Entrada de energía

El consumo de energía para climatización, según datos del IDAE de 2015, en España es aproximadamente el 10% del consumo total de la energía de una casa (sin contar el consumo en transporte). En concreto, la energía para calefacción representó un 7,4% (y un 2,3% la energía para el aire acondicionado) del consumo total en hogares. La demanda de días de prestación oscila entre menos de 50 y más de 180, según las zonas climáticas.

Según los mismos datos del IDAE, el consumo de energía primaria en España procedió del petróleo en un 44,3%, del gas natural (un 20,3%), del carbón (un 8,5%), el uranio (el 12,4%) y un 13,9% de las renovables (datos de 2016).

De este panorama el gas natural y la electricidad se convierten en los combustibles de referencia para calefacción, mientras que el carbón queda reducido a algunos puntos concretos y con moratoria de erradicación definitiva. Butano y propano retroceden ante la rápida extensión del gas natural canalizado.

Salida de contaminantes atmosféricos

El tipo y cantidad de contaminantes atmosféricos está en relación directa con el tipo de combustible consumido:

1) El consumo de electricidad es completamente limpio en destino, pero debemos tener en cuenta la contaminación que supone su producción en origen. Buena parte de la electricidad se genera en centrales térmicas que queman carbón o uranio  enriquecido.

2) Tanto el gas natural, como el propano y el butano, apenas generan contaminantes en su combustión. Son por lo tanto combustibles bastante adecuados para los sistemas de calefacción urbanos.

3) La quema del gasóleo C de calefacción produce una variada colección de contaminantes: óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre, etc. Por eso mismo, su empleo estaría desaconsejado en una ciudad, aunque puede dar buen resultado en casas aisladas y en el medio rural. No obstante, hay que tener en cuenta los progresos en materia de reducir el impacto ambiental de estos combustibles: por ejemplo, su contenido en azufre ha sido muy reducido en los últimos años.

4) El carbón produce toda clase de contaminantes y además partículas sólidas de diferentes calibres que en gran medida ennegrecen la ropa y los pulmones de los vecinos.

5) La quema de leñas y briquetas (biomasa) tiene un problema: además de otros contaminantes, produce cantidad de partículas de ceniza. Por esta razón, este tipo de calefacción está desapareciendo de las ciudades, aunque puede funcionar razonablemente bien en el medio rural.

Otro aspecto de la cuestión es la producción de gases de efecto invernadero, de manera directa o indirecta, asociada a la quema de combustibles para calefacción.

Para evitar esta problemática la mejor opción es el empleo de energía renovable. En Casa Renovable encontrarás información sobre la sustitución de energía convencional por renovables en tu hogar.

Salida de residuos

Únicamente las calefacciones de leña y carbón producen residuos sólidos en cantidad significativa, principalmente escorias y cenizas.