En la reunión del Consejo Nacional del Agua de fecha 14 de febrero de 2005 la mayoría de administraciones y organizaciones representadas respaldaron los cambios propuestos por el Gobierno en la Ley de Aguas para adaptar ésta a la Directiva Marco del Agua (DMA) Europea. Los representantes valencianos y murcianos criticaron al Ejecutivo porque el Consejo no ha tratado la derogación del trasvase del Ebro ni las obras del proyecto alternativo AGUA. Mientras, Acción Ecologista Agró, Ecologistas en Acción, SEO/Birdlife, Greenpeace, WWF/Adena, la plataforma ciudadana Xúquer Viu y la Fundación Nueva Cultura del Agua anunciaron ayer que no acudirán a la reunión con la Confederación del Júcar para debatir la DMA mientras continúen las obras del trasvase Júcar-Vinalopó.
En 2010, todavía España no ha cumplido la Directiva Marco del Agua, que obliga a los estados de la UE a fijar objetivos medioambientales para garantizar el buen estado de las aguas superficiales y subterráneas. La guerra del agua entre comunidades ha retrasado la elaboración de los planes de cuenca, que ordenan los consumos en cada demarcación hidrográfica.
La intención del Ministerio de Medio Ambiente es duplicar los caudales mínimos en dos de los puntos más conflictivos: la desembocadura del Ebro y del Tajo a su paso por Aranjuez. Con este objetivo, el Gobierno cumplirá con la Directiva Europea del 2000. El secretario de Estado de Agua, Joseph Puxeu, dijo antes consejeros y presidentes de las confederaciones, que la planificación hidrológica atenderá a la vertiente económica, social y ambiental y que su intención es ir más lejos que la Directiva Marco en caudales ecológicos.
El plan del Ejecutivo es duplicar el caudal mínimo del Tajo en Aranjuez, que desde 1996 está fijado en 6 metros cúbicos por segundo. El Tajo apenas recibe aportaciones hasta que le llega el agua de los ríos de Gredos, cuando ya se convierte en un río caudaloso. El ministerio quiere alcanzar una media de 12,7 metros cúbicos; para ello planea derivar una tubería e inyectar en el cauce aguas depuradas de Madrid cuando terminen las depuradoras.
La otra zona en los planes de cuenca es la desembocadura del Ebro, cuyo delta está en regresión. En 2001, se fijo un caudal mínimo de 100 metros cúbicos por segundo y el objetivo es elevarlo a 200, cifra que incluye la cantidad de agua que circula por los canales de riego de ambas márgenes. Medio Ambiente considera, que esa cantidad, con oscilaciones en función de la estación del año, puede limitar la intrusión de agua marina del delta; además, estudia construir una serie de barreras submarinas que limiten la entrada de las mareas. Para ello, el Ministerio considera que los aumentos de regadío previstos en la cuenca del Ebro deben revisarse a la baja, ya que una cosa es atender los usos existentes y otra las ampliaciones desmesuradas previstas hace décadas y que aparecieron en un borrador del plan del Ebro. En mayo, las entidades antitrasvase de Tarragona se manifestaron antes el temor de que los nuevos riegos restaran más caudal al Ebro en el delta que el derogado trasvase del Segura.
Conceptos relacionados
[Política del agua]
[Plan Hidrológico Nacional]
Fuentes:
El País, 15 y 23 de febrero de 2005
El País, 14 de septiembre de 2010
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