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Anti-ambientalismo en Espaa (Septiembre-2005)
Espaa
Anti-ambientalismo en Espaa (Septiembre-2005)

Resumen del artculo de Pascual Riesco Chueca, Ingeniero industrial en la Universidad de Sevilla.

Un aspecto muy marginado en los estudios ambientales en Espaa es el de las fuentes de la corriente anti-ambiental. Entender las razones de la impopularidad de lo verde es imprescindible para la comprensin del momento social, y tambin para la orientacin de la actividad ecologista.

El anti-ambientalismo se nutre de diversos grupos e intereses que coinciden en denunciar el activismo ecologista como una desviacin social esencialmente tendenciosa y maligna Cmo entender si no la a veces visceral ecofobia de nutridos sectores, tanto de ciudadanos de base, como de empresarios, funcionario y gobernantes?.

Este artculo analizaba bajo diversos epgrafes los tpicos y tpicos pensamientos y posturas antiecologistas.

Ruralismo y ambientalismo

Los sectores que mantienen una conexin con el campo manifiestan su posicin antiecologista, descalificando lo que en su opinin es un insuficiente conocimiento del medio por parte de los ecologistas; encontramos desde el dicho del cazador "yo s que s andar por el campo", al del agricultor que recomienda a los ecologistas "que vayan a coger patatas y se enteren de lo que es eso"

"El ecologismo es un lujo que no nos podemos permitir"
Resume la idea de que gastarse dinero en cosas ambientales es algo slo al alcance de sociedades opulentas como Alemania y EEUU, que ya se han enriquecido destrozando su medio y se pueden permitir ese lujo.

Miradas cruzadas entre el campo y la ciudad
En nuestra cultura nos existen fenmenos de masas filo-ambientales tales como la observacin de aves o herborizar; y por esa razn el ecologista es visto por el conjunto social como un cuerpo extrao, conspirador y amenazante.

En el falso dilema "patitos o personas"
El eco-contrario adopta el recurso de enfrentar los dos trminos (fauna y sociedad, por ejemplo); el creador de dilemas forzados pone los trminos de duelo, espera que se discuta y se elija uno de ellos.

El rejuvenecimiento social
La cultura del no-miedo destaca como la sociedad de hoy en da prefiere lo instantneo, lo fugaz, el consumo y los cortos plazos, y como el ecologismo es pasado por alto entre los fragores del presente.

Entre el consumo y la imagen
Al ser el consumo un conducto principal de interaccin social, y la imagen su lubricante, no extraa que la crtica ecologista sea percibida como disonancia y deslealtad.

Las falsas alarmas y su efecto paralizador
Se trata lo apocalpticas que resultan algunas consignas ecologistas, y la dificultad de los ecologistas para conseguir atencin sin exagerar.

Tambin es frecuente que el empresario acuse al ecologista de lucrarse, "Los ecologistas van a su negocio", el falso punto medio y la radicalidad inventada "yo tambin soy ecologista, pero dentro de un orden", "soy el primer ecologista", acusar al contrario de "ecoetarra"; o la ignorancia de los ecologistas, comentada entre las clases profesionales que son afectadas por la presin ecosocial.

Lo lamentable despus de ojear todas los prejuicios ante el movimiento ambientalista es que no agota el problema. "Infelizmente, la sociedad sigue considerando la accin ambiental un lujo aplazable. Se est de acuerdo en adoptar medidas de proteccin ecolgica, pero con dos condiciones: que no cuesten dinero y que no supongan renuncia alguna para nadie".

El artculo concluye: "mientras tanto, ms all de exquisiteces intelectuales de urbanitas eco-indiferentes y de rudezas peseteras de amigos del lucro, el territorio acumula en su exilio las mil derrotas del olvido". Otra vez la urgencia por un cultura ambiental bsica est en base del problema.

 

Conceptos relacionados
[Antiambientalismo

Enlaces de interés
http://www.ecologistasenaccion.org/

Fuentes:
Revista El Ecologista n 45, otoo de 2005

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