Sociedad y Medio Ambiente

Polución del aire en Barcelona

Marzo 2014

Las mejoras son mínimas y las consecuencias nefastas. Las administraciones catalanas son incapaces de reducir los niveles de contaminación, que llevan 12 años superando los límites que marca la Unión Europea. En la ciudad de Barcelona y en el área metropolitana, que engloba a 15 populosas ciudades, hay varios puntos negros y muy poca esperanza de que dejen de serlo en los próximos años.

Una de las medidas que la Generalitat aplica para reducir los efectos de la polución en el aire es avisar a la población cada vez que se superan los límites permitidos y activar un protocolo de emergencia. Esta medida ya se aplicó de miércoles a viernes de la semana pasada y ayer, tras el regreso de muchos vehículos que habían salido de puente, se volvió activar. Según las previsiones de la Generalitat, el plan se mantendrá activo hasta el viernes. El detonante de esta mayor concentración de partículas es un anticiclón que impide que el viento renueve el aire de la ciudad.

El protocolo obliga a reducir hasta los 80 kilómetros por hora la velocidad de los vehículos en algunas vías rápidas de Barcelona; pide a las compañías eléctricas y cementeras que reduzcan sus emisiones y a los ciudadanos que solo utilicen el vehículo privado si no tienen alternativa.

El jefe del servicio de neumología del Hospital Vall d’Hebrón, Ferran Morell, explicó que “la contaminación atmosférica aumenta las admisiones de los hospitales” y advirtió que es mejor que las personas con problemas respiratorios no salgan de casa con los actuales niveles de polución.

Las actividades del puerto y del aeropuerto se suman al principal problema de la capital catalana: el tráfico. Uno de los autores del último estudio sobre contaminación publicado por la revista The Lancet, Mark Nieuwenhuijsen, advirtió que “hay demasiados coches en la ciudad y además son antiguos”. Según el investigador, miembro del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (Creal), el transporte público funciona bien dentro de la ciudad, pero tiene muchas carencias en la comunicación interurbana, lo que obliga a muchos trabajadores a utilizar el vehículo privado.

El Ayuntamiento de Barcelona tiene encima de la mesa distintas medidas para reducir la contaminación, pero al mismo tiempo ha suprimido algunas de las tasas de aparcamiento en la ciudad y ha reducido el impuesto de circulación.

La Generalitat fue incapaz de cumplir los límites de polución que fijaba la UE para el año 2010 y ha pedido una moratoria de cinco años. Si no se concede la moratoria, la UE aplicará sanciones

Barcelona tiene que reducir el tráfico de coches un 21% en cuatro años

Barcelona no cumple con los requisitos que exige la Unión Europea en contaminación por dióxido de nitrógeno y partículas. Los dos grandes enemigos del aire son un puerto lleno de barcos y una ciudad llena de coches. Para revertir esta situación y conseguir al menos un aprobado en 2018 de la UE, que tramita una sanción por la polución excesiva, la ciudad tiene reducir el tráfico privado un 20,9%.

Tras varias reuniones con los agentes implicados, el Ayuntamiento presentó el Pacto por la Movilidad, donde se detalla la fórmula para conseguir que mejore el aire de la ciudad. Según el plan, el éxito depende de la red de autobuses, de las supermanzanas y, sobre todo, de la gestión de los aparcamientos, justo ahora que el Gobierno ha iniciado su privatización.

El Plan de Movilidad se ha discutido durante más de un año y medio con decenas de entidades y el Ayuntamiento de Barcelona lo presentó como un éxito de su gestión y de su capacidad para liderar el proceso participativo. El problema es que las recomendaciones del documento para reducir el tráfico privado en la ciudad y conseguir así que se cumplan las exigencias de la UE van en la línea contraria de las decisiones tomadas hasta ahora por el actual Gobierno local.

La principal recomendación que propone el Plan de Movilidad es el control de los aparcamientos. El documento advierte que es necesaria “una estrategia de precios conjunta”, entre los aparcamientos subterráneos y los que hay en la vía pública para lograr cambiar los hábitos de movilidad.

Las recomendaciones del Plan de Movilidad resultan contradictorias con el hecho que el Gobierno de Trias haya iniciado los trámites para privatizar la gestión de los 26 aparcamientos subterráneos más rentables de la ciudad. El cambio de gestión provocó un debate airado ya que se perdería el control de estos aparcamientos considerados “estratégicos” para el control de la movilidad.

La segunda gran recomendación del plan para reducir las emisiones hasta 2018 son las cuatro supermanzanas que el Ayuntamiento quiere poner en marcha. En estos espacios solo se impedirá el tráfico en transporte privado “algunos fines de semana”, pero el Gobierno confía en que se redistribuirá por las calles del entorno, creando así cuatro pulmones en la ciudad. Independientemente del éxito medioambiental de esta medida, el gran problema que plantea es que las supermanzanas se irán desplegando como prueba piloto en los próximos cuatro años, según el propio Ayuntamiento, de manera que difícilmente ayudarán a mejorar las emisiones en 2018.

La tercera recomendación es la mejora del transporte público. La medida estrella del Ayuntamiento en esta materia es la nueva red de autobuses aunque su afectación será solo de un 0,3%, según los cálculos del propio Consistorio.

Se activa el protocolo en 2013 por contaminación del aire en el área de Barcelona

La Generalitat activó el protocolo por contaminación atmosférica, que, entre otras medidas, limita la velocidad en los accesos de Barcelona e insta a las empresas a reducir sus emisiones, ante la elevada concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) en toda el área de Barcelona.

Según ha informado el Departamento de Política Territorial y Sostenibilidad, la medida, que también incluye hacer un seguimiento desde el CECAT (Centro de emergencias de Cataluña) y recomendar la utilización del transporte público en vez del particular, se tomó “por un episodio ambiental que dificulta la dispersión del contaminante dióxido de nitrógeno (NO2)”

La Generalitat activó el protocolo de contaminación atmosférica en los municipios de Badalona, Barcelona, L”Hospitalet de Llobregat, Sant Adrià, Santa Coloma de Gramenet, Castelldefels, Cornellà de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Gavà, Molins de Rei, El Prat, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Just Desvern, Sant Vicenç dels Horts y Viladecans.

La Dirección General de Calidad Ambiental informó de que hacen un seguimiento cuidadoso del episodio para levantar “esta medida temporal tan pronto se detecte una disminución de la contaminación”.

La Generalitat prevé que el episodio de contaminación dure poco tiempo porque las emisiones generadas por la movilidad cotidiana en el tráfico urbano, interurbano y la actividad industrial se reducirán considerablemente a partir de viernes por la mañana, coincidiendo con los días festivos.

La activación de episodios ambientales de contaminación es una medida prevista dentro el Plan de Mejora de la Calidad del Aire.

Además de reducir la velocidad en las vías rápidas de la conurbación barcelonesa, el protocolo también obliga a informar a la población para que utilice los transportes públicos si se ha de desplazar y a emitir consejos generales a través del CECAT y de la ATM (Autoridad del Transporte Metropolitano).

También se ha instado a las compañías eléctricas y cementeras a reducir sus emisiones.

Datos 2009

La contaminación de Barcelona marcó un mínimo histórico pero todavía superaba el umbral de la UE.

Los datos de contaminación relativos a 2009 para Barcelona marcaron los niveles más bajos de los últimos 10 años y reflejaron una clara mejoría respecto a 2008, si bien las cifras suponen todavía el incumplimiento de los requerimientos de la Unión Europea (UE), que exigía la no superación de los 40 microgramos por metro cúbico de la partículas respirables de menos de diez micras (pm10) en más de 35 días al año.

En concreto, nueve estaciones de las 82 de Catalunya, ubicadas en el área metropolitana de la capital catalana y de las que hace seguimiento Europa, superaron el umbral permitido, frente a las 16 que lo hicieron el año anterior.

En concreto, la media del área metropolitana registró una presencia de 37 microgramos por metro cúbico en relación a las pm10 -una reducción del 5% respecto al año anterior-. Desde la entrada en vigor del plan ambiental, las reducciones han sido del 19% y del 12%, según la zona, aunque los datos reflejaban que la presencia de dióxido de nitrógeno -otro contaminante que tiene su origen en la combustión- era todavía superior a lo autorizado por la UE.

En total, la Conselleria dispone de 140 puntos de control en Catalunya, que durante este año aportaron unos 9 millones de datos que los técnicos han cruzado para obtener los resultados.

Fuentes:

Lavanguardia.com, 14 abril 2010
Abc.es, 4 diciembre 2013
Elpais.com, 9 diciembre 2013
Elpais.com, 5 marzo 2014

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