Sociedad y Medio Ambiente

Nuevos gases que dañan el ozono

Abril 2014

La capa de ozono, que se encuentra entre unos quince y treinta kilómetros por encima de la superficie de la tierra, es nuestro escudo natural para protegernos de las radiaciones ultravioletas que provienen del Sol (cuyos efectos son alteración del sistema inmunológico, riesgo de contraer cáncer de piel y cataratas, etc.). Se identificó la producción de clorofluorocarbonos (CFC) y HCFC (hidroclorofluorocarbono) como la causa del agujero de la capa de ozono. Estos CFC, que tienen una capacidad de supervivencia de entre 50 y 100 años, fueron inventados en los años veinte del siglo pasado y fueron utilizados ampliamente en aerosoles y refrigeración.

De ahí que en 1987 fuese aprobado internacionalmente el Protocolo de Montreal para reducir la producción y el consumo de estas sustancias. Más tarde, en 2010 fueron prohibidos los CFC (aunque algunos fallos de la legislación todavía permiten algún cierto uso para fines exentos) y está previsto que en 2015 arranque la prohibición total del uso de HCFC.

Con las previsiones que existían hasta este momento, se creía que si todos los países cumplían con los objetivos planteados en el tratado, la capa de ozono podría recuperarse totalmente para el año 2050. Sin embargo, se ha descubierto que cuatro nuevo gases, producto de la actividad humana, están contribuyendo a la reducción de la capa de ozono, según un nuevo estudio científico publicado en la revista “Nature Geoscience”. Investigadores de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido, han encontrado cuatro nuevos gases artificiales, tres CFC y un HCFC de los que se han lanzado a la atmósfera más de 74.000 toneladas, tratándose del aumento más grande de emisiones de gases de efecto invernadero desde que se pusieron en marcha los controles en 1989. Para los investigadores este triste hallazgo es muy preocupante porque contribuirá a la destrucción de la capa de ozono, y por ahora se desconoce desde dónde se emiten estos productos químicos, aunque todo apunta a que el origen puede provenir de productos químicos de materias primas para la producción de insecticidas o incluso disolventes para la limpieza de dispositivos electrónicos.

El descubrimiento fue posible al comparar las muestras de aire actuales con el aire atrapado en la nieve polar de tipo firn, que es una nieve parcialmente compactada, resto de inviernos pasados y que se ha recristalizado formando una sustancia más densa que la nieve fresca. El aire extraído de esta nieve constituye un archivo natural de lo que pasó por la atmósfera en los últimos 100 años.

En el estudio se afirma que los tres CFC se están destruyendo lentamente en la atmósfera, por lo que incluso si las emisiones se detuvieran de inmediato, seguirán estando durante muchas décadas.

Enlaces de interés

www.nature.com

Fuentes:

Nature Geoscience 7, páginas 266–269, 9 marzo 2014

Europapress.es, 9 marzo 2014

Bbc.co.uk, 10 marzo 2014

Muyinteresante.es, 10 marzo 2014

Elmundo.es, 10 marzo 2014

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