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Agua

México acogerá una nueva prospección

Marzo 2011

El Departamento de Interior de EEUU decidió aprobar la primera prospección petrolífera en la zona del golfo de México tras el accidente de la plataforma de BP Deepwater Horizon que provocó el peor accidente medioambiental en la historia del país.

El director de la Oficina de Gestión y Regulación de Energía Oceánica de EEUU , Michael R. Bromwich, explicó en rueda de prensa que el Gobierno ha autorizado a la compañía Noble Energy a emprender sus operaciones de extracción de crudo a 1,9 kilómetros de la costa de Luisiana. La empresa prevé comenzar sus operaciones a finales de mes.

Después del accidente, que vertió al mar unos cinco millones de barriles de crudo, la actividad petrolífera quedó prácticamente paralizada en la zona. Bromwich quiso dejar claro que el permiso otorgado a Noble Energy no significa que la actividad en el golfo vaya a reanudarse con normalidad, sino que cada petición de las petroleras será revisada “cuidadosamente”. El antiguo sistema de aprobación rápida de las prospecciones ha cambiado “de forma permanente”, añadió.

El juez Martín Feldman, del Distrito Este de Luisiana, urgió hace dos semanas a la Administración Obama a permitir las prospecciones antes de un mes, asegurando que los continuos retrasos eran cada vez más inexcusables. Bromwich negó que esta decisión fuera política.

El vertido

El 20 de abril de 2010 la Guardia Costera norteamericana recibió un informe que alertaba de una explosión, y posterior un incendio de la plataforma “Deepwater Horizon”, situada aproximadamente a 130 millas al sudeste de Nueva Orleáns. Este desastre ocasionó un vertido de 4,9 millones de barriles de crudo al océano y ocasionó la muerte de 11 trabajadores, obligando a la Casa Blanca a detener todas las perforaciones en el Golfo de México.


Dos días después la tragedia terminó con el hundimiento de la Plataforma que extraía petróleo para la compañía British Petroleum (BP).

“Deepwater Horizon” tenía una superficie de 132 metros de largo por 85 de ancho y podía perforar a una profundidad de más de ocho kilómetros. Los informes indicaban que de las 126 personas a bordo de las unidades de perforación en el momento de la explosión, 11 murieron. La causa de la explosión se encuentra bajo investigación.

El mayor problema, además de la búsqueda de los desaparecidos, es el daño medioambiental que puede producirse debido a los derrames de petróleo. Por eso, BP activó una extensa respuesta en el Golfo de México, tras el incendio y posterior hundimiento de la plataforma de perforación. La compañía inglesa está ayudando a Transocean Ltd, dueña de la plataforma, en una evaluación del pozo y las aguas submarinas con vehículos operados remotamente.

Transocean Ltd es una de las mayores empresas contratistas de perforación mar adentro, y el proveedor de los servicios de gestión de todo el mundo. Cuenta con una flota de 140 unidades móviles de perforación mar adentro, a lo que hay que añadir otras tres en aguas ultra profundas que se encuentra en construcción.

BP también ha iniciado un plan para la perforación de un alivio por si fuese necesario. En ese caso, una plataforma de perforación cercana se encargaría de la operación. Además se ha movilizado a una flotilla de buques y otros recursos necesarios. 

 



El comando unificado, integrado por el Servicio de Guardacostas y Servicio de Gestión de Minerales, en colaboración con BP, la parte responsable, está trabajando 24 horas al día para contener el derrame de manera segura.

Desde el día 23 de abril se inyecta un líquido disolvente en el vertido, para evitar que la marea de petróleo afecte a pájaros y mamíferos y retrasar su llegada a las costas. Según Greenpeace, ese químico incluye dos ingredientes altamente nocivos para el ecosistema del golfo: el disolvente orgánico 2-butoxietanol, devastador para la fertilidad de los animales, y el anticongelante propilenglicol, que elimina el oxígeno del agua y los asfixia.

BP logró controlar en la madrugada del 5 de mayo una de las tres fisuras en la tubería a través de la cual, la hundida plataforma extraía petróleo a más de siete kilómetros de profundidad. Utilizando seis robots dirigidos desde barcos en la superficie, logró colocar una válvula de cierre sobre el boquete menos en la tubería. El vertido sigue, sin embargo, incontrolado y contaminando las aguas del golfo de México.

El crudo llegó el 6 de mayo a las islas Chandeleur, que son parte de Luisiana y están situadas frente a las costas de Mississippi. Además, una docena de pelotas de un material semejante al alquitrán han aparecido en la isla Dauphin, en Alabama, conectada a tierra firme por una carretera de cinco kilómetros, en la boca de la bahía de Mobile, y habitada por 1.300 habitantes. La isla está rodeada de un vinilo absorbente con el que las autoridades estatales y federales que trabajan en el vertido intentan proteger sus playas.

Tres días después se intentó colocar una campana de acero y cemento de 12 metros de altura y 78 toneladas de peso sobre una de las fuentes del vertido. Pero esta estrategia falló estrepitosamente.

Las últimas estimaciones de la petrolera, las más moderadas, sitúan el vertido actual en 5.000 barriles diarios (707 toneladas). Pero da por seguro que lo peor va a llegar de forma inminente. Su director ejecutivo, Tony Hayward dijo que, con los días, el vertido crecerá hasta situarse en 40.000 barriles diarios, 5.660 toneladas. Las previsiones más negativas de la empresa lo sitúan en 60.000 barriles.

La impredecible corriente circular del golfo de México, que discurre de la península del Yucatán al estrecho de Florida, podría acabar arrastrando el crudo hasta los mismo cayos de Florida, algo que podría suponer un desastre natural en una zona que alberga el mayor arrecife de coral de EE UU y una rica fauna de cocodrilos, tortugas marinas y aves zancudas.

La situación es tal que comienzan a oírse voces en contra de la exploración petrolífera en el mar. El gobernador de California ha retirado su apoyo a la construcción de una nueva plataforma petrolífera frente a la costa de Santa Bárbara.

BP, la parte responsable, tendrá que financiar el costo del despliegue y de las operaciones de limpieza. Aunque The Oil Spill Liability Trust Fund (Fondo de confianza sobre la responsabilidad de los vertidos de petróleo), establecido tras el incidente del Exxon Valdez, también estará disponible para ayudar en las tareas de limpieza de los fondos, si fuera necesario.

La revista “Foreing Policy” publicó un informe donde expone que BP ha gastado en la última década muchos miles de dólares en presentarse ante la opinión pública como una firme con inquietudes ecológicas y comprometida con ir dejando atrás el petróleo para abrazar las energías renovables. Lo cierto es que en 2009 redujo de 1.400 a 1.000 millones su inversión en renovables. Pero gastó lo que hizo falta para impedir que en 2003 se aprobara una ley que habría obligado a las petroleras a tener un dispositivo de sellado por control remoto de sus pozos submarinos, precisamente para prevenir situaciones como esta. Cada uno de estos dispositivos cuesta 500.000 dólares.

Senadores de New Jersey y Florida pugnan por cambiar inmediatamente la ley que fija en 75 millones de dólares la compensación máxima exigible a una compañía de petróleo por una desgracia así. Quieren elevar ese máximo a 10.000 millones de dólares.

Los damnificados son muchísimos, pero las víctimas más visibles son los pelícanos cubiertos de crudo. El 3 de junio se instaló una campana de contención del vertido sobre el pozo averiado y parece que está funcionando. Se está capturando la mayoría del crudo según BP, aunque se calcula que se recogen 160000 litros al día, cuando la expulsión es de 4 millones diarios. Aún así, todavía queda mucho por hacer.

El vertido le ha supuesto de momento a BP, un coste de 3120 millones de dólares (2280 de euros). Esta cifra incluye el coste de contención y las labores de limpieza, así como las indemnizaciones a los afectados por el derrame por valor de 117 millones de euros. El coste final puede ser mucho más alto.

Cuatro meses después del desastre

BP proclamó que ha tenido éxito con la operación de sellado estático de la fuga después de ocho horas bombeando lodo desde una plataforma flotante hasta la boca del pozo, a 1,6 km bajo la superficie del mar. Según la petrolera, es el penúltimo paso para dejar atrás la pesadilla del vertido. Mientras en la Casa Blanca, afirman que tres cuartas partes del vertido ya no están en el mar. Según declaraciones de Carol Browner, asesora energética del gobierno de Obama, “ha sido capturado, o quemado, o se ha disuelto: la Madre Naturaleza ha hecho también su parte”. El Presidente Obama ha dicho que la lucha para contener el derrame “está llegando a su fin” y BP cree que lo peor ha pasado después de conseguir el sellado del pozo. Como no se descarta que el sellado actual sea suficiente para parar indefinidamente el vertido, se va proceder a llevar a cabo un verdadero sellado de fondo. A tal efecto se ha excavado durante meses un pozo alternativo a 5.490 metros de profundidad, a través del cual se inyectarán lodo y cemento directamente en la roca madre, en el mismo origen del vertido y del pozo, cuatro kilómetros por debajo del fondo marino.

Mientras los científicos cuestionan la información dada por el Gobierno y dicen que el 75% del petróleo se encuentra en el fondo marino, ya que una expedición científica ha detectado la presencia de una columna de hidrocarburos de unos 35 kilómetros de largo y a 1.000 metros de profundidad en aguas del Golfo de México. La investigación de la Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), divulgada en la revista Science, ha servido para tirar por la borda el informe oficial que sostiene que solo el 26% del vertido queda en el océano. El director científico de la expedición, Richard Camilla, ha declarado que “hemos demostrado que los hidrocarburos persisten durante más tiempo del que se esperaba”.

Camilla fue precisamente uno de los primeros en alertar de que la cantidad de petróleo derramado era muy superior a la oficialmente reconocida por BP por el Gobierno federal en las primeras semanas. Hoy por hoy, con 800 millones de litros derramados en cuatro meses, el vertido de Deepwater Horizon figura ya como el mayor en los tiempos de paz.

A este estudio se le unen otros dos presentados por la Universidad del Sur de Florida (USF) y por la Universidad de Georgia (UGA), los científicos de ambas universidades se han mostrado críticos con las conclusiones triunfalistas del informe de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica (NOAA) y sostiene que hay mucho más crudo en el ecosistema de lo que oficialmente se reconoce; incluso los científicos de la UGA sostienen que entre el 70 y el 79% del crudo derramado sigue aún en el ecosistema.

Wilma Sutra, química y activista local de la Gula COSAT Fund, vuelve a poner sobre la mesa el controvertido papel de los dispersantes y dice “el hecho de que no veamos el petróleo en superficie no significa que el agua sea saludable. Quedan muchas incógnitas por resolver y tal vez tengamos que esperar aún meses, posiblemente años, para calibrar el auténtico impacto del vertido”.

Once meses después del vertido, la Casa Blanca concedió permiso para continuar la perforación petrolífera en la costa del Golfo de México.

El aire de Texas 


Después del vertido ocurrido en el Golfo de México, la petrolera se enfrenta a nuevas exigencias penales en el Estado de Texas. Esta vez se trata de una posible contaminación del aire en las inmediaciones de una refinería en Texas City. Esta refinería también sufrió un grave accidente, una explosión, hace cinco años.

Según el fiscal general de Texas, Grez Abbot, BP violó las leyes ecológicas del estado cuando permitió la salida al aire de unos 250.000 litros de sustancias contaminantes durante un periodo de cuarenta días. Esta emisión, que contenía desde monóxido de carbono hasta óxidos de nitrógeno y bencina en proporciones cancerígenas, habría dañado la salud de miles de residentes de la zona.

BP siempre ha sostenido que la explosión de su refinería en Texas fue un accidente, una fuga insospechada de líquidos del compresor. Los afectados, en cambio, acusan a la petrolera de ocultar la emisión de sustancias contaminantes, cuando no de emitirlas a propósito, o por lo menos sin preocuparse lo más mínimo de paliar sus efectos.

En medio de todo esto, llegan las nuevas noticias preocupantes de que BP habría llegado a un acuerdo para explotar nuevas perforaciones petroleras submarinas como la del Golfo de México, pero esta vez frente a las costas de Libia. BP afirma que la seguridad está plenamente garantizada por ello y por las autoridades del país.

Fuentes:
Ambientum.com, 23 y 26 abril 2010
ABC, 5 mayo 2010
El País, 6 mayo 2010
El País, 10 mayo 2010
El País, 7 junio 2010
Público, 6 julio 2010
El Mundo, 24 agosto 2010
ABC, 5 y 12 agosto 2010
El País, 19 agosto 2010
El País, 2 marzo 2011

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