Transporte

Comprar o no un coche

Abril 2014

Siete casos que pueden ocurrir y algunas soluciones sorprendentes

Todos sabemos que el mercado de venta de coches no está muy boyante y que estamos estirando al máximo nuestro viejo vehículo, en espera de tiempos mejores en que podamos cambiarlo por un modelo nuevo y flamante. Pero se puede dar la circunstancia de que cambiar nuestro viejo coche por otro vehículo no sea un gasto extra, sino una manera de ahorrar mucho dinero y de paso reducir nuestra huella ecológica. ¿Cómo? Vamos a ver algunos casos muy frecuentes:

1. Tienes un coche muy grande, viejo, ruidoso, contaminante y derrochador de gasolina. Y tu trabajo (eres comercial con toda una provincia a tu cargo) te exige disponer en todo momento de un vehículo.

Solución: Sin pensarlo un minuto, cómprate un coche nuevo. Por poco más de 6.000 euros, tendrás un vehículo que seguramente gastará la mitad de gasolina que el anterior. Si le haces 20.000 km al año, el ahorro de gasolina equivaldrá al coste del vehículo en apenas tres años.

2. Hace nueve años compraste un coche grande, una berlina, que resulta cómodo para mover a toda la familia en vuestros viajes de vacaciones. El problema es que gasta demasiado para llevarlo en los viajes domicilio – trabajo, que debes hacer en coche por carencia de transporte público.

Soluciones:

• Cómprate otro coche, el más pequeño y barato que puedas encontrar, y úsalo para ir al trabajo o de compras. Por ejemplo, un eléctrico o una moto si te gusta conducirlas. Reserva tu berlina para cuando sale rentable usarla, con toda la famiia a bordo y en un viaje largo.

• Valora la idea de venderlo y alquilar un coche grande para esas situaciones. Lo que gastas en seguro y mantenimiento da de sobra para alquilar uno mucho mejor para esos momentos… y sin preocuparte por él el resto del año.

3. Tu coche no es muy viejo (tiene menos de seis años) pero se ha quedado pequeño y resulta incómodo para meter dentro a los niños y toda su impedimenta. Lo usáis continuamente para moveros entre vuestra casa de la ciudad y la casa de campo.

Solución: Ya que vuestra situación económica parece desahogada, no hay duda: cómprate un híbrido de gama alta. Te saldrá por unos 30.000 euros, pero ten en cuenta que emite menos de 50 gr de CO2 por km y gasta gasolina en proporción.

4. Compraste un SUV hace cinco o seis años, pero tu situación económica ha empeorado desde entonces. No es cuestión de ir repartiendo tu currículum desde un todoterreno de lujo. Consume demasiada gasolina y espacio, que en una ciudad es otro lujo caro: puede ser una plaza de garaje en tu edificio, unas horas en un párking publico o parkímetros en las calles, pero terminarás pagando un considerable cantidad de dinero.

Solución: recorte drástico de gastos. Vende el SUV y adquiere otro vehículo mucho más económico. Si lo necesitas para moverte por la ciudad, una moto o incluso una bicicleta eléctrica son muy buenas opción.

5. Tienes un buen coche algo antiguo pero de buena calidad y en perfecto estado. La verdad es que apenas lo has usado desde que lo compraste, y ahí está, criando malvas en el garaje. Es verdad que no gastas mucho en gasolina, pero hay que pagar los impuestos, la ITV, el seguro, etc. ¿No se le podría sacar algún partido? No te gustaría venderlo entero, pero ¿qué tal si vendes una parte?

Solución: practica el carpooling (literalmente, “coche en común”). Puedes hacerlo por tu cuenta, con amigos o gente de confianza, o mediante una empresa. Consiste en compartir tu coche y también los gastos con otra u otras personas.

6. Vivís en una buena casa de una urbanización, a unos 30 km del centro de la ciudad. El garaje de vuestra casa está atestado: el coche grande familiar, que usa la cabeza de familia para ir al trabajo, el coche pequeño que se supone que se usa para compras y recados, y alguna moto o incluso quad para hacer excursiones por los alrededores. Al final, el transporte en vuestra familia es un caos. El coche pequeño termina siendo usado para ir al trabajo, el grande para hacer viajes cortos al centro comercial y para llevar a los niños al colegio, etc. Dos coches en danza pero mal aprovechados.

Solución: Un poco de orden. Sumar viajes y trayectos: por ejemplo, un solo viaje para llevar a todo el mundo a su destino por las mañanas. En poco tiempo, descubriréis que os sobra un coche que podéis vender. O podéis vender ambos y comprar un modelo versátil y economizador que solucione todas las necesidades de transporte de la familia.

7. Tienes entre 18 a 25 años, has terminado el instituto y comenzado tu andadura por una carrera universitaria, un módulo o algún trabajo. Quizá ya hayas terminado esa carrera y lanzado a la busca de ese ansiado empleo. El caso es que no andas demasiado sobrado de dinero, pero entre trabajos aquí y allá, ahorros y demás has conseguido juntar unos cuantos miles de euros. Vives en una ciudad de tamaño medio, una de ésas donde el transporte público no está mal pero tampoco es una maravilla. Y te lo planteas: ¿Y si me comprara un coche de segunda mano? Dejarías de depender de buses o padres y tendrías por fin la flexibilidad que necesito.

Solución: Ojo, que no es oro todo lo que reluce. La segunda mano es atractiva para ti (que pagas menos) y el comprador (que te coloca un coche que ya no puede permitirse) pero encierra algunas trampas. Desde el momento en que hagas girar esas cuatro ruedas se pondrá en marcha una maquinaria de gastos: gasolina, reparaciones, seguros, impuestos, multas, aparcamientos…

No olvides que aunque tú seas joven (y por lo tanto obligado a pagar un seguro mucho mayor) tu coche no lo es tanto. Por un lado, tiene ya una antigüedad: las reparaciones o sustituciones te costarán más, el impuesto de circulación será más alto. Por otro lado, consumirá más gasolina que los modelos nuevos: no sólo tendrás que llenar el depósito con mayor frecuencia sino que por ser contaminante, desde 2014 pagarás un impuesto de circulación más alto. Ah, y si vives en Madrid aparcar te costará en función de lo que contamine tu coche. Todo eso sumado hace más atractiva la opción de un coche pequeño y barato, pero nuevo. Por otra parte, siéntate y piensa: ¿te salen las cuentas? Por tu salud y la de tu bolsillo, ¿no sería mejor considerar la alternativa de la bicicleta?

Fuentes:
Fundación Vida Sostenible, abril 2014

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