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Sociedad y Medio Ambiente

Siete formas de alimentarse mejor

Abril 2014

De menor a mayor grado de autosuficiencia, ahí van siete formas de mejorar nuestra alimentación. 



Hazte flexitariano 



El “flexitarianismo” no es más que el sentido común aplicado a la alimentación. No rechaza nada, ni impone porcentajes. Simplemente, propone una comida abundante en alimentos vegetales, donde los de origen animal son un bienvenido y más bien esporádico complemento.

Dificultad: ninguna 


Resultados: mejorar nuestra salud, gastar menos dinero, reducir nuestra huella ecológica. 



Ponte manos a la obra: cocina 



El gran acto de independencia es conseguir comida cruda y cocinarla. Para más información, pueden verse los materiales de la Cocina Sostenible en esta web. 



Dificultad: necesitas algo de tiempo para ir a la compra y guisar. Pero no es mucho, comparado con el tiempo que pasas enviando whatsaps.

Resultados: mejorarás notablemente tu salud al ingerir menos conservantes, sal, azúcar y grasas industriales. Con el tiempo, adquirirás experiencia y te engancharás a la cocina. Puede ser tu momento para relajarte del duro día que has tenido en el trabajo. 




Avanza hacia el residuo cero de alimentos

Es posible avanzar hacia el residuo cero de alimentos siguiendo una serie de técnicas sencillas, como la librería de latas, el microfrigorífico o el compostador de balcón. Mucha comida se pierde en las profundidades de la despensa o del frigorífico: esto se puede evitar colocándola bien a la vista, como libros en una estantería, y comprando frigos pequeños y a ser posible de poco fondo. 



Dificultad: Tener espacio para organizar los alimentos bien a la vista y colocar el compostador. 


Resultados: principalmente, ahorrarás mucho dinero al tirar menos comida, y reducirás tu huella ecológica en la misma proporción. 



Más allá del super: practica otra manera de comprar comida 


Supera el automatismo comprador de comida del super, que consiste en recorrer estanterías y echar paquetes al carro casi sin mirarlos. Se puede comprar otra clase de comida en otra clase de sitios: mercados donde todavía se vende a granel, tiendas especializadas en toda clase de productos, mercadillos de temporada, etc. 



Dificultad: casi ninguna. Necesitas información sobre sitios interesantes donde conseguir alimentos, que puedes conseguir en internet o preguntando a vecinos, amigos y parientes. Puede suponer más tiempo si están un poco más alejados de los supermercados convencionales. 



Resultados: descubrir un mundo nuevo de alimentos no estandarizados que no conocías. Ayudar a la supervivencia de muchas empresas pequeñas que ayudan a su vez a conservar paisajes de gran valor. Conseguir productos frescos sin nada añadido y sabiendo las condiciones en las que han sido producidos. 




Participa en una cooperativa de alimentos o en un grupo de compras 



El viejo adagio, de la huerta a la mesa, puede hacerse con más facilidad de lo que piensas. Puedes controlar más directamente la manera de producir tu comida haciendo tu pedido directamente al productor. Puedes hacerlo de manera esporádica, o bien afiliarte a una cooperativa de consumo de alimentos que te enviarán regularmente una cesta de productos a tu casa. Incluso puedes “comprar” un árbol frutal o un trozo de huerto. Hay muchas posibilidades.

Dificultad: como en el caso anterior, conseguir la información que necesitas. 


Resultados: como en el caso anterior, ayudar a la conservación de un paisaje agrícola y ganadero sostenible. 



Practica la agricultura urbana 



Tienes muchas opciones: desde algo que se puede hacer en el quicio de una ventana (un mini-vergel de plantas aromáticas) a cuidar y hacer fructificar un huerto de media hectárea, del que podrás sacar todo tu consumo de verduras y podrás incluso regalar, vender o compartir tus lechugas. Muchos ayuntamientos proporcionan información sobre su oferta de terrenos para huertos urbanos, y hay materiales muy interesantes (sistemas de autorriego, por ejemplo) para huertecillos de balcón o azotea. 



Dificultad: ninguna en el caso de un mini-vergel de ventana, la necesidad de espacio en caso de que quieras cultivar algo más voluminoso. 


Resultados: recuerda el antiguo proverbio chino: cultiva un huerto y serás feliz toda tu vida. 




Produce tu propia comida 



Te harán falta algunas hectáreas, un trozo de bosque y un poco de prado. Pero si tienes la posibilidad de crear un ecosistema completo autosuficiente, puedes hacerlo siguiendo tácticas de eficacia probada, muchas de ellas desarrolladas hace milenios. 



Dificultad: no es fácil ser agricultor autosuficiente: necesitas conocimientos, bastante terreno, herramientas y paciencia. 


Resultados: dependen de lo lejos que quieras llegar: desde ser agricultor a tiempo parcial de algún producto determinado a crear un auténtico paisaje vivo del que obtengas todo lo que necesitas.

Enlaces de interés:

www.compartoplato.es
www.genteyhogaressostenibles.info/archive

Fuentes: 


genteyhogaressostenibles.info, abril 2014

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