Servimos informacin al público para ayudarle en su viaje hacia una vida sostenible.
Ahora la Fundacin Vida Sostenible necesita tu ayuda.

Puedes hacer una donación aquí

Agua

Planificacin hidrolgica en Espaa

El agua a escala local y autonmica

Nueva poltica del agua en Valencia (Marzo-2005)
Comunidad Valenciana

Por Antonio Estevan, portavoz de la Fundacin Nueva Cultura del Agua en Valencia

El pasado da 22 de marzo, Da Mundial del Agua, EL PAS public una tribuna en la que el secretario de Medio Ambiente, Agua y Agricultura del PSPV, Francesc Signes, identificaba la poltica del agua que est aplicando el Gobierno en el Pas Valenciano con la nueva poltica que preconiza la Directiva Marco del Agua europea. En el presente artculo se cuestiona esta afirmacin.

La antigua poltica del agua era la que se dedicaba a explotar los ecosistemas acuticos mediante obras con cargo al presupuesto pblico, sin preocuparse ni de los impactos ambientales ni del coste real del agua. Y la nueva poltica del agua que preconiza la directiva marco es la que propugna exactamente lo contrario: proteger y recuperar los ecosistemas acuticos, y hacer que los usuarios paguen los verdaderos costes del agua, excepto en casos muy justificados por razones sociales. Para valorar en cul de los dos lados se sita la poltica del agua que se est aplicando en el Pas Valenciano lo mejor es examinar los hechos, y en concreto, la principal obra que se lleva a cabo actualmente en esta Comunidad, a gran distancia de la siguiente, que es el trasvase Jcar-Vinalop (TJV).

El TJV ha sido objeto de controversia desde el comienzo. La eleccin del trazado fue muy polmica, y la decisin final favoreci a Iberdrola, al necesitar grandes bombeos, y a los promotores de Alicante, al llevarse el agua de mejor calidad. Para conseguir la financiacin europea, el Gobierno anterior envi a Bruselas informacin tcnica manipulada, segn han reconocido las autoridades actuales. Cuando el proyecto fue cuestionado por el Parlamento Europeo, se nombr una comisin tcnica para su estudio, la cual lleg a conclusiones inequvocas respecto al agua disponible en el Jcar: si el ro se comportase en los prximos 25 aos como lo hizo en los 25 anteriores apenas se podran trasvasar al Vinalop 16 o 18 hectmetros cbicos anuales de media, y ello aunque no se garantizase ningn caudal ambiental ni para el Jcar ni para L"Albufera, como ocurre en la actualidad. En cuatro de cada cinco aos no se podra trasvasar cantidad alguna, y eso sin considerar los efectos del cambio climtico. Slo se podra enviar ms agua quitndosela a los usuarios de la Ribera. Los clculos de la comisin no slo descontaban ya los supuestos ahorros de la modernizacin de los regados de la Ribera, sino tambin un recorte sustancial de la reserva del Jcar para Sagunto, Valencia, y su rea metropolitana, cuyos ayuntamientos sorprendentemente no han planteado objeciones, quiz porque no han sido informados.

Ante la delicada situacin en que quedaba el proyecto, la Direccin Tcnica de la Confederacin del Jcar (CHJ) propuso utilizar el acufero de la Plana Sur de Valencia para generar recursos para el Vinalop. Existen muy pocos antecedentes en el mundo del uso de aguas subterrneas para trasvases, si es que existe alguno. Las aguas subterrneas son la ltima reserva de cualquier sistema hidrolgico, y utilizarlas para alimentar trasvases constituye el mayor grado imaginable de la insostenibilidad. Por eso en ningn lugar se atreven a plantearlo, no ya en la nueva poltica del agua, sino tampoco en la antigua. Pero en la CHJ no slo se han atrevido, sino que han denominado a esta propuesta "uso conjunto" de aguas superficiales y subterrneas, violentando gravemente un concepto de gestin que fue ideado para reducir la presin sobre los ecosistemas acuticos sobreexplotados, y no para aumentarla.

Mientras la CHJ propona esta novedosa versin valenciana del "uso conjunto", la documentacin oficial de la Directiva Marco europea calificaba el acufero de la Plana Sur de Valencia como en "mal estado" qumico, y con un grado de explotacin "medio". Si al acufero se le extraen los volmenes propuestos para alimentar el TJV, y se le reducen drsticamente las entradas por la modernizacin de los regados (que aportan el 75% de la recarga), pasar a tener un grado de explotacin "muy alto" lase sobreexplotacin, y aumentar todava ms su contenido en nitratos y sulfatos. Esto, adems de suponer un incumplimiento flagrante de la directiva marco, afectar a decenas de miles de personas que son abastecidas con esas aguas en la Ribera.

Pero la CHJ no ha estado sola, ni antes ni ahora, en sus esfuerzos para sacar adelante a toda costa el trasvase. La Generalitat y el Gobierno anterior han presionado a los regantes de la Ribera, prometindoles las obras de modernizacin y apelando a su lealtad poltica, para que acepten dcilmente la expoliacin de sus derechos histricos. En su da les convencieron para que aceptaran el Pacto de Alarcn y el Plan de Cuenca del Jcar, con lo cual entregaron la llave del Jcar al Gobierno central, y el agua del ro a Castilla-La Mancha y a Alicante. La CHJ trata ahora de convencerles de que acepten tambin utilizar sus aguas subterrneas en beneficio del Vinalop. ltimamente, por fin, a algunos lderes agrarios parece que se les cae la venda de los ojos y comienzan a reaccionar. Si finalmente resultase que ya es demasiado tarde, respondern ante la Historia de no haber sabido defender el legado de sus mayores.

El papel de determinados crculos del PSPV ha sido decisivo en la ltima etapa del conflicto. Han presionado con todos los resortes a su alcance, primero al Ministerio de Medio Ambiente, y luego a la estructura federal del PSOE, para imponer la idea de que la cancelacin del trasvase representara un descalabro electoral en Alicante, y por efecto domin, en las autonmicas de 2007 y en las generales de 2008. El argumento parece haber calado, y ahora la direccin del PSPV defiende con uas y dientes el trasvase, mientras todos los cargos acuticos del PSOE desfilan semana tras semana por Alicante. En el PP se frotan las manos, pues justificando un trasvase se justifica el otro, y el PSPV ya comienza a crujir en las populosas comarcas del Jcar. Las obras, de momento, siguen adelante, y es posible que ya haya comenzado el trasvase de votos del Jcar al Vinalop, muchos de los cuales se evaporarn en el trayecto.

Todo indica que el conflicto, lejos de decaer, se va a ir agravando, porque tiene una base real: si se construye la conduccin, antes o despus la poca agua del Jcar que le queda a la Ribera acabar en las urbanizaciones de Alicante, y en la Ribera lo saben. Las cosas se podan haber hecho de otra manera. Simplemente con que la CHJ hubiera presentado los resultados de la comisin tcnica tal como salieron, la Comisin Europea, que asisti a la presentacin, habra cancelado el proyecto en pocos das. Para enderezar el revuelo poltico subsiguiente al Gobierno le habra bastado con garantizar a los regantes del Medio Vinalop -y slo a ellos- que les entregara en breve plazo 30 o 40 hectmetros cbicos anuales de agua apta para riego y generosamente subvencionada, pues ese es todo el problema real que existe en el Vinalop. Haba, y sigue habiendo, varias alternativas al TJV para hacer esa entrega, con el agua mucho ms garantizada y a menor coste para el contribuyente.

Ahora, las cosas se han enrarecido mucho. Las organizaciones ambientales espaolas prcticamente han roto con la CHJ. La nueva poltica del agua del PSOE ha sufrido un descrdito considerable no slo en el Pas Valenciano, sino en toda Espaa. Los ciudadanos y las instituciones de la Ribera comienzan a organizarse para defender sus derechos histricos al agua del Jcar, una vez han comprobado que la CHJ no lo hace. El conflicto indefinido est servido. Las cuentas del desastre habr que pedrselas a los tcnicos que llevan aos cocinando los datos hidrolgicos del Jcar, y a los polticos del eje Madrid-Valencia del PSOE que al comienzo de la legislatura decidieron por su cuenta que el TJV deba construirse, cuando apenas estaba iniciado.

Es dudoso que un panorama como el arriba descrito se pueda calificar como nueva poltica del agua. Maquillar datos tcnicos, construir obras que acaban esquilmando ros, arruinando humedales y sobreexplotando acuferos, o hacer malabarismos con el agua y los votos, no es la nueva poltica del agua que mucha gente viene reclamando desde hace aos. La Fundacin Nueva Cultura del Agua asegura que esto no tiene nada que ver con una nueva cultura del agua.

 

Conceptos relacionados
[Poltica del agua

Enlaces de interés
www.chj.es

Fuentes:
El Pas, 31 de marzo de 2005

informacion@vidasostenible.org © 2005 Fundación Vida Sostenible | XHTML  CSSSuscríbete a los feeds de este canal