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Agua

Planificacin hidrolgica en Espaa

La poltica del agua

La dificultad de la gestin hidrolgica en un Estado descentralizado (Julio-2008)
Espaa
La dificultad de la gestin hidrolgica en un Estado descentralizado (Julio-2008)

La gestin del agua en Espaa se ha regido hasta ahora por el principio de unidad de cuenca hidrogrfica. Se entiende por cuenca el rea de aguas superficiales o subterrneas que vierten a una red hidrogrfica natural con uno o varios cauces naturales, de caudal continuo o intermitente, que confluyen en un curso mayor que, a su vez, puede desembocar en un ro principal, en un depsito natural de aguas, en un pantano o bien directamente en el mar Las medidas administrativas que les afectan se toman teniendo en cuenta su entidad biolgica indivisible, comprendiendo todos los afluentes, hasta el lugar donde desemboca en el mar, o la frontera con Portugal o Francia, en su caso. Adems, el criterio siempre tiene carcter tcnico.

Esta idea se encuentra en riesgo si prosperan los proyectos de reforma de estatutos de autonoma que en mayor o menor grado (en algunos casos ya finalizados) preparan Andaluca, Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla La Mancha, Catalunya y Castilla y Len.

Andaluca pretende obtener la competencia exclusiva de la cuenca del Guadalquivir. Esta cuenca discurre en ms de un 90% por territorio andaluz, pero tambin comprende parte del territorio de Murcia y Extremadura. La misma aspiracin comparte la Junta de Castilla y Len sobre la gestin de las aguas del Duero, que atraviesa la superficie de la comunidad autnoma en un 97% de su territorio, aunque baa tambin tierras cntabras, gallegas, manchegas, riojanas y extremeas. En su Estatuto se recoge la misma frmula jurdica en la que se sustentan sus pretensiones sobre la gestin y el desarrollo de la normativa hdrica, el derecho de sus habitantes a disponer del abastecimiento suficiente de agua de calidad. La Comunidad Valenciana garantiza el derecho de las valencianas y los valencianos a disponer del abastecimiento suficiente de agua de calidad, blindndose as frente a posibles restricciones en su ambicioso planeamiento de ocupacin del territorio. Aragn present un recurso de inconstitucionalidad contra este artculo del Estatut valenciano por entender que es necesario consultar a la cuenca cedente (la del Ebro, en este caso). A su vez, el Estatuto de Aragn pretende asegurar una reserva hdrica de 6.550 hectmetros cbicos anuales para uso exclusivo de la Comunidad; 3.550 para abastecimiento y regados, 2.150 para obras contempladas (embalses, regados y suministros), y una reserva estratgica de otros 850.

Catalunya vio rechazadas sus aspiraciones de gestin de las aguas del Ebro, pero consigui la competencia exclusiva sobre las cuencas internas que discurren ntegramente por territorio cataln. Finalmente, Murcia recurrir el texto del Estatuto andaluz y cataln apelando a los principios de igualdad y solidaridad de la Constitucin. La oposicin al gobierno murciano adems, presiona al ejecutivo de esa comunidad para aprobar el texto definitivo antes de que lo haga Castilla-La Mancha para asegurarse los recursos e intereses compartidos.

La distribucin de las competencias en Espaa en materia de gestin, planificacin, abastecimiento, saneamiento y materias horizontales que necesitan de agua para su desarrollo dificulta una gestin integral del bien hdrico. El problema llega incluso a las relaciones entre las Comunidades y los municipios, con quejas de invasin competencial constantes. Un ejemplo claro ocurre en Madrid, donde la Comunidad denunci al Ayuntamiento por apropiacin indebida de tapas de alcantarilla, mientras que ste abri expediente al Canal de Isabel II, dependiente de la Comunidad, por insertar publicidad en mobiliario urbano (las alcantarillas). Lo grave es que en caso de avera, al ser sustituidas las tapas por otras municipales, los tcnicos del Canal no saben donde estn las llaves de paso. A su vez, la Comunidad de Madrid anunci en Mayo de 2006, tras obtener los 200 hectmetros cbicos solicitados de la Confederacin Hidrogrfica del Tajo, la supresin de las restricciones de riego nocturno de parques y jardines y de llenado y vaciado de piscinas pblicas y privadas siempre que estn dotadas de un sistema permanente de tratamiento y recuperacin de aguas. Esto origin otra polmica con el ministerio, que considera que la sequa an no ha remitido y la situacin puede volver a ser crtica despus del verano.

La mayora de los Estatutos remarcan que se trata slo de la cesin de las competencias en materia de gestin, es decir, de la ejecucin en materia de recursos y aprovechamientos hidrulicos, para lograr mayor eficacia y eficiencia, sobre la competencia de titularidad estatal. La Federacin Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) ya se ha posicionado en contra de estas petensiones. Algunas de estas cuencas, como la del Duero, tienen carcter internacional, por lo que su gestin se realiza mediante un convenio (Albufeira en este caso).

As las cosas, el Ministerio prepara una norma para remarcar las competencias estatales en la planificacin fluvial, ante estos ataques, y un Real Decreto para fijar el mbito de las demarcaciones hidrogrficas, delimitando la zona martimo-terrestre compuesta por una o varias cuencas vecinas y las aguas de transicin, subterrneas y costeras asociadas. A resultas de esto, habr alguna nueva confederacin, como la de Mio-Limia, integrada hasta ahora en la del Norte.

Mezclar criterios polticos, territoriales o nacionalistas con la gestin del agua nunca es aconsejable.

Siguiendo este criterio, los Ingenieros de Caminos han lanzado un llamamiento a los poderes polticos y pblicos para que se restablezca la cordura a travs de un pacto nacional del agua, capaz de una accin y una poltica sostenida en el tiempo y que d respuesta a los problemas y necesidades reales.

Los ingenieros se quejan de una excesiva politizacin del recurso debido en parte a la fragmentacin y parcelacin de las cuencas que pretenden realizar las comunidades autnomas. El agua no tiene fronteras recuerda el presidente del Colegio, Edelmiro Ra- y debe tener un gestor nico.

Las aguas subterrneas

Espaa tiene una riqueza de agua subterrnea completamente descontrolada, segn la ONG Transparencia Internacional. Su presidente, Jess Lizcano, pide a los polticos sellar un pacto que debera solucionar tres problemas segn ellos fundamentales: las subvenciones agrcolas perjudiciales para los recursos hdricos, la falta de transparencia en la gestin del agua y el caos en los acuferos subterrneos.

El Gobierno controla entre 200.000 y 300.000 pozos que generan ms de 10 metros cbicos de agua al da. Aunque parecen muchos, segn TI, slo son alrededor de un 20% de los existentes, que si se gestionasen de forma adecuada ayudaran a paliar los desequilibrios hdricos del pas.

Segn el informe de TI, presentado en Madrid y en Naciones Unidas, muchos cultivos usan fraudulentamente el agua y son subvencionados con dinero de todos para cultivar alimentos que resultan ms baratos fuera de Espaa. Adems, las redes municipales de distribucin de agua despilfarran cantidades ingentes de lquido, incluso en poblaciones que restricciones por las sequas. Con respecto a los pozos indica que mtodos como la localizacin y control por satlite no es un mtodo caro y no se explota suficientemente.

 

Conceptos relacionados
[Consumo de agua]  [Planificacin Hidrolgica Nacional]  [Poltica del agua

Fuentes:

Fundacin Vida Sostenible, 23 de julio de 2006, ABC, 18 de febrero de 2008
El Pas, 26 de junio de 2008

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