La cocina

Renovación de equipos

Recomendaciones a la hora de sustituir la cocina

Salvo si no tenemos más remedio, las cocinas eléctricas no son una buena opción. Son lentas en alcanzar la temperatura de trabajo y también lentas en la regulación. Además, la electricidad es una energía de consumo cara, que no debería emplearse en usos térmicos. Las cocinas de gas (butano o natural) son una opción excelente: permiten una regulación muy precisa y muy rápida del calor necesario.

El tamaño es importante: si no vamos a cocinar para muchas personas, una cocina de dos fuegos puede ser suficiente. Lo mismo se puede decir de los hornos, convencionales y de microondas: cuanto más grande es el modelo, más energía consume.

Tal vez no sea mala idea investigar en algunos sistemas modernos de aparatos de cocinar. Por ejemplo, si elegimos la opción eléctrica, una cocina de inducción, que transmite la energía directamente al recipiente -que debe ser de un material especial- sin calentar la placa. Por esta razón consumen la mitad de un sistema eléctrico convencional.

Hoy por hoy, lo mismo que sucede con frigoríficos y lavadoras, el consumo de energía es un factor de venta importante a la hora de elegir uno u otro modelo de cocina y aparatos para la cocina. Todos los hornos y algunos grandes electrodomésticos, en Europa, tienen la obligación de llevar la etiqueta energética informativa de los tipos de eficiencia que se va a adquirir. La etiqueta energética de las cocinas es una tarea pendiente para Europa.

Visita nuestro mapa web de la energía para encontrar más recursos e información sobre marcas y fabricantes de grandes electrodomésticos.

Ahorrar con la inducción

Las placas de inducción funcionan con campos magnéticos que calientan directamente y de forma inmediata el contenido del recipiente, no el cristal cerámico intermedio, por lo que la placa permanece fría y se evitan pérdidas de energía. Al no calentarse la superficie, se limpian con mayor facilidad (basta con un paño húmedo), ya que los restos o salpicaduras no se queman ni se incrustan. La cocina de inducción tiene más ventajas. Calienta el doble de rápido que las vitrocerámicas y gasta hasta un 30% menos electricidad. El calor de inducción es más rápido para calentar dos litros de agua de 20 a 95 grados. Otra diferencia importante, es que las placas de inducción requieren de una menaje especial, fabricado en material ferromagnético, con fondo liso, grueso y plano (de acero esmaltado, hierro fundido o acero inoxidable). Los utensilios de barro o aluminio nunca se calientan.

Los precios de las placas de inducción cada vez son más accesibles, hablamos de menos de 500 euros. Hace unos años estaban por encima de este precio.

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