Por: Margarita Mediavilla y Fernando Frechoso, profesores de ingeniería de la Universidad de Valladolid
“Con el aumento de los precios del petróleo, algunos están planteando la posibilidad de volver a apostar por la energía nuclear, pero, ¿es la nuclear una energía de futuro? Los autores de este artículo creemos que no. Los inconvenientes de la energía de fusión nuclear son bien conocidos. El más obvio son los residuos nucleares, pero cada día es más patente que existen otros muy importantes, como el riesgo de atentado terrorista y la proliferación de armas nucleares (Irán, Corea). Por otra parte, el uranio no es un combustible abundante, algunos estudios apuntan a que, si se sustituyeran todos los combustibles fósiles que generan electricidad por energía nuclear, solo habría uranio viable para tres o cuatro años. Y todo ello sin contar con el hecho de que la energía nuclear solo puede utilizarse para generar energía eléctrica: el transporte, tal y como lo concebimos actualmente, es completamente dependiente de los combustibles.
La fusión nuclear, que se presenta como alternativa definitiva, tiene importantes problemas técnico-científicos que hacen que su aprovechamiento industrial se prevea a partir del 2050 (si es que resulta rentable en absoluto). Y todo ello a pesar del ingente esfuerzo investigador realizado para ello: el programa ITER, cuyo objetivo es la construcción del primer reactor experimental, requerirá una inversión de 12.000 millones de dólares entre el 2005 y el 2015. Sin embargo, tenemos a nuestro alcance un reactor de fusión nuclear de gran potencia y completamente seguro: es nuestra estrella, el Sol; son las energías renovables.
Si las nucleares no son el futuro, ¿lo son las renovables, o son, como muchos piensan, un sueño idílico de los ecologistas? Hay datos que hacen pensar que las renovables de sueño no tienen nada.
Por una parte, el año pasado el 8% de la energía eléctrica que consumimos en España fue eólica, y en cinco años se duplicará la potencia instalada. Es también revelador el hecho de que el Gobierno sueco esté estudiando el diseño de un sistema eléctrico nacional 100% renovable, basándose en su gran potencial hidroeléctrico. Por otra parte, suele pensarse que las energías renovables resultan rentables porque son subvencionadas, pero esto no es cierto. Según la European Environmental Agency, la energía más subvencionada en la UE es la generada con combustibles sólidos (carbón) que recibió en el 2001 (entre ayudas indirectas y directas) 13.000 millones de euros. El segundo lugar lo ocupan el petróleo y el gas, con 8.700 millones, mientras las renovables recibieron 5.300.
Sin embargo, las renovables no pueden ser el futuro si no se apuesta políticamente de forma decidida por su implantación, investigación y desarrollo, y podemos asegurar que, en los últimos cincuenta años, ningún país ha realizado todavía una apuesta decidida por ellas.
El sexto programa marco de la UE entre el 2002 y el 2006 ha destinado 1.230 millones de euros a la investigación en energía nuclear, mientras que la investigación en generación de energías renovables, ahorro y eficiencia energética, combustibles alternativos, pilas de combustible y captura de CO2 consiguieron conjuntamente 810 millones. Esta inversión en energías sostenibles es mucho mayor, con todo, que la invertida en anteriores programas, pero resulta chocante que el presupuesto destinado a la energía nuclear, (que solo genera energía eléctrica) absorba el 50% más de recursos.
Es también muy revelador echar un vistazo a las publicaciones escritas en la Institución de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (institución puntera mundial en la difusión de la investigación en Ingeniería). Si uno busca las publicaciones que contienen las palabras "energías renovables", "energía eólica" o "células de hidrógeno" se obtienen 1.200, 983 y 1.100 artículos desde 1951, respectivamente. Podemos compararlas con las palabras "robots móviles" o "redes neuronales" (un desarrollo de la inteligencia artificial) que consiguen 11.000 y 42.000 publicaciones. Si miramos los congresos internacionales que ha organizado esta institución sobre energías renovables, encontramos cuatro en los mismos años, mientras se han realizado 130 solo en el área de robótica.
Esto es solo un botón, pero bien sirve como muestra. Sorprende enormemente que la humanidad haya realizado 30 veces más esfuerzo en investigar sobre robots que quizá un día consigan limpiar nuestra casa, que en energía sostenible para toda la sociedad industrial.
Las razones de esta falta de inversión se pueden imaginar en conspiraciones de los grupos de presión petroleros, o en la falta de planificación política pero, sean cuales sean las causas por las cuales hemos tenido tan poco interés en desarrollar tecnologías renovables, tenemos que hacerlo ahora y, con toda seguridad, podemos.
Un futuro 100% renovable puede ser mucho más sencillo de lo que suele pensarse. Hace pocos meses, Greenpeace encargó al Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la Universidad Pontificia de Comillas un informe para averiguar si las tecnologías renovables actualmente en el mercado son suficientes para cubrir la demanda energética, o si, por el contrario, necesitamos otras fuentes de energía. Los resultados del estudio son concluyentes: España es capaz de cubrir 10 veces su consumo eléctrico actual a base de energías renovables, siendo la más destacada entre ellas la energía solar termoeléctrica (diferente de la térmica solar y la fotovoltaica).
Hemos malgastado cincuenta valiosos años de investigación que podríamos haber usado en desarrollar las tecnologías que nos tienen que sacar de esta crisis, pero más vale tarde que nunca. Si ahora seguimos malgastando el dinero en nuevas centrales nucleares, dentro de treinta años es posible que el problema de los residuos sea comparable al cambio climático, y la falta de uranio, similar a la escasez de petróleo. Entonces no nos quedará otra opción que investigar en renovables, pero habremos derrochado otros treinta años. Para un país como España, con un 80% de dependencia energética del exterior y con recursos renovables nada despreciables, resulta económicamente suicida invertir en energía nuclear. Cuanto antes apostemos por las energías renovables, mejor.”
Conceptos relacionados
[Consumo energético]
[Energía nuclear]
[Energía renovable]
Fuentes:
El Norte de Castilla, 8 de mayo de 2006
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