El golf ha dejado de ser una actividad deportiva minoritaria y ahora es una potente actividad turística en distintos países, en especial en determinadas zonas del nuestro, principalmente en la Costa del Sol.
Europa ha pasado de tener 1.254.000 jugadores en 1985 a llegar a los cuatro millones en el año 2005; es decir, en 20 años se ha producido un incremento del 319%. En España el aumento porcentual todavía ha sido mayor: de 38.783 jugadores en 1985, se ha pasado a los 270.091 en 2005, por lo que su incremento ha sido del 877,4%, casi se ha multiplicado por nueve.
La existencia de altos niveles de demanda en países con climatología que impedían la práctica del golf durante una parte del año ha inducido la creación de una oferta alternativa en otros lugares ligada en gran medida a las vacaciones y a una buena climatología. Éste sería el caso de España y, en particular, de la Costa del Sol.
El golf se puede analizar económicamente desde tres puntos de vista: como segmento turístico, como espectáculo y como reclamo para la inversión en segunda residencia.
Desde el primero, y poniendo como ejemplo la Costa del Sol, el turismo del golf generó en el año 2003 más de 663 millones de euros, lo que representa cerca del 9% del total de ingresos turísticos de nuestra zona, suponiendo poco más del 3% del total de turistas que visita la Costa del Sol.
Sobre el segundo aspecto, como espectáculo, el Volvo Master 2004, el Campeonato del Mundo 2004 y el Open España 2005 han supuesto un total de 21.850 vistas turísticas y más de 14 millones de euros de ingresos.
En referencia al golf como reclamo inmobiliario, hay que señalar que el 22% de los turistas de golf posee una vivienda de segunda residencia y destacar que hoy la mayoría de proyectos de golf van asociados a proyectos inmobiliarios.
Si queremos que el golf sea sostenible es necesario que la construcción de los nuevos campos de golf se haga de forma ordenada atendiendo a criterios de calidad y cuidando al máximo de los aspectos medioambientales, especialmente la buena gestión de un recurso tan escaso como es el agua.
Estos tres aspectos, por separado o conjuntamente, hacen del golf un elemento generador de riqueza y empleo allá donde se asiente. Desde este punto de vista hay quienes piensan que el golf hay que cuidarlo, valorarlo, promocionarlo y protegerlo. Otros sectores denuncian el impacto negativo que está ocasionando la construcción de campos de golf asociados a desarrollos inmobiliarios, más el indiscriminado uso de agua en una zona escasa de este recurso.
En esta línea, Izquierda Unida y Ecologistas en Acción que consideran que son más que suficientes los actuales (28) campos de golf que existen en Madrid, ante las peticiones para construir 32 más, es decir duplicar con creces las instalaciones actuales. El Partido Popular, hasta ahora, ha rechazado este planteamiento porque considera que estos campos traen riqueza, atraen al turismo y no son tan perniciosos para el medio ambiente como denuncia IU. De momento, las nuevas peticiones siguen su curso y otras están incluidas en los planes generales de Pinto, Cercedilla o Morata de Tajuña.
Por su parte, IU no sólo denuncia que la Comunidad de Madrid permita un excesivo crecimiento de los campos. En muchas ocasiones, es la propia Comunidad que promueve directamente. La empresa pública Arpegio, por ejemplo, dependiente de la Consejería de Presidencia, tiene en cartera cuatro futuros campos de golf: tres en Valdemoro y un cuarto en San Martín de Valdeiglesias.
Conceptos relacionados
[Construcción]
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[Golf]
Fuentes:
El Mundo, 1 y 11 de julio de 2005
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