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Desarrollo sostenible

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La ciudad hostil (Junio-2006)
Madrid
La ciudad hostil (Junio-2006)

Comienzan a aflorar los efectos de la planificación urbanística cuya principal filosofía consiste en transformar cantidades ingentes de suelo en edificable orientado a la construcción masiva de viviendas. Éstas, por lo general, no suelen incorporar criterios de eficiencia o ahorro energético. El 80% de la población europea y el 60% de las personas en nuestro planeta viven en las grandes urbes, auténticos sumideros de energía. Según el Centro Nacional de Energías Renovables (Cener) a los bosques cada vez les es más difícil absorber la cantidad de CO2 que producimos en nuestras actividades.

Para dar a conocer los perjuicios de la actual situación urbanística que soportamos el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos y de la Colegio de Geógrafos han redactado el Manifiesto por una Cultura del Territorio, el cual nos hará comprender que las reivindicaciones por un medioambiente no deteriorado no son solo movimientos ecologistas sino un factor real en nuestra calidad de vida.

El Consejo Superior de Arquitectos de España señala que “la solución no estriba en construir un edificio ecológico en un entorno hostil. El reto está fuera de los edificios, la solución reside en la calidad ambiental de las ciudades y los barrios”. Es tan simple y tan complicado a la vez, como crear un entorno más apropiado para la vida cotidiana, adecuando arquitectura, paisaje y cultura, a las condiciones climatológicas locales, la economía y los sistemas de transporte. La Unión de Consumidores de Madrid denunció ante el Tribunal de Defensa de la Competencia al Ayuntamiento de Madrid porque entendió que el Plan General de Ordenación Urbana de 1997 reduce sobremanera la reserva de suelo para pequeños comercios, lo que ha originado, según esta asociación, que los nuevos barrios y Programas de Actuación Urbanísticas (PAUs) previstos, menos de un tercio de los metros cuadrados comerciales esté ocupado por una tienda pequeña. Este dato, que por sí solo pudiera parecer de poca importancia, incide de forma irreversible sobre toda la zona afectada, obligando, en primer lugar, a largos desplazamientos en transporte privado a sus habitantes para comprar bienes tan básicos como el pan o el periódico, (hasta 10 kilómetros en algunos casos) y en segundo lugar, promueve un monopolio comercial de las grandes superficies, lo que va en detrimento de la garantía de competencia y de la defensa de los derechos de los consumidores. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid se ha incrementado en un 14% el número de grandes centros comerciales desde 1997, mientras que la cifra de pequeños comercios ha permanecido prácticamente inalterada. De esta forma, barrios residenciales se convierten en junglas de asfalto y carreteras que no ayudan a vertebrar los núcleos urbanos. Y al final, el consumidor paga un precio más elevado, en forma de productos más caros y de menor calidad de vida.

Otro caballo de batalla está en la gran cantidad de energía consumida por cada edificación. España es el antepenúltimo país de la Unión Europea en arquitectura sostenible. Derrochamos agua, energía, electrodomésticos, climatización, etc. La mayoría de nuevas viviendas previstas carecen de las condiciones de confort suficientes, y esto se suple con instalaciones que consumen energía. Un ejemplo son las casas de una sola orientación. Tampoco nos caracterizamos por tener una cultura de ahorro. Cada familia española genera 2 toneladas de basura anuales. Se han depositado muchas esperanzas en el Código Técnico de la Edificación, pero en la actualidad el sector económico inmobiliario se caracteriza por grandes resistencias a la innovación, debido fundamentalmente a la demanda sin capacidad de incidir en la calidad de lo que se le ofrece, porque bastante tiene con encontrar piso y poder pagarlo. Los llamados “ecobarrios” comienzan a ser vistos como alternativas a tener en cuenta, como los de Sarriguren (Navarra) o Valdespartera (Zaragoza). Queda mucho por hacer pero merecen la pena los esfuerzos de construir un entorno amable.

Desgraciadamente, también encontramos casos en los que no sólo desaparece el interés por la calidad de vida de los ciudadanos y se llega a construir sin asegurar el abastecimiento de recursos básicos como el agua potable, este es el caso del urbanismo en Seseña.

No solamente los nuevos barrios suspenden en los aspectos medioambientales sino que también tienen deficiencias sociales, los actuales modelos urbanísticos perjudican en gran medida el pequeño comercio y a los ciudadanos como consumidores. La Unión de Consumidores de Madrid denunció ante el Tribunal de Defensa de la Competencia al Ayuntamiento de Madrid porque entendió que el Plan General de Ordenación Urbana de 1997 reduce sobremanera la reserva de suelo para pequeños comercios, lo que ha originado, según esta asociación, que los nuevos barrios y Programas de Actuación Urbanísticas (PAUs) previstos, menos de un tercio de los metros cuadrados comerciales esté ocupado por una tienda pequeña. Esto significa obligar a los vecinos a largos desplazamientos en transporte privado a sus habitantes para comprar bienes tan básicos como el pan o el periódico, (hasta 10 kilómetros en algunos casos) y promover un monopolio comercial de las grandes superficies, lo que va en detrimento de la garantía de competencia y de la defensa de los derechos de los consumidores. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid se ha incrementado en un 14% el número de grandes centros comerciales desde 1997, mientras que la cifra de pequeños comercios ha permanecido prácticamente inalterada. De esta forma, barrios residenciales se convierten en junglas de asfalto y carreteras que no ayudan a vertebrar los núcleos urbanos. Y al final, el consumidor paga un precio más elevado, en forma de productos más caros y de menor calidad de vida.

La razón principal de esta situación la encontramos en que el desarrollo de los nuevos barrios se ha realizado desde la iniciativa privada, en la que prima el objetivo económico y han sido realmente eficientes en este aspecto. El cuidado del medioambiente y la calidad de vida del ciudadano son teóricamente objetivos del sector público, y resulta que este no tiene un papel predominante en la construcción en España.
La única manera de que los promotores incluyan aspectos medioambientales en la construcción es demandándoselo desde el planeamiento urbanístico, pero resulta que, por ejemplo en el Plan General de Madrid (1997) se omitieron los estudios de los posibles impactos del urbanismo en el medioambiente, mientras que otros planes más antiguos si incluyen aspectos de sostenibilidad.

 

Conceptos relacionados
[Eficiencia energética]  [Urbanismo]  [Insostenibilidad

Enlaces de interés
www.geografos.org
www.cscae.com

Fuentes:
El Mundo, 8 de mayo de 2006
El País, Propiedades, 16 de junio de 2006

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