Llamado el “combustible del futuro”, se cifran en él las esperanzas de una fuente de energía menos contaminante. Descubierto en 1766 por Henry Cavendish, es un elemento que está presente en todo el universo, combinado con otros elementos está distribuido por toda la tierra en forma de agua, hidrocarburos, carbohidratos , etc.
El cambio climático provocado por la quema de combustibles fósiles y la seguridad energética son dos razones que impulsan las investigaciones acerca de este elemento. Los elevados precios del petróleo y la mayor conciencia respecto a la protección del medio ambiente han hecho que surjan nuevas ideas para reemplazar al crudo en los procesos industriales, especialmente en los vehículos.
Un centenar de expertos españoles en hidrógeno consideran que este gas podría sustituir a largo plazo a los combustibles fósiles, y que combinado con las pilas de combustible terminará reemplazando a las energías térmicas. Éstas opiniones forman parte de un estudio de prospección realizado por la Fundación OPTI (Observatorio de Prospectiva Tecnológica Industrial) en cooperación con el Centro de Investigaciones Energéticas y Medioambientales (Ciemat).
El resultado revela que, en opinión de 98 encuestados, en 13 años circularán en Europa nueve millones de vehículos propulsados por hidrógeno, aproximadamente un 5% del parque automovilísticos que se prevé para entonces.
Por su parte, la directora de la Asociación Europea del Hidrógeno, Marieke Reijalt, también comparte la opinión de que el hidrógeno será el sustituto del petróleo.
Sin embargo, la expansión del uso de hidrógeno en pilas de combustible para mover el transporte tiene un principal problema, el hidrógeno se produce con combustibles fósiles. Veremos cuántos años más tendremos que esperar para perfeccionar la tecnología de producción de hidrógeno con fuente de energías renovables para que sea efectivamente limpio.
En España, los únicos vehículos de hidrógeno que existen son algunas flotas de autobuses urbanos en ciudades como Madrid, Bilbao o Barcelona. Los coches de hidrógeno todavía no se pueden comprar en el mercado, aunque ya hay prototipos funcionando en condiciones reales.
Dos son los problemas que tienen los coches de hidrógeno para llegar al público en condiciones competitivas: su elevado precio, debido a unos costes de producción y almacenamiento muy altos, y la falta de disponibilidad de estaciones de servicio que permitan recargar el combustible.
El desafío por lo tanto es extender y economizar su uso. Algunas petroleras como Agip han comenzado a construir estaciones de servicio mixtas que dispensen combustibles fósiles e hidrógeno.
Es indudable que estamos en los albores de la economía del hidrógeno, que posibilitará una enorme redistribución del poder con consecuencias trascendentales para la sociedad y el medio ambiente.
Conceptos relacionados
[Coches ecológicos]
[Pila de hidrógeno]
[Energía renovable]
Fuentes:
Fundación Vida Sostenible, 19 de junio de 2006
El Mundo, Natura, 14 de abril de 2007
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