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Energía y la contaminación del aire

Energía nuclear

Centrales nucleares

Condiciones de seguridad en las centrales nucleares españolas (Junio-2011)
España
Condiciones de seguridad en las centrales nucleares españolas (Junio-2011)

La falta de inversiones de los propietarios de las centrales nucleares ha sido clave para entender el mal estado de conservación en el que se encuentran. Para moverse mejor en el entorno competitivo de generación de electricidad actual, los gestores de las centrales prefieren ahorrarse dinero a satisfacer unas mínimas condiciones de seguridad. Así lo ha reconocido el propio Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Las nucleares invirtieron en mantenimiento durante 2003 un 59%, menos de lo que lo hicieron en 1996. La reducción de inversiones comenzó en 1997, tras el cambio legal que obligó a los explotadores de las centrales a pagar todas sus inversiones, en lugar de que lo hiciera el consumidor a través de la tarifa de la electricidad.

Paralización de tres centrares nucleares en España en 2005

En 2005 se paralizaron tres centrales nucleares españolas: Garoña (Burgos), Vandellós II y Ascó I, ambas de Tarragona. En 2010 Ascó II, volvería a tener problemas.

Central nuclear de Garoña

La central nuclear de Santa María de Garoña (la cual es propiedad de Endesa e Iberdrola) sufrió en 2005 un incidente que se calificó como nivel 1 dentro de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES), debido a la tardanza de la detección de la anomalía en la medición de la temperatura del interior del edificio de contención. Esta anomalía venía de un defecto que se había producido en el montaje de los medidores de la temperatura del cableado, el cual fue instalado siete meses antes.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) informó que esta incidencia no supuso ningún riesgo para la población, los trabajadores ni para el medio ambiente, además tampoco afectó al funcionamiento de la planta, por lo que siguió operando en condiciones adecuadas de seguridad.

Central nuclear Ascó I

La central nuclear de Ascó está gestionada por la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós (ANAV), en la que participan Endesa e Iberdrola.

En Ascó I se dio el fallo de un transformador, lo que provocó que se vertieran partículas radioactivas al exterior. Realmente no se conoce la cantidad exacta de estas partículas, está en el rango de 0,00001 curios (estimado por el Consejo de Seguridad Nuclear) y 5 curios (estimado por Greenpeace).

La principal hipótesis de este hecho es que el sistema de extracción y filtración del aire resultó contaminado en las operaciones de limpieza en noviembre de 2004. Con respecto a la información que se recibió después del hecho, por un lado el CSN informó que en el escenario más desfavorable se podría dar lugar dosis muy por debajo de los límites legales establecidos.

Sin embargo, Greenpeace denunció la fuga y acusan a los titulares de Ascó y al CSN de ocultar información, además reclaman explicaciones y un cierre ordenado de las centrales. Por otro lado, Ecologistas en Acción y el Grupo de Estudios y Protección de los Ecosistemas del Camp se han unido a las críticas de Greenpeace, poniendo en duda si esta contaminación ha llegado o no a la agricultura, y con ello a la cadena alimentaria.

Central nuclear Ascó II

La dirección de la central nuclear Ascó II de Tarragona no informó debidamente al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de las causas que produjeron una avería en el sistema de refrigeración de la planta propiedad de Endesa e Iberdrola en el año 2010. De esta forma el CSN elevó el incidente del nivel cero al uno en la escala INES, la cual mide la gravedad de los sucesos que se dan en las instalaciones nucleares. Aún así el fallo que se produjo no dio lugar a riesgos para la población ni para el medio ambiente.

Las averías fueron reparadas, y Endesa lo notificó al CSN, pero realmente no se precisó a que se debía el problema, el cual venía de un cable mal conectado, además tampoco informó de que la avería venía siendo arrastrada desde recargas anteriores, lo cual fue observado después por el CSN.

En el primer trimestre de 2011, técnicos del CSN detectaron diversas irregularidades en el funcionamiento diario de la central, entre ellas, el hallazgo de material inflamable –colillas y un paquete de tabaco- en el edificio de combustible de la central.

Y es que la central de Ascó, acumulan un tercio de los incidentes notificables. Entre los sucesos acaecidos, dos de ellos se encuentran en el nivel uno en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (Ines).

En los trabajos de recarga de combustible de la central, se registraron siete incidentes, y aún así, la red eléctrica se reconectó a principios de Junio de 2011.

En Octubre de 2011 se revisará el permiso de renovación de su licencia de explotación, prorrogable diez años más. Colectivos ecologistas se oponen a la renovación de la licencia por los evidentes riesgos que conllevan el funcionamiento de la central.

Central nuclear Vandellós II

Greenpeace y Ecologistas en Acción de Cataluña denunciaron la actuación negligente e irresponsable del CSN y del titular de la central nuclear Vandellós II por el grave suceso de degradación que se dio en el sistema de refrigeración de agua, el cual es fundamental para asegurar la refrigeración de la central nuclear en el caso de que se produzca un accidente.

El CSN conocía que este sistema estaba afectado por un grave problema de corrosión generalizada que lo convierte en inservible en caso de accidente. El CSN reconoce que se llevó a cabo una inspección de sistemas en la que se concluyó que los cálculos efectuados sobre la seguridad de la central eran erróneos y no fiables, por lo que el sistema de agua de servicios esenciales no se encontraba en condiciones de garantizar la seguridad de la central nuclear.
Pese a esto, el CSN permitió que Vandellós II operara varios meses, desde finales de septiembre de 2004 hasta marzo de 2005 en muy malas condiciones de seguridad. Tras las denuncias de Greenpeace y las iniciativas parlamentarias, el CSN reconoció la gravedad del problema, catalogándolo como un incidente “muy importante”, por lo que se podría considerar según Greenpeace de Nivel 3 en la escala INES.

Otras consecuencias en los alrededores de las centrales nucleares

En las aguas del embalse próximo a la central nuclear de Almaraz (Cáceres), se descubrió miles de peces muertos. El agua del embalse sirve para la refrigeración de los dos reactores de la central. Hubo un problema interno a la planta el 18 de julio 2008, reconocido, tras esto hechos, por el CSN. Las temperaturas del agua han ascendido notablemente desde entonces. Además, hay espumas porque hay menos oxígeno.

Los responsables de la central negaron cualquier relación entre los peces muertos y la planta. La delegación del Gobierno que analiza las aguas argumentan que se trata de algo natural. Las analíticas consideran las aguas como no aptas para la vida de los peces. El calor generado por la refrigeración de los dos reactores podría estar contribuyendo a la eutrofización, a lo que se suma el calor del verano.

Deficiencias del CSN

Tras la coincidencia de las paradas de las tres centrales, el CSN emitió el informe titulado Informe sobre la Degradación del Sistema de Servicios Esenciales de Vandellós II, carga las tintas sobre la ocultación y retraso en la información y fallos de gestión de la empresa y habla muy duramente de la falta de cultura de seguridad de ANAV, que antepone la producción. Se señalan deficiencias en la organización de la operación de la central y en la forma en que se actuó frente al problema de corrosión.
ANAV no dudó en cambiar de empresa de mantenimiento en el año 2000 por una que era más barata pero menos concienzuda. Además, hubo falta de comunicación oficial a la CSN de la evolución en el circuito que recoge agua de mar.

Pero el CSN, responsable último de la seguridad de las centrales nucleares, no se ha librado de críticas y ha sido acusado de publicar informes parciales y de no controlar con la precisión necesaria su funcionamiento. Se detectan graves fallos en cómo este organismo de control ha gestionado los problemas.

Supervisión y control de las centrales nucleares

En junio de 2007, la CSN lanzó un sistema en la web para supervisar las centrales nucleares. El nuevo sistema de supervisión de centrales nucleares permite analizar el comportamiento de los ocho reactores nucleares españoles.

El sistema, similar al de Estados Unidos, país con el mayor parque nuclear del mundo con 104 reactores, analiza el estado de las centrales a partir de una serie de indicadores ya determinados y de los hallazgos que puedan encontrarse en las inspecciones. La situación se refleja en colores: el verde es impacto nulo a la seguridad; blanco es impacto bajo; amarillo, sustancial, y rojo, impacto alto. Ante cada impacto en la seguridad se activan unas respuestas que van desde la inspección adicional hasta la parada de la central.

Los datos se actualizan trimestralmente y cuando se produce un hallazgo fruto de una inspección la marca permanece al menos durante cuatro trimestres, de modo que se tiene más información de su funcionamiento anterior y se garantiza que el titular adopte las medidas correctoras oportunas. En el primer trimestre de 2007 se cuantificaron 22 hallazgos de inspección con muy baja importancia para la seguridad y un indicador «blanco» por un fallo en un generador de diésel de Almaraz I (Cáceres). Además, se recoge otro suceso del mismo color del año pasado en Ascó II (Tarragona), donde un operario recibió una dosis de radiactividad superior a la prevista, aunque inferior al límite legal.

Un incendio en la central nuclear de Vandellós obligó a parar la planta (24 de agosto de 2008), y el cierre seguirá durante semanas, según el Consejo de Seguridad Nuclear. Se une este accidente a la ocultación de una fuga radiactiva en Ascó I durante tres meses, que ha supuesto para la empresa explotadora la mayor multa de la historia nuclear española. Todo ello en un momento en que la industria electroatómica reclama insistentemente un debate sobre la opción de construir más centrales en un futuro próximo.

Un nuevo informe del CSN en Julio de 2009, sobre Ascó I, revela que las irregularidades encontradas en la central supera las previsiones del propio consejo. En la central encontraron entre otras deficiencias, compuertas de la sala de control montadas del revés, brigadas de bomberos formadas por auxiliares sin formación, alarmas de incendios que alertan en la sala de control de zonas equivocas, detección de partículas radiactivas en lugares anómalos, como en la manga del brazo de una empleado, y la coincidencia de los puestos coordinación de emergencias, incéndidos y de las salas de control en la misma persona, algo totalmente incompatible según el CSN.

Aun así el CSN no consideran que estas deficiencias supongan una falta de seguridad para la central, aunque considera imprescindible la resolución de las mismas, haciendo especial hincapié en la formación de las brigadas de bomberos.

El CSN ha analizado los informes preliminares que presentaron el 15 de agosto los titulares de las centrales nucleares españolas en relación con las pruebas de estrés, y ha remitido un informe preliminar a la Comisión Europea en donde considera que los resultados de las pruebas de estrés son satisfactorios y que éstas cumplen las especificaciones europeas, así como las Instrucciones Complementarias emitidas por el Consejo. Se ha comprobado que los sistemas de las centrales están conformes con las bases de diseño y que los márgenes de seguridad incorporados son adecuados para afrontar escenarios que sobrepasen dichas bases.

También se han identificado posibles mejoras para aumentar esos márgenes de seguridad para el caso de situaciones extremas.


Multas y sanciones para las centrales nucleares


En mayo de 2009, la central nuclear de Ascó I (Tarragona) ha recibido una sanción histórica de 15,4 millones de euros por cuatro fugas radiactivas continuadas: se trata de la sanción más elevada impuesta nunca a una central nuclear en España. El Ministerio de Industria, que ha tramitado la sanción, considera que la empresa Endesa, gestora de las instalaciones, ha ocultado las fugas ocurridas desde el 14 de marzo al 4 de abril de 2008, según el informe redactado por la Dirección General de Política Energética y Minas.

El expediente de Industria se inició el pasado 12 de septiembre a propuesta del Consejo de Seguridad Nuclear, que detectó actuaciones poco seguras en la gestión de las instalaciones de Tarragona. El proceso, que concluye ahora, acaba con una sanción total de 15.390.000 euros, la más alta impuesta hasta la fecha a una central nuclear.

Otro de los reproches que motivan la histórica sanción es el ocultamiento de las emisiones radiactivas que se estaban produciendo, aún cuando el Consejo de Seguridad cree que hay pruebas suficientes que revelan que los hechos eran de sobra conocidos por la empresa responsable de la gestión de la central. La empresa, sin embargo, “no proporcionó a la Inspección Residente información pronta y veraz sobre la contaminación”, señala el expediente, que recoge que tampoco el Manual de Protección Radiológica, que debe registrar los incidentes, contaba con anotaciones de los accidentes.

 

Conceptos relacionados
[Central nuclear]  [Residuos radiactivos

Enlaces de interés
www.greenpeace.es
www.csn.es
www.anav.es
www.ecologistasenaccion.org

Fuentes:
El País, 14 de abril de 2005
ABC, 29 de diciembre de 2005 y 3 agosto de 2006
El Mundo, 21 de octubre de 2005 y 3 agosto de 2006
Revista El Ecologista, Nº 44 verano de 2005
ABC, 29 de junio de 2007
El País, 15, 16 y 17 de abril de 2008
ABC, 16 y 17 de abril de 2008
El Mundo, 15 y 17 de abril de 2008
E. País, 25 de agosto de 2008
El País, 4 de septiembre de 2008
El Mundo, 3 de octubre de 2008
El País, 27 de noviembre de 2008
Ambientum.com, 13 de mayo de 2009
El País, 13 de julio de 2009
Público, 22 de julio de 2009
El País, 16 de septiembre de 2009
El Mundo, 24 de septiembre de 2009
El País, 7 de junio de 2011
El Mundo, 14 de Junio de 2011
Revista mensual nº 535 Foro de la Industria Nuclear Española, octubre de 2011.

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