Las facturas de los suministros de agua del Canal de Isabel II han pasado a ser cada dos meses en lugar de cada tres meses como hasta ahora. El objetivo es el de "adecuar el pago al resto de suministros y facilitar un control más exhaustivo de su consumo y, por tanto, reaccionar más rápido ante cualquier fuga o avería", señaló Luis Olmos, subdirector comercial del Canal de Isabel II, durante un encuentro organizado por el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid.
Ahora, en lugar de cuatro visitas, los técnicos del Canal harán seis “sin sobrecoste alguno para el usuario final”. Esto será para las fincas que disponen de un cuadro centralizado sin contadores individuales, que lee y gestiona directamente el Canal (desde 1994 sólo se hace cargo de estas fincas).
Obtener información real de los cientos de miles de consumos privados es un problema serio de las grandes empresas de distribución de agua. El sistema actual, basado en visitas periódicas y en la colaboración de los clientes, tiene muchas lagunas. Muchos consumos deben ser estimados en vez de medidos, lo que dificulta la implantación de tarifas que premien a los consumidores economizadores y castiguen a los derrochadores. Un sistema automatizado de medición sería lo ideal, una vez que se superen las dificultades económicas y técnicas que esto supone.
"Las nuevas tarifas para el 2005 son un 5,54% más caras, si se incluye tanto el abastecimiento como la depuración del agua; esto supone una factura anual de 168 euros, nueve euros más que el año pasado", agregó Luis de Olmos.
El recibo del agua que pagan los madrileños incluye cuatro grandes partidas. Las dos primeras, la de aducción, o de conexión a la red, y la de distribución del agua, las fija el Canal de Isabel II y son comunes para todos sus clientes. La empresa pública ha decidido aplicar aumentos moderados para 2005, del 2,75% y el 2,77% respectivamente en ambos conceptos, cerca de medio punto por debajo del aumento del IPC.
Las otras dos partidas de la factura son la depuración de las aguas residuales y el alcantarillado. Es en esos dos conceptos donde se generan las desigualdades locales en el coste del agua, ya que hay algunos ayuntamientos, como el de la capital, que disponen de redes propias de depuradoras o gestionan su particular red de alcantarillado, fijando sus tarifas e incrementos.
El Canal de Isabel II afirma que el aumento del 13,3% en la depuración se debe a la transposición de las directivas marco europeas del Agua, que fomentan un uso responsable y eficiente de este recurso, según un portavoz de esta institución dependiente del Gobierno regional. Tras esta propuesta, el Ayuntamiento de Madrid ha rechazado subir el recibo del agua, en relación con la secular negativa de los poderes públicos a trasladar a los usuarios el coste real de los recursos, en este caso del agua, a pesar de que el coste supone un porcentaje muy pequeño del presupuesto familiar.
Sin embargo en marzo de 2008 se establece un nuevo sistema para facturar la parte variable de los cuatro componentes de la factura.
Esta parte variable se computa en tres bloques en función del nivel de consumo, de forma que se penaliza el mayor uso de agua con una tarifa superior. Además, el precio varía según cuál sean el uso (doméstico, comercial o industrial) y la temporada de consumo (verano o invierno).
Hasta 2007, los tres bloques iban de cero a 30 metros cúbicos; de 30 a 60 y más de 60. En 2008, se han acortado, y van de cero a 25; de 25 a 50 y más de 50 metros cúbicos. El aumento del precio de referencia de cada bloque con respecto al año anterior es el 4,1% (el IPC de 2007); pero al ser los tramos más pequeños, la posibilidad de saltar de bloque es mayor y el mismo consumo puede resultar más caro.
Esta nueva forma de facturar el gasto de agua, unido al incremento de precio hace que el aumento total de la factura para una familia media de cuatro miembros sea del 10%.
Conceptos relacionados
[Precio del agua]
[Gestión del agua]
Fuentes:
El País, 11 de enero y 18 de febrero de 2005
El País, 19 de febrero de 2008
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