El mar y la pesca han conformado gran parte de la cultura mediterránea y de la vida en nuestro país a lo largo de los siglos. En la actualidad, las técnicas pesqueras han sufrido cambios profundos provocados por la “necesidad” de aumentar las capturas de los pescadores, tras verse disminuido su margen de beneficios. Como sucede con otras actividades económicas, el mar Mediterráneo se ha encontrado ya con los límites naturales de renovación del recurso.
Las capturas de muchas de sus especies llegaron a su punto máximo a finales de los años 80 y principios de los 90, momento a partir del cual se produjo una paulatina disminución de las especies más deseadas por el mercado, como la merluza, el pez espada, el besugo. Desde mediados de la década del dos mil, un caso de preocupación es la pesca del atún rojo.
Pesca con almadraba en el Mediterráneo
La espectacular pesca con almadraba está en crisis. Ésta consiste en una red que parte desde la playa y se adentra en el Estrecho hasta los 23 metros de profundidad, quedando enredados ejemplares del apreciado atún rojo, de varios centenares de kilos, que en ese momento migran hacia el Mediterráneo para desovar. Cuando hay suficientes ejemplares, los barcos rodean la red, la levantan y los pescadores alzan los atunes casi a mano. Así lo han hecho durante 3.000 años los pescadores de Barbate, Zahara de los Atunes, Tarifa y Conil, en Cádiz. Pero la temporada de pesca termina a principios de junio y cada año el resultado es muy preocupante.
En el año 2007 Greenpeace y WWF/Adena, han denunciado malas prácticas en el estilo tradicional de pesca con almadraba. El cerco de los barcos pesqueros ayudados por avionetas pescan miles de ejemplares de golpe para engordarlos en granjas en el mar.
Iniciativas para la recuperación de caladeros
En 2009 Greenpeace pidió la declaración de una red global de reservas marinas que protejan el 40% de los océanos como una solución a la sobrepesca y al colapso de los océanos. Concretamente, ha solicitado al Conseller de Medio Ambiente balear, Miguel Àngel Grimalt crear un santuario para el atún rojo en aguas cercanas a las Islas Baleares. La propuesta de los activistas se compone de una reserva de ocho millones de hectáreas de superficie marina, donde se prohibiría la pesca de cualquier especie de atún, de modo que puedan llegar a reproducirse, dejando de lado la presión pesquera. En las Islas Baleares existen ocho reservas marinas, siendo el espacio marítimo de La Cabrera la más importante de ellas.
Gracias al esfuerzo conjunto que desarrollan desde 2008 del CSIC y Balfegó (empresa catalana dedicada a la pesca), existe una nueva posibilidad para el amenazado atún rojo (Thunnus thynnus) y por tanto para su conservación y gestión sostenible. Este recurso pesquero sobre el cual pende una restrictiva normativa de captura, puede ahora ver mejorada su esperanza mundial tras conseguir por primera vez la reproducción natural en cautividad.
La coordinadora del proyecto, Ana Gordoa, investigadora del Centro de Estudios avanzados de Blanes, hizo un peculiar descubrimiento, cuando durante un traslado de especimenes en jaulas transportadoras aprecio como se produjo el desove.
Tras la recolección de los huevos, 32 horas después de su puesta, eclosionaron en las instalaciones del CSIC, dando lugar al nacimiento de alevines en cautividad. Un hecho que hasta el momento se pensaba imposible, pues se creía que la reproducción de esta especie se inhibía en cautividad.
Desde entonces se observa como tanto los especimenes que llevan en cautividad un año, como los recientemente retenidos, desovan con bastante frecuencia, casi diariamente.
Protección del atún rojo a través del CITES
En septiembre de 2009, la Comisión Europea tomó la decisión de apoyar la inclusión del atún rojo en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Esto supondría la prohibición del comercio internacional del atún rojo del océano Atlántico norte y del mar Mediterráneo.
Greenpeace apoya plenamente la decisión europea de prohibir la comercialización, sostienen que la población de atún rojo se encuentran al borde del colapso.
El Ministerio de Medio Ambiente argumenta que CITES no es una lista apropiada para pesquerías comerciales y pide que se espere a ver los resultados del plan de recuperación que aprobó en 2006 la Comisión Internacional para la Conservación del Atún en el Atlántico Norte –ICCAT- (leer más abajo). En 2008, el comité científico del ICCAT recomendó una cuota de 15.000 toneladas en el Mediterráneo pero los países acordaron 22.000 toneladas (4.000 de ellas para España).
A pesar del apoyo inicial para la inclusión de la especie en el CITES, los países de la Unión Europea han rechazado a finales de septiembre de 2009 la prohibición del comercio internacional del atún rojo del océano Atlántico oriental y del mar Mediterráneo, por lo que Bruselas no podrá proponer esa medida en los foros internacionales.
Una mayoría de países comunitarios, entre ellos España, se ha opuesto -en una reunión de un Comité de Gestión de la UE sobre Comercio de Flora y Fauna- a una propuesta, avalada por la Comisión Europea (CE).
El atún rojo es especialmente apreciado en Asia, y los barcos frigoríficos venidos desde Japón cargan en Barbate o Murcia para llevárselos directamente. Del atún se aprovecha todo y, aunque estaba permitido en 2007 la pesca de ejemplares de más de 6,4 kilos, puede llegar a pesar 400 kilos. Aunque cada vez se orienta más al mercado nacional y de EE.UU., Japón sigue siendo el principal cliente.
El Gobierno de Mónaco fue el primero en solicitar a la ICCAT la necesidad urgente de incluir el atún rojo como una especie en peligro dentro del Convenio CITES, en respuesta a la situación crítica y de sobrepesca de los stocks.
Más tarde se unió el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien realizó una llamada de apoyo a la propuesta de Mónaco. Otros países de la UE, incluidos Reino Unido, Países Bajos, Alemania, Polonia y Austria, también han mostrado su acuerdo con la propuesta.
Las negociaciones definitivas sobre esa hipotética prohibición no se celebrarán hasta marzo de 2010 en Doha (Qatar), fecha en la que se reunirán los países del mundo que han suscrito el convenio CITES.
Tras el rechazo de los países comunitarios, la ICCAT que se reunió en Brasil en noviembre de 2009, acordó una reducción del 40% de los Totales Admisibles de Captura (TAC): de las 22.000 toneladas (capturadas a 2009) a las 13.500 para 2010. El pacto contempla la reducción de las campaña a un único mes, del 15 mayo al 15 de junio y en ningún caso podrá ampliarse apelando a las malas condiciones climatológicas.
Plan de recuperación de la ICCAT de 2006
Como repuesta al peligro de extinción de esta especie, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún en el Atlántico Norte (ICCAT), aprobó en noviembre del 2006 un plan, a propuesta de la UE, para reducir la cuota de pesca de atún rojo un 20%, de 32.000 toneladas a 25.500 en 2010, además de aumentar el tamaño mínimo de los animales pescados de 10 a 30kg, pretendiendo así que se utilicen artes de pesca más selectivos (entramado mayor de las redes por ejemplo).
En septiembre de 2007, la Comisión Europea decretó con carácter inmediato el cierre de los caladeros de atún rojo en el Atlántico Este y en el Mediterráneo por haberse superado ya las cuotas asignadas a los siete países de la UE que explotan los caladeros, de las que a España correspondían 5.568. Esta ha sido la primera ves que esas pesquerías se cierran antes de tiempo como medida extrema de protección de la especie.
En 2008 el acuerdo internacional por parte de la Comisión Internacional para conservación de los Atunes del Atlántico (ICCAT), estableció la talla mínima de captura,40 kilos, dando la posibilidad de este modo de desarrollar su ciclo reproductivo al menos una vez.
Sin embargo, en mayo de 2009 Turquía, que tiene la flota más numerosa del Mediterráneo, destinada a la captura de esta especie, ha mostrado su desacuerdo con el ICCAT, rompiendo el acuerdo internacional que regula la pesca de atún rojo.
Los científicos piden que las capturas no superen las 15.000 toneladas y que se protejan las áreas de desove de esta especie durante los meses cruciales de mayo y junio. Según la Regulación Mediterránea España debería haber designado antes de finales de 2008 zonas de protección para la pesca que aseguren el desove y la cría, además de proteger los hábitats sensibles y los ecosistemas marinos, sin que hasta mayo de 2009 se haya adoptado ninguna medida.
Conceptos relacionados
[Pesca]
[Insostenibilidad]
Enlaces de interés
www.greenpeace.org
Fuentes:
Fundación Vida Sostenible, noviembre de 2006
El País, 20 de septiembre de 2007
El País, 19 de noviembre de 2007
Ambientum.com, 13 de mayo de 2009
Ambientum.com, 3 de julio de 2009
Ambientum.com, 20 de julio de 2009
Ecoticias.com, 9 de septiembre de 2009
El País, 15 de septiembre de 2009
ABC, 21 de septiembre de 2009
El País, 17 de noviembre de 2009
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