaran su desarrollo.

A inicios de febrero, tras las abundantes precipitaciones en todo el territorio nacional, Daimiel se ha recuperado en parte. Sin embargo, desde SEO/Birdlife aseguraron que el 60% de los humedales de la zona se ha perdido.

Actuaciones 2009

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel se encuentra situado en los términos municipales de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, Castilla-La Mancha. Además de la figura de protección de Parque Nacional, la máxima que otorga el Gobierno de España, Las Tablas están incluidas también en la lista de humedales de especial importancia en el Convenio Internacional Ramsar. Asimismo, es una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y una reserva de la biosfera. 



El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino reconoce la “grave situación” del parque por la sobreexplotación de los recursos hídricos. Pero existen evidencias de que el equilibrio natural del parque se ha roto. Por ello, el Consejo Científico de la Unesco retiró cautelarmente la categoría de reserva de la biosfera en junio de 2008 hasta 2015, dando un periodo de tres años para su posible recuperación. 



La Confederación Hidrográfica del Guadiana, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, planea encharcar artificialmente el parque nacional de Las Tablas de Daimiel con agua residual depurada de los pueblos de alrededor. Ese caudal, tratado antes de entrar al parque, permitiría mantener unas 900 hectáreas encharcadas, frente a las 16 actuales. Esta es una de las medidas del Plan de Restauración Gradual de las Tablas de Daimiel que científicos del CSIC han preparado para la confederación. 



Para inundar Las Tablas completamente harían falta 16 hectómetros, según el informe, elaborado por Miguel Álvarez Cobelas, del Instituto de Recursos Naturales, y Santos Cirujano, del Real Jardín Botánico, ambos del CSIC, en colaboración con la consultora Innovación Ambiental. 



A los 10 hectómetros que aportarían las depuradoras se puede sumar el bombeo de agua del acuífero (otros 2 hectómetros). Ese bombeo se haría gracias a que Medio Ambiente ha comprado terrenos junto al parque, que conllevan dotación de agua. Y, finalmente, está en estudio la construcción de una tubería que lleve el agua del trasvase del Tajo y evite las pérdidas. Actualmente, el trasvase se envía por el cauce del Cigüela, que suele estar tan seco que la mayoría del caudal se pierde por el camino (en 2007 sólo llegó el 15%). 



Los científicos también propusieron tomar agua de los embalses del Vicario, Gasset o del de Torre de Abraham, opción que ha descartado la confederación porque afectaría al derecho sobre el agua de los regantes. 


La petición de agua, promovida por el alcalde de Daimiel, está avalada por el Patronato Rector del Parque Nacional. Su propuesta es desviar parte del agua del trasvase Tajo-Segura hacia este espacio natural. 



El primer edil, aseguró frente a sus compañeros del Patronato que “parece mentira” que la Comisión del trasvase Tajo-Segura no tenga en cuenta las condiciones del lugar y el parecer de sus habitantes a la hora de decidir cómo y cuándo realizar los trasvases. Desde el Patronato se informó que tras la reciente cesión de aguas desde la cabecera del Tajo sólo se había aprovechado el 15% del agua trasvasada, que consiguieron encharcar poco más de 15 hectáreas. 



El plan de recuperación gradual se suma al plan especial del Alto Guadiana, que el presidente Zapatero y José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, anunciaron con una inversión de 3.000 millones de euros. Ese plan preveía para 2009 unos 100 millones de euros para comprar derechos de agua a los regantes e ir reduciendo así el volumen que sacan del acuífero. Sin embargo, la primera oferta sólo ha sido de 20 millones. La Junta considera que el Gobierno no cumple lo pactado. El Ejecutivo opina que para invertir lo previsto necesita un compromiso mayor a favor de la reconversión hacia cultivos que consuman menos agua. 



El uso del agua depurada es sólo el penúltimo capítulo de una agonía que comenzó en 1956, con la “ley sobre saneamiento y colonización de los terrenos pantanosos próximos a los márgenes de los ríos Guadiana, Gigüela y Záncara”. El texto convertía “terrenos incultos de carácter pantanoso o encharcadizo” en regadíos. Así comenzó la desecación de La Mancha húmeda, la lenta muerte del acuífero 23, una balsa gigantesca que rebosaba por el suelo. El fenómeno no lo paró ni la declaración de las Tablas como parque nacional, en 1973. En sus lagunas confluían el agua salina del río Cigüela con la cristalina del acuífero 23. Y allí anidaban miles de aves. 



Los cultivos (primero, cereal y luego maíz, que requiere más agua) redujeron el nivel del acuífero –que perdió unos 3.000 hectómetros cúbicos- y acabaron con las Tablas. La primera vez que se secaron fue en 1995. Diez años después, se quedaron sin agua por segunda vez. 



Datos 2006 



El parque nacional ha sobrevivido al curso 2004-2005, pese a ser el más seco desde que hay registros (cayeron sobre el parque solo 221,9 litros de lluvia por metro cuadro). La cifra es la mitad de la media histórica. Pese a ello, las Tablas tenían, en enero de 2005, 1.000 hectáreas encharcadas. La superficie con agua era superior a la media, porque el paraje rara vez ha alcanzado las 1.600 hectáreas encharcables. Desde septiembre de 2005, a falta de lluvias, la superficie encharcada se ha reducido a mínimos nunca vistos desde la sequía de 1990 a 1995.

Las 40 hectáreas de agua son en gran parte ficticias. Los ríos Guadiana y Cigüela, que aportan agua al parque, están secos. No llevan ni gota. Su cauce es un reguero de piedras. Los responsables del parque bombean agua del subsuelo y han taponado el Guadiana para que el agua no corra. 



La sequía es el problema coyuntural, pero el más grave es el estructural: la sobreexplotación del acuífero 23, una gigantesca bolsa de agua de 500.000 hectáreas. En los años 60 almacenaba 12.500 hectómetros cúbicos de agua. Había tanta agua (cada hectómetro equivale a un volumen como el estadio Santiago Bernabéu) que rebosaba por todas partes en ojos y formaba lagunas y ríos. Se llamaba La Mancha húmeda, un paisaje que ya no existe. 



En los años 60 había 1.500 pozos y hoy unos 70.000 según la Confederación Hidrográfica del Guadiana, aunque la cifra exacta no se sabe porque la mayoría de los pozos son ilegales. 



La gravedad y repercusiones de la extracción del agua en los pozos ilegales que se encuentran en la zona, se incrementa en años de sequía, como los que estamos pasando, y hace bajar la superficie encharcada del parque natural de 1.200 hectáreas a las actuales 20 que permanecen encharcadas, incluso llegan a dejar de verse los “ojos del Guadiana”. 



El asunto es complicado, existe moratoria en las actuaciones sancionadoras en el Alto Guadiana, ha habido destituciones, luchas políticas, además de la amenaza que representa la sequía para la zona. 



Desde el Ministerio de Medio Ambiente se teme que el paraje de las Tablas de Daimiel pierda sus condiciones de Parque Natural debido a la inminente desaparición de la zona encharcada. Por eso son urgentes las actuaciones de recuperación. Para salvar el humedal se está alimentando el acuífero con agua del Tajo. Es decir, el Parque Nacional de la Tablas de Daimiel se mantiene de forma artificial. 



Otra de las actuaciones que está llevando a cabo el Ministerio de Medio Ambiente es comprar las fincas adyacentes al parque, que pasarían a ser bienes públicos de titularidad estatal, para evitar la sobreexplotación del acuífero debida a la extracción de agua para el regadío, gran parte de forma ilegal y sin posibilidad de control.

Fuentes: 


El País, 20 febrero y 27 julio 2006
ABC, 27 julio 2006
El País, 21 mayo 2009
Ambientum.com, 11 septiembre 2009
Público, 1 febrero 2010
El País, 27 diciembre 2010

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