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Cambio climático

El Protocolo de Kioto: ¿qué pasa en la Unión Europea?

Un balance del mercado de emisiones (Junio-2010)
Europa
Un balance del mercado de emisiones (Junio-2010)

Datos 2008 y 2009

En 2008 y 2009, la industria pesada española, gran receptora de los derechos de emisión que dio gratis el Gobierno, se ha dedicado a venderlos y a hacer caja. Esta venta puede costarles caro a largo plazo porque cuando se salga de la recesión que asola el mundo actualmente se necesitarán esos derechos de emisión.

La venta de CO2 ha permitido a empresas afectadas por la crisis seguir abiertas, así que hay gente que opina que sin este mercado el problema sería mayor.

Datos 2005


El balance del primer año del mercado de emisiones de CO2, publicado por la Comisión Europea, provocó un rápido desplome de sus cotizaciones (el derecho por tonelada que se pagaba a 29,45 euros el 19 de abril y pasó a negociarse a 9,95 el 12 de mayo) y una sustancial reducción en las expectativas sobre el tamaño, la rentabilidad y el desarrollo del negocio medioambiental. Empresas de los más diversos sectores han desembarcado en el último año y medio en un mercado nuevo, el del cambio climático y la compra de derechos de emisión de gases contaminantes, que mueve ya en conjunto varias decenas de miles de euros al año en Europa (un 7% en España) y que en 2010 moverá 200.000 millones.

La sorpresa vino de la constatación de que las empresas europeas que participan en el mercado de emisiones consumieron 1.785 millones de toneladas de CO2 en 2005, 44 millones menos que las asignadas gratuitamente por sus respectivos gobiernos.

Si sobran derechos conseguidos a precio cero el atractivo de su compraventa es escaso, debió pensar más de un operador. Peter Sweatman, responsable de Cllimate Change Capital en España, el gigante británico del sector medioambiental, que tiene un acuerdo operativo con el Banco Santander, destaca que el precio de la tonelada ha vuelto a estar por encima de los 10 euros en los últimos días de mayo en el mercado al contado, que en junio cotiza entorno a los 14 euros, y lo que es más importante, a su juicio, que en los mercados de futuros del vencimiento de 2008 se negocia por encima de los 20 euros la tonelada. En 2008 se inicia la segunda fase para el cumplimiento de Kyoto, que termina en 2011, y es previsible que todos los Gobiernos impongan criterios más restrictivos en la atribución de derechos de emisión a la industria.

Javiero Tordable, director general de SendeCO2, primera plataforma española de negociación de estos derechos, también se muestra optimista, señala que el periodo confuso y volátil del mercado abierto por el informe de la Comisión Europea, el primer año del mercado de CO2 en Europa se cerró el 1 de enero con un comercio estimado de más de 300 millones de derechos valorados en más de 6.000 millones de euros. Considera un enorme éxito no sólo por los volúmenes alcanzados sino por la creación y consolidación de un nuevo sector Kyoto que abarca a verificadores, consultores, abogados, intermediarios y bolsas.

Santander, BBVA y algunas cajas de ahorro, no obstante, han empezado ya a tomar posiciones en este sector. Se han sumado a auditoras como PwC y KPMG, consultoras como Capgemini, bufetes como Garrigues y Uría Menéndez, además de un amplio grupo de empresas creadas ex profeso para estos negocios.

El superávit de derechos de emisión en Europa en 2005 constatado por la Comisión Europea no ha impedido, sin embargo, que seis países (entre ellos y de forma destacada España) hayan contaminado por encima de las cantidades a las que se comprometieron. Una situación que ha debido contribuir, aunque el mercado de derecho de CO2 es de ámbito europeo (una instalación española puede utilizar un derecho transferido por cualquier instalación situada en otro país de la UE), al despegue de la plataforma española SendeCO2.

Aparte de la adquisición de derechos de emisión por parte de las empresas deficitarias en estos mercados organizados, y también de forma bilateral entre compañías, industrias y Gobiernos pueden acudir para cumplir sus compromisos con Kyoto y evitar multas por excesos de emisión (100 euros por tonelada) a los llamados Mecanismos de Desarrollo Limpio y de aplicación conjunta. Los de desarrollo limpio permiten la obtención de certificados de reducción de emisiones invirtiendo en proyectos en países en vías de desarrollo no obligados por Kyoto. Las inversiones pueden abordarse directamente por las empresas y Gobiernos o a través de los llamados fondos de carbono (productos financieros ligados al mercado de gases de efecto invernadero que remuneran al inversor con derechos de emisión o con dinero).

Fondos de carbono

La Administración española, a finales de mayo de 2006, tenía firmados memorandos sobre Mecanismos de Desarrollo Limpio con 16 países, en Latinoamérica y Marruecos, y había tomado participaciones destacadas en varios fondos de carbono. En total, acuerdos de adquisición de derechos de emisión por 50 millones de toneladas, la mitad del déficit previsto en el primer Plan de Asignación, con una inversión comprometida de 250 millones de euros.

Empresas como Endesa y Unión Fenosa han suscrito también proyectos de Desarrollo Limpio en Latinoamérica. Y Climate Change Capital, Banco Santander y el Instituto de Crédito Oficial han lanzado un fondo de derechos de CO2, con un capital inicial de 50 millones de euros, que busca captar de los partícipes otros 50 millones para operar en los mercados primarios de carbono y a través de los mecanismos citados de Desarrollo Limpio. Cuenta con dos tramos, uno para pymes y otro para grandes empresas, y como en el resto de fondos de carbono sus partícipes van a invertir en 2006-2008, para empezar a percibir y computar sus primeros derechos de emisión en la segunda fase de aplicación del Protocolo de Kyoto (2008-2012).

Por su parte, Ecologistas en Acción, respecto al informe de la UE publicado el 15 de mayo de 2006 en relación al mercado de la emisiones, advirtió "una trampa" de los derechos repartidos. Han superado 44 millones de toneladas, el diseño del mercado no ha creado incentivos para que las empresas reduzcan sus emisiones.

En definitiva, para Ecologistas en Acción, las señales de precio que se esperaba marcasen el cambio no a la industria europea convirtiendo en rentable unas progresiva reducción de emisiones, se han vuelto peligrosamente débiles y probablemente permanecerán así hasta por los menos 2008, en que comience la segunda fase del comercio de emisiones. Pero esto sólo en el caso de que el segundo Plan de Asignación sea mucho más restrictivo en el reparto gratuito de derechos. Si no se corrige la laxitud del plan será difícil que la UE cumpla su compromiso de Kyoto.

Es evidente que no tiene sentido esperar que el comercio de emisiones tenga utilidad en la lucha contra el cambio climático si a las empresas les sale más barato comprar derechos que cambiar a tecnologías eficientes. En este sentido puede hablarse de fracaso del mercado de emisiones. Esta primera fase ha estado dominada por la capacidad de presión de la industria y la tímida actitud de los gobiernos. Ecologistas en Acción propone cuotas de asignación menores y repartidas de acuerdo con las posibilidades tecnológicas reales de reducción de emisiones.

 

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Fuentes:
El País, 16 de junio de 2006
Revista Ecologista, Nº 48 verano de 2006
El País, 11 de junio de 2010

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