Conducta

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CINCO PASOS PARA USAR EL AUTOMÓVIL DE LA MANERA MÁS EFICAZ POSIBLE

Coche en el campo¿Realmente necesitas usar el coche para ese trayecto? Si el recorrido es corto –y puedes ir a pie–, tienes bicicleta o coincide con una línea de transporte público, es muy probable que no necesites mover el coche de su aparcamiento. Incluso te puede salir a cuenta tomar un taxi. Por debajo de los 6.000 km recorridos al año, el taxi es más barato que el coche privado.

¿Puedo llevar a alguien más? (O ¿alguien puede llevarme?) Un poco de organización en casa o en el trabajo, puede evitar muchos trayectos innecesarios. Ten en cuenta que la media de ocupación de los automóviles en la ciudad es de 1,3 personas, incluyendo al conductor.

Si puedes formalizar un poco más, la opción del coche compartido es una buena solución.

El coche compartido es una alternativa básica y suficiente en los desplazamientos de trabajo o de estudiantes para aquellas personas que, careciendo de buenas opciones de transporte público, compartan una serie de características: relaciones de vecindad, residencia a distancias del centro de trabajo superiores o en torno a los 15 km, y horarios comunes de entrada y salida.

La Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Plataforma por el Transporte Público, han implantado este sistema desde 2004, a cargo de la empresa Catalunya Car Sharing SA.

También existe la empresa Avancar en cuyo portal encontrarás toda la información sobre coche compartido para particulares y para empresas.

En la Comunidad de Madrid más de 5.000 madrileños están registrados en el portal internacional compartir que permite buscar compañeros de trayecto para compartir gastos.

¿Cómo es tu estilo de conducción?

La diferencia principal se establece entre los conductores tranquilos y los conductores agresivos. La conducción agresiva se caracteriza por una velocidad más bien alta, pero irregular, con profusión de frenazos y acelerones bruscos. En el Manual de conducción económica del IDAE, se muestra que la diferencia en las emisiones de los diferentes contaminantes atmosféricos se reducen en más de un 50% para una conducción eficiente y no agresiva.

Las claves de la conducción eficiente

Arranque y puesta en marcha: arrancar el vehículo sin pisar el acelerador.
En los motores de gasolina, iniciar la marcha inmediatamente después del arranque.
En los motores diésel, esperar unos segundos antes de comenzar la marcha.

Primera marcha: usarla solo para el inicio de la marcha.
Cambiar a 2ª marcha a los 2 segundos o 6 metros aproximadamente.

Aceleración y cambios de marchas: según las revoluciones:
En los motores de gasolina entre las 2.000 y 2.500 r/min.
En los motores diésel entre las 1.500 y 2.000 r/min.

Según la velocidad:
A 2ª marcha a los 2 segundos o 6 m.
A 3ª marcha a partir de unos 30 km/h.
A 4ª marcha a partir de unos 40 km/h.
A 5ª marcha por encima de los 50 km/h.

Utilización de las marchas: circular lo más posible en las marchas más largas y a bajas revoluciones.
En ciudad siempre que sea posible, utilizar la 4ª y 5ª marcha, respetando siempre los límites de velocidad.

Velocidad de circulación: mantenerla lo más uniforme posible, buscar fluidez en la circulación, evitando los frenazos, aceleraciones y cambios de marchas innecesarios.

Deceleración: levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha metida en ese instante.
Frenar de forma suave con el pedal del freno.
Reducir de marcha lo más tarde posible, con especial atención en las bajadas.

Detención: siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detener el coche sin reducir previamente la marcha.

Paradas: en paradas prolongadas (por encima de unos 60 segundos), es recomendable apagar el motor.

Anticipación y previsión: conducir siempre con una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión que permita ver 2 o 3 vehículos delante. En el momento en que se detecte un obstáculo o una reducción de la velocidad de circulación en la vía, levantar el pie del acelerador para anticipar las siguientes maniobras.

Seguridad: en la mayoría de las situaciones, aplicar las reglas de la conducción eficiente contribuye al aumento de la seguridad vial. Pero obviamente existen circunstancias que requieren acciones específicas distintas, para que la seguridad no se vea afectada.

¿Vas al taller solo cuando no queda más remedio? Las visitas regulares al taller –no cuando no queda más remedio– pueden evitar bastantes disgustos y ahorrar mucho combustible y, por lo tanto, mucha contaminación. Una adecuada puesta a punto, el control de la presión de los neumáticos, un ritmo regular en el cambio de aceite y la elección de un buen lubricante, puede suponer una reducción del consumo de entre un 5 y un 15%.

La climatización con mesura: mantén el interior del vehículo a 24ºC en verano (no más de 21ºC en invierno) y, para la ventilación, utiliza la ventilación forzada del coche. Solo baja las ventanillas cuando vayas a bajas velocidades.

Si quieres puedes leer el manual completo de La Conducción Eficiente del Instituto de Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE).

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