Las vacaciones que cientos de miles de españoles disfrutan todos los años en el Caribe mexicano no son inocuas. Así lo demuestra un estudio sobre contaminantes en el sistema acuífero del Estado de Quintana Roo, en el Caribe mexicano, publicado recientemente por la Universidad de McMaster en Hamilton (Canadá) encargado por el Banco Mundial.
El desarrollo intensivo de la costa de la península de Yucatán, está provocando la contaminación de sus acuíferos lo que, a su vez, repercute en los ecosistemas marinos. Los científicos aseguran que en los últimos 20 años se ha perdido el 50% del arrecife de coral de esta costa, uno de los hábitats biológicamente más diversos en el planeta.
La península de Yucatán es una formación caliza de gran permeabilidad; una especie de esponja, llena de pozos o cuevas subterráneas de agua dulce, conocidas como cenotes. Aunque estos son uno de sus múltiples reclamos turísticos de la zona, ya que muchos se han habilitado para bucear o bañarse, también son una vía libre para la contaminación. Los residuos se filtran en este laberinto de cuevas, y los contaminantes fluyen rápidamente a través de ellas hasta el mar.
Gerardo Gold, doctor en Recursos Marinos por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, y uno de los científicos que ha participado en la investigación, apunta a las letrinas, fosas sépticas y fugas de alcantarillado como los principales puntos de la contaminación de origen, pues sólo el 32% de la población de Quintana Roo tiene acceso a sistemas municipales de tratamiento de aguas residuales.
Una carencia demasiado común en México, que en este Estado se acentúa por el crecimiento desorbitado que ha sufrido en los últimos 30 años en los que ha pasado de 50.000 habitantes a dos millones. Aunque en los municipios grandes y en los complejos hoteleros sí existen dichos sistemas, el estudio señala que "no es probable que retiren todos los microcontaminantes".
En la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya aseguran que, desde octubre de 2006, implementan un programa de buenas prácticas ambientales en el sector para minimizar "el posible impacto negativo que pudiera generar sobre el arrecife".
El Gobierno mexicano, por su parte, ha anunciado la próxima puesta en marcha de un plan de verificación y control para identificar todo tipo de sustancias en el acuífero. Pero para Gold es un problema de fondo. "Hay un modelo de desarrollo depredador, y es extremadamente difícil que estos grandes complejos hoteleros no tengan un impacto en el medioambiente, es una política suicida", asegura el científico. El estudio concluye que, si no se toman medidas concretas para proteger y gestionar los acuíferos, el desarrollo turístico podría peligrar a medio y largo plazo, porque el impacto del turismo será tan grave que los encantos naturales de la zona terminarán desapareciendo. Sin embargo, la región espera que la población se multiplique por diez hasta 2030. Y también crece el número de visitantes, en 2010, 230.000 españoles viajaron hasta la zona.
Un paraíso natural que también ha sido modificado al gusto del cliente, pues a la par de la sobreexplotación del manto freático y la contaminación marina, hay un deterioro de los ecosistemas terrestres. Por ejemplo, se están erosionando las playas por la pérdida de la vegetación de duna costera.
El coste del turismo desenfrenado
Es destacable la pérdida de la vegetación de las dunas, la desaparición de manglares y la de selva, y se aboga por promover el ecoturismo como una alternativa que ayude a reducir presión sobre los recursos naturales.
En la desaparición del arrecife, además de la contaminación del agua, contribuye el desgaste de las tierras de origen, la pesca excesiva y el cambio climático.
El arrecife mesoamericano
Esta joya de la biodiversidad marina se extiende 643 kilómetros, desde Yucatán a Honduras. El arrecife mesoamericano es el más grande del océano Atlántico, y el segundo a nivel mundial. Alberga más de 60 tipos de coral y 500 especies de peces.
En los últimos 20 años ha disminuido la capacidad del coral de regenerarse y ha desaparecido la mitad del arrecife por la contaminación del agua, el desgaste de las tierras de origen, la pesca excesiva y el cambio climático.
La duna costera yucateca
Son las barreras de arena donde se desarrolla una vegetación arbustiva, resistente a las altas concentraciones de sal. La duna costera yucateca es un ecosistema singular porque reúne especies endémicas del Caribe y de México. El desarrollo hotelero ha comportado una reducción considerable de la duna, que ha sido cambiada por palmeras. La duna costera, además, es el lugar de anidación de las tortugas marinas y es un importante corredor para el tránsito de aves.
Los manglares del Caribe mexicano
Aunque es menos diverso que el resto de ecosistemas amenazados, tiene una serie de beneficios ambientales, económicos y sociales que lo hacen insustituible. Genera nutrientes que alimentan al arrecife de coral, proporciona refugios para la cría de peces, amortigua los impactos del cambio climático en la costa, modera las inundaciones, etc.
La selva tropical de Quintana Roo
La selva baja de Quintana Roo conforma, junto a la de los estados aledaños, el macizo forestal tropical más grande de América después del Amazonas. Pese a que aún tiene una superficie considerable, el desarrollo ha comportado la privatización de grandes extensiones, antes tierras comunales, y su consiguiente deforestación.
Conceptos relacionados
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[Contaminación de aguas/costas]
Fuentes:
Público, 7 de Marzo de 2011.
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