La extrema sequía del río Júcar durante el año hidrológico 2004-05 hizo necesario un análisis y en la definición de las medidas de mitigación. La definición de dichas medidas, su puesta en funcionamiento y su efectividad, requieren de la utilización de modelos automatizados de simulación que permitan predecir el comportamiento del sistema de recursos hídricos frente a diferentes alternativas de gestión. Se basan en el análisis probabilístico de la gestión de los recursos presentando hipotéticos escenarios hidrológicos, permitiendo cuantificar de esta forma el riesgo de fallo que pueda producirse en el sistema.
Los principales ríos dentro de la Confederación Hidrográfica son el Júcar, el Mijares y el Turia. Los recursos hídricos en la cuenca tienen una pronunciada irregularidad espacial y temporal, y son generados por las precipitaciones producidas dentro del ámbito continental, con un valor anual medio de 500 mm, variando de los años más secos con unos 320 mm, hasta casi los 800 mm en los más húmedos. El año 2004-05 se recogieron 340 mm, una cantidad muy preocupante.
La metodología para la toma de decisión mediante la evaluación del riesgo permiten disponer de un criterio objetivo para calibrar las consecuencias esperables de cada una de las decisiones propuestas, facilitando el diálogo y el entendimiento entre las partes implicadas. En diciembre de 2005 se constituyó la comisión permanente de sequía regulada por el Real Decreto 1265/2005, de medidas extraordinarias para las cuencas del Tajo, el Júcar y el Segura. Su misión es definir las medidas destinadas a mitigar los efectos de la sequía. Como apoyo técnico a la comisión se creó también una Oficina Técnica de Gestión de Sequías. La evaluación de la probabilidad del estado del sistema a final de campaña y de la evolución futura del presente año se recalcula cada mes teniendo en cuenta la información hidrológica producida hasta ese momento.
Por su parte, el Instituto de Tecnología Química de Valencia (ITQ), dirigido por Avelino Corma, inventó un sistema para rebajar la concentración de nitratos en agua. El exceso de esta sustancia es un peligro para la salud de los consumidores y para el medio ambiente. Se ha disparado en los últimos 60 años por la masiva presencia de fertilizantes en la agricultura y los residuos de la ganadería intensiva. En los acuíferos del litoral mediterráneo español y de la mitad sur peninsular este problema está generalizado. El catalizador creado por el ITQ absorbe los nitratos y los reduce a nitrógeno y agua, ambos elementos perfectamente tolerables por el medio ambiente. El agente reductor utilizado es Hidrógeno, que se consume en cantidades muy bajas. Hasta ahora, para eliminar o descomponer los nitratos se utilizaba el método de la ósmosis inversa.
Las aguas contaminadas por nitratos pueden ser utilizadas para regadío. El límite legal para el consumo está fijado en 50 mg/l.
Conceptos relacionados
[Contaminación de aguas/costas]
[Sequía]
[Tecnología]
Fuentes:
Revista Tecno Ambiente, Nº 160, primavera 2006
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