Un poco de bricolaje, con un coste mínimo, puede mejorar mucho las características térmicas de nuestra casa.

1) Lo primero es hacer una lista de los puntos débiles por donde se escapa el calor: especialmente los marcos de puertas y ventanas. Algunas puertas y ventanas mal ajustadas dejan escapar gran cantidad de aire caliente en invierno, y seguiremos tiritando aunque pongamos la estufa a toda potencia.

2) Infórmate en la ferretería del barrio sobre la oferta de burletes aislantes. Compra la cantidad necesaria e instálalos en los puntos elegidos.

Los burletes más efectivos son los de caucho, que son más caros que los de goma espuma. Lo primero es medir la cantidad de material que se necesita y cortar el ancho adecuado.

A continuación se cortan las tiras con las medidas exactas y se colocan comenzando por una esquina. Para que la protección sea total, se pegan las tiras enfrentadas en la parte fija de la ventana mirando hacia fuera y en la móvil hacia dentro.

3) Puedes colocar un cierre hermético en la parte inferior de la puerta, en forma de un faldón de goma u otro material.

4) Tal vez sea una buena idea sustituir las cortinas por otras más espesas. También puedes instalar persianas ligeras o estores, especialmente útiles para proteger la casa del calor veraniego. Algunos fabricantes venden estores reflectantes, especialmente adecuados para ventanas de tragaluz orientadas al sol.

Información técnica acerca de estores reflectantes en Isoconfort.