¿Sabías que tu coche, dentro de poco, será ilegal?

 

noruegaflagGato escaldado, del agua fría huye. Y cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Cuando el río suena, agua lleva. Dejando bien claro que hombre refranero, hombre majadero, todos los indicios apuntan en la misma dirección: ese coche de tus entretelas, que lavas con cariño para que brille la pintura metalizada, que tiene elevalunas eléctricos, que guardas en garaje seguro a un coste exorbitante, dentro de pocos años será tan ilegal como pescar con dinamita.

El asunto se ha levantado en Noruega, que abunda en arenques, petróleo y sentido común. El parlamento noruego está dando pasos para prohibir la venta de coches de motor térmico dentro de pocos años, tan pronto incluso como en 2020. Parece ser que la idea es electrificar por completo el parque móvil noruego (actualmente es el único país del mundo donde la venta de coches eléctricos se acerca al 20%) y seguir vendiendo petróleo a los países empeñados en seguir fabricando y vendiendo coches de gasoil y gasolina.

Uno de estos países es España. Tras varios años horribilis, en los que las ventas de automóviles se redujeron prácticamente  a la mitad, el sector enfoca el futuro con optimismo, previendo una producción el año que viene cercana a los tres millones de vehículos, de los que 1,3 se venderían dentro del país. Pero en una reciente entrevista, el presidente de ANFAC (Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones) no dice nada de una Transición Automovilística del coche térmico al coche limpio, es decir eléctrico, sino que habla vagamente de vehículos “cada día más limpios, cada día más respetuosos con el medio ambiente”.

Es decir, que los llamados motores de combustión tradicional seguirán copando el mercado por los siglos de los siglos, aunque, eso sí, cada vez un poco más limpios. Las inversiones en investigación y desarrollo de la industria automovilística europea no parecen enfocadas a preparar la transición del coche térmico al eléctrico, sino a prolongar la agonía del coche de combustión tradicional. Se ha informado recientemente, solo para España, de inversiones gigantescas, del orden de 10.000 millones de euros en la industria del automóvil. Pero, por lo que se puede ver, la mayoría de este dineral irá destinado al coche convencional.

Mientras tanto, en Noruega, la ley que prohibe la venta de coches térmicos será aprobada por el parlamento, la única incógnita es saber la fecha definitiva. Sea cual sea, es razonable pensar que pocos coches convencionales se venderán en este país escandinavo a partir del día siguiente de la aprobación de la ley. Lo mismo ocurrió con la transición de las lámparas tradicionales a las de bajo consumo y luego los LED. A partir de la prohibición legal de venta de incandescentes, su mercado se derrumbó, excepto para coleccionistas y nostálgicos. La decisión noruega (y hay otros países a punto de hacer algo parecido) repercutirá inevitablemente en el mercado de coches en Europa, mientras que empresas como Tesla siembran el viejo continente de superchargers. Ahora mismo, comprar un coche convencional es una decisión arriesgada, una profesión de fe en un futuro petrolero y contaminado.