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Movilidad y transporte

Energía para el transporte: los combustibles

El coche eléctrico

Prueba de conducción real con un utilitario eléctrico (Mayo-2011)
Prueba de conducción real con un utilitario eléctrico (Mayo-2011)

Los coches eléctricos de tamaño utilitario normal (Peugeot iOn, Mitshubishi iMiev o Citroen C-Zero...) cumplen como cualquier otro utilitario convencional en habitabilidad y supera a los de su tamaño en equipo (ESP, aire acondicionado, cuatro elevalunas). En marcha se resuelven con agilidad y su reducido tamaño los hace idóneos para la ciudad, haciéndolos incluso de conducción más divertida al tener tracción trasera. Además, aportan sensaciones nuevas. Por un lado, la de conducir en silencio que exige una mayor atención en los pasos de cebra y garajes ya que los peatones y otros conductores no escuchan la llegada del vehículo.

La autonomía máxima anunciada es ideal, pero la real es muy sensible a la orografía del terreno, tipo de vía, conducción practicada y equipos que se lleven conectados. Con una conducción que podría considerarse como normal, la autonomía se sitúa entre 80 y 90 km. Esta cifra puede incrementarse notablemente si se prescinde del aire acondicionado o la calefacción, se mantiene en el modo Eco y se maximiza la recuperación de energía en las deceleraciones, que en ocasiones son tan intensas que llegan a frenar el coche ostensiblemente.

Sobre la gestión de la autonomía es importante señalar lo mucho que se resiente en las pendientes, en el abuso del acelerador (con el par disponible existe la tentación de salir siempre el primero de los semáforos) o de la climatización, ya que solo conectarla disminuye 15 km su autonomía. La punta del coche, cuya potencia equivalente es de 66 cv es de 130 km/h, pero ya a 110 km/h el coche se sitúa en la zona de mayor exigencia del sistema.

Estos coches cumplen de forma idónea para un uso exclusivamente urbano, ya que su potencial de ahorro encaja bien con el ritmo del trafico y las distancias recorridas. Sin embargo puede quedarse justo para quienes vivan fuera de ella, a más de 30 km, con una orografía poco favorable y que se puedan ver con frecuencia en atascos. Otra alternativa sería tener acceso a la recarga tanto en el domicilio como en el lugar de trabajo. Si no es el caso, encomendarse a los puntos públicos de recarga puede resultar, hoy por hoy, bastante complicado. En Madrid hay 30 puntos accesibles mediante una tarjeta personal y es habitual que haya que recorrer varios hasta encontrar uno disponible. El tiempo de recarga al máximo requiere unas seis horas desde una toma normal, aunque con cuatro ya se consiguen suficientes kilómetros de autonomía. El coche también cuenta con una toma para carga rápida que, cuando estos postes se popularicen, reducirá el tiempo ostensiblemente.

 

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Fuentes:
El Mundo MOTOR, mayo 2011

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