La Unión Europea estableció en una directiva de 2001 unos límites de emisión de óxidos de nitrógeno, partículas y dióxido de azufre en las instalaciones de combustión que producen electricidad. Esa norma fijaba un tope de emisión de 277.000 toneladas al año de óxidos de nitrógeno (que España superó el año pasado) hasta 2008 y establece drásticas reducciones a partir de esa fecha.
El decreto de 2004 que traspuso la directiva da tres opciones a las antiguas instalaciones de combustión: "O cumplir cada una con unos valores límite de emisión para dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas, o que el Estado miembro establezca un plan nacional de reducción de emisiones [...] que consiga los mismo resultados". La tercera opción es que las centrales "se comprometan por escrito a no hacer funcionar la instalación durante más de 20.000 horas operativas a partir del 1 de enero de 2008 y hasta, como muy tarde, el 31 de diciembre de 2015".
Las eléctricas han remitido a Industria (con un año de retraso sobre lo previsto por el decreto) la lista de centrales que se acogen a la tercera opción: el cierre. Son 23 centrales (19 de fuel-gas y cuatro de carbón). Hay siete de Iberdrola, siete de Endesa, cuatro de Viesgo, dos de Unión Fenosa, una de Hidrocantábrico y dos que comparten Unión Fenosa e Iberdrola. Están repartidas por casi toda España, desde Algeciras a Santurce.
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[Carbón]
Fuentes:
El País, 24 de octubre de 2005
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