• Entrada de energía
    El transporte público supone una drástica reducción de las necesidades de energía para el transporte: entre 5 y 10 veces menos de consumo por cada pasajero o pasajera y kilómetro.
    Además, una parte del transporte público (metros y tranvías) puede usar electricidad, que a su vez puede proceder de una fuente renovable, como las centrales hidráulicas.
  • Salida de contaminantes a la atmósfera
    Es significativo que una de las medidas a tomar en caso de episodio de contaminación atmosférica, sea restringir el uso del automóvil privado.
    Por lo que respecta a los autobuses urbanos, cada vez hay más experiencias de vehículos de contaminación reducida, que utilizan gas natural, biocombustible o incluso electricidad.
  • Paisaje y diversidad cultural y ecológica
    Estimular el transporte público y restringir el uso del automóvil en las ciudades, supone una mejora radical del paisaje urbano: hay que tener en cuenta que un solo autobús transporta la misma cantidad de personas que 40 automóviles.