Energía

Cargar el móvil con el cuerpo

Marzo 2011

Aunque las baterías actuales son mucho más duraderas que las de hace unos años, los cargadores aún siguen siendo imprescindibles. Afortunadamente, parece que tienen los días contados. Así lo aseguran un equipo de científicos del Instituto de Tecnología de Georgia (EEUU), que se ha propuesto liberarnos de la dependencia de los cables sustituyendo las baterías y los cargadores tradicionales por energía eléctrica generada por nuestro propio cuerpo. 



Tras seis años de trabajo, el profesor Zhong Lin Wang y sus colegas han desarrollado un chip flexible que utiliza el movimiento del cuerpo humano para generar electricidad. Se trata del primer nanogenerador de energía cuya comercialización podría ser viable en pocos años, en un plazo de entre cinco y siete. 



Ahora, tras mejorar la tecnología del chip, han logrado aumentar su potencia y voltaje de manera espectacular, de forma que a cantidad de energía ya permite encender una fuente LED y una pantalla de cristal líquido similar a la que llevan numerosos aparatos electrónicos, como calculadoras y ordenadores. Para lograrlo, sólo hay que presionar el nanogenerador con los dedos de la mano. 



El sistema representa un hito de cara a la fabricación de dispositivos portátiles que pueda ser recargados mediante movimientos del cuerpo, sin necesidad de utilizar baterías o cables, asegura Zhong Lin Wang. 



Nanotecnología 



La clave de esta tecnología reside en los nanocables de óxido de zinc (ZnO). Estos delgadísimos cables son capaces de capturar la energía eléctrica que les rodea, por lo que también pueden aprovechar la fuerza del viento. El diámetro de uno de estos cables es tan pequeño que, si juntásemos 500, tendrían un grosor similar a un solo cabello humano. 



En la actualidad, la energía producida por cinco nanogeneradores es equivalente a la de dos pilas de 1,5 voltios. Según explican los investigadores, la electricidad puede obtenerse a partir del movimiento de cualquier parte del cuerpo. Por ejemplo, se podrán recargar dispositivos apretando el chip con los dedos de las manos o dando un paseo con unos zapatos en cuyas plantas hayamos colocado los nanogeneradores.

También se cree que en el futuro también será posible aprovechar los latidos del corazón o incluso el bombeo de la sangre para producir electricidad mediante implantes en el cuerpo humano, ya que el óxido de zinc no es tóxico. En plena búsqueda de energías limpias, nuestra actividad diaria podría convertirse en una fuente de electricidad renovable.

Fuentes: 


El Mundo, 30 marzo 2011

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