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Alimentos y cambio climático

¿Eres agricultor o más bien ganadero?

carneExisten dos tipos de personas en el mundo, los agricultores y los ganaderos. Desde que el mundo es mundo esta ha sido la lucha: plantar y recolectar o criar y matar. Sobre todo lo de matar, recuerda lo que pasó con Caín y Abel.

Suponiendo que en la Tierra somos 7000 millones de habitantes (rondamos los 7300, en realidad), y que cada persona consume 40 kg de carne al año, según la FAO, necesitamos 280 millones de toneladas de carne, que podrían ser suministrados por:  138 millones de vacas, 49.700 millones de pollos, 1.056 millones de cerdos y  644 millones de ovejas. Y esto es tan solo una aproximación a la baja, dado que los países desarrollados llegan a consumir más del doble de esos 40 kg al año, y el número de animales está calculado en peso total, es decir, sin contar los kilogramos que no son para consumo alimenticio. Todo ello, estando  en un mundo en el que algunos millones de habitantes son vegetarianos por religión, necesidad o elección. ¿Te imaginas un mundo donde todo el mundo consumiese carne en grandes proporciones?, y ¿uno en el que fuéramos vegetarianos, o incluso veganos?

Un artículo de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), da respuesta a alguna de estas preguntas. Para ello han definido 4 escenarios posibles para 2050: uno en el que se sustituye la carne de rumiantes, otro sin carne, un tercero sin productos de origen animal (como leche y huevos), y el último con una sustitución parcial de la carne en proporciones saludables (lo que han denominado HealthyDiet, definida por la Harvard Medical School).

El escenario más realista a corto-medio plazo sería el último, HealthyDiet. Ya que no supondría un cambio radical en nuestra dieta ni en los dos sectores implicados, ganadería y agricultura.
La producción de carne aumentará, al igual que las emisiones en 2050. Redirigirnos hacia el cuarto escenario, donde el consumo de carne y vegetales es equilibrado, supondría un descenso de la producción y de las emisiones más sostenido. Concluyen que se podrían reducir 30 ppm las emisiones de CO2, en comparación con el escenario de referencia – siguiendo el modelo de consumo actual.
Las previsiones son claras, si la población sigue aumentando (como es natural) habrá que doblar la producción de alimento. Las soluciones pasan por cambiar la dieta y no, no por matar gente.  No podemos olvidar que la ganadería es la responsable del 18% de las emisiones, y de un 80% del uso de la tierra antropogénico.

Para obtener 100 kg de proteína animal procedente de rumiantes, necesitamos 0,6 ha. Para obtener esa misma cantidad, necesitaríamos 0,25 ha, si proviniesen de legumbres. Es decir, necesitamos la mitad de terreno para obtener el mismo “alimento”, sin tener en cuenta las emisiones evitadas y la mejora de la dieta.

El 38% de la tierra va destinado a agricultura y ganadería. Pero solo un 55% va para alimentar a las personas. ¿El resto? Un 36% para alimentar a gallinas, vacas, cerdos u ovejas que más tarde nos alimentarán a nosotros; y en torno al 10% para combustibles.

Con el aumento del consumo, necesitaremos arrasar más hectáreas de tierra, acabar con la biodiversidad que allí habita y echarnos luego las manos a la cabeza porque hay unos locos quemando la selva. Sin mancharte las manos, tú eres quien está quemando esa selva, tú estás cargándote media población de avutarda de los campos castellanos, tú eres quien prefirió comprar esa bandeja de carne procesada en el supermercado, y quien desechó esas zanahorias por “feas”,

No fueron las grandes corporaciones ni los gobiernos. Fuimos nosotros. Como consumidor tienes un poder que requiere de gran responsabilidad, ¡úsalo!

Creo que la solución no es veganizar el mundo, sino ser conscientes de lo que implica comerse un filete o tomar un vaso de leche cada día. Tener presentes las consecuencias sobre el clima, la biodiversidad y, más egoístamente, sobre nosotros. La que abajo firma no es ni vegetariana ni vegana, al menos en público, pero sí ha reducido de forma significativa el consumo de productos de origen animal y no ha sido nada traumático. Simplemente déjate llevar por la dieta mediterránea, tan nuestra y tan olvidada, y te lo agradeceremos todos.

María Perona

@honolulurocks

Fuentes:

FAO (sobre la carne)

Climate benefits of changing diet

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