El alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, ofreció en enero de 2005 a la Mancomunidad de San Marcos (organismo que gestiona el tratamiento de las basuras de los diez municipios de Donostialdea), una salida al conflicto abierto tras la decisión de construir en la ciudad una incineradora para toda Guipúzcoa, salvo Irún y Hondarribia, que promueven su propia infraestructura. La solución consistió en construir una planta de tratamiento ecológico basado en la biometanización y el compostaje en lugar de una incineradora.
Elorza remitió el 12 de enero una carta al presidente de San Marcos, Juan Carlos Merino, edil socialista de Rentería, en la que pide que se realicen nuevos estudios técnicos que incluyan la construcción de una planta de biometanización, también conocida como ecoparque, como las que se proyectan en Pamplona, Tudela, Vitoria-Álava, La Rioja o el conjunto de Cataluña. "Es una solución más ecológica, barata, integral y acorde a la directiva de la UE", explicó.
Por su parte, el Ayuntamiento de Bilbao ha denunciado la falta de licencia de actividad de Zabalgarbi, promotora de la mayor incineradora de basuras del País Vasco. La incineradora se encuentra en pruebas desde el mes de abril de 2004.
Pocas semanas después, Zabalgarbi entregó seis carpetas de documentación, que fuerona analizadas por los técnicos municipales. Estos técnicos constataron que faltaba un estudio de control de las emisiones en continuo y los correspondientes al periodo de la puesta en marcha.
Greenpeace y otras organizaciones ecologistas pidieron a principios de julio de 2009 al Gobierno vasco, tras los últimos datos de contaminación detectados en los terrenos en los que se asienta la planta incineradora de Zabalgarbi, que, “en coherencia con su responsabilidad de proteger la salud de las personas”, establezca un plan de cierre para la instalación y cambie su modelo de gestión de residuos. Lo cierto es que aún no existen propuestas de alternativas reales a la incineración en el País Vasco.
Una buena gestión integral de residuos conlleva promover y apoyar institucionalmente aquel sistema de recogida, con el cual se logra que la bolsa con material no reciclable (fracción resto), tenga el menor peso posible y sobre todo que no esté mezclado con materia orgánica.
La orientación del debate, debe ir en la línea de lo que el Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la UE-27 ha solicitado a la Comisión Europea para 2.010 a recoger en el Libro Verde: 1) prevención de biorresiduos (orgánicos); 2) establecer la recogida selectiva mediante un sistema que garantice un alto nivel de calidad con vistas a su posterior reciclado y uso agrícola; y 3) considerar un sistema de garantía de calidad sin la implicación de costes o cargas administrativas desproporcionadas.
Sólo cinco años después de la puesta en funcionamiento del proyecto Zabalgarbi, ya se padecen las consecuencias ambientales de la incineración de residuos en la zona. Este modelo, que pretende ser replicado en Donostia, solamente implica beneficios para las empresas que operan en las instalaciones y costes para la ciudadanía en contaminación de su entorno y problemas en su salud.
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[Incineradoras]
Fuentes:
El País, 17 y 25 de enero de 2005
Ecoticias.com, 27 de julio de 2009
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