• Entrada de materiales
    Los alimentos son, con mucho, el flujo de materiales más importante que entra en los hogares, con entre uno y dos kilos por persona y día. Antes de llegar a nuestras casas, además, los alimentos pasan por múltiples redes de transformación y transporte, algunas de ellas de muchos miles de kilómetros. Por esta razón, consumir un tipo de alimento u otro tiene muchas veces consecuencias muy importantes sobre los ecosistemas y la calidad de vida en países muy alejados del nuestro.
  • Flujos tóxicos
    Nuestro consumo de alimentos tiene gran influencia indirecta sobre los flujos de compuestos tóxicos a través de los ecosistemas. La agricultura intensiva está basada en el uso intensivo de fertilizantes y pesticidas. La ganadería intensiva, por su parte, está teniendo problemas por el uso de piensos contaminados con organismos susceptibles de producir enfermedades.
  • Salida de residuos
    El 90% de los residuos que se producen en una casa derivan directamente del consumo de alimentos. Cerca de la mitad de esta cantidad son restos de comida, materia orgánica que puede servir para fabricar abonos orgánicos, y la otra mitad envases desechables de cartón, plástico, brick, hojalata, aluminio y vidrio.
  • Paisaje y diversidad cultural y ecológica
    Tanto la agricultura como la ganadería intensivas tienden al monocultivo, con amplias extensiones dedicadas a la producción de una única variedad de plantas o animales. Esto redunda en perjuicio de la diversidad del paisaje, así como en el retroceso de las poblaciones de muchas especies de la vida salvaje.