Las subidas de los precios de las energías convencionales, el cambio climático y las necesidades en seguridad energética han hecho más competitivas las energías renovables a lo largo de los últimos años. Actualmente el ahorro en el coste del combustible utilizando biomasa, astillas o pellets, alcanza con facilidad el 50% con respecto al gasóleo C. Las tendencias mundiales en el uso de energía manifiestan la necesidad de hacer una rápida transición a un sistema de energía bajo en carbono, eficiente y sostenible ambientalmente.
La biomasa es una alternativa energética real:
• Es la cuarta mayor fuente de energía, después del carbón, el petróleo y el gas natural y es uno de los recursos más comunes y extendidos en el mundo.
• Es la única renovable que puede sustituir a los combustibles fósiles en todos los mercados energéticos, ya que permite producir calor, electricidad y biocarburantes líquidos.
• Tiene ventajas respecto a otras energías renovables porque es regulable en el tiempo y puede funcionar todas y cada una de las horas del año.
• Es la energía renovable más barata de producir y que mejores beneficios ambientales proporciona si se desarrolla de forma sostenible.
Recientemente se ha creado la "Alianza por la Bioenergía", un movimiento promovido por la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (AVEBIOM) que agrupa a promotores de bioenergía, propietarios forestales y agrícolas, la industria forestal de primera transformación y la industria recuperadora de residuos, cuyo objetivo es identificar y fomentar los valores de la bioenergía y que genera casi 3.000 empleos directos. Defiende el uso de la bioenergía como motor de la economía rural y argumenta otros beneficios tales como:
Generación de Empleo. La bioenergía genera gran cantidad de puestos de trabajo; se crean 135 puestos de trabajo directos por cada 10.000 habitantes usuarios de biomasa, frente a los 9 que se crean utilizando petróleo o gas natural (Miguel Trossero, FAO). Es decir, la capacidad de generación de empleo de la bioenergía frente a los combustibles fósiles es 14 veces superior.
Gestión Forestal Sostenible. Aumentar la movilización de biomasa de nuestros montes para generar energía renovable es perfectamente compatible con su gestión sostenible y con otros usos industriales. Solucionaría el problema de la infrautilización de los montes, mejorando el estado sanitario y reduciendo el riesgo de incendios.
De los 46 millones de m3 que crecen anualmente en los bosques españoles, sólo se aprovechan 17 millones de m3, es decir, el 38%. Esto provoca un estancamiento de las masas, disminución de la productividad y deterioro de las condiciones socio-económicas del territorio. En Europa, se aprovecha el 61% del crecimiento anual de las masas, y en los países nórdicos, casi el 90%. Gracias a esto ha podido retener, con éxito, el talento en el medio rural, a pesar de que la productividad potencial de sus bosques es hasta 3 veces menor que la nuestra, por el corto periodo vegetativo habitual de sus latitudes.
Independencia Energética. Utilizar la biomasa aumenta la independencia energética; España tiene una dependencia exterior de combustibles fósiles del 80,6%. En la compra de gas natural a Argelia gastamos 4.000 millones de euros anuales, la mitad del presupuesto anual de Castilla y León, que salen del país como divisas. Utilizar biomasa como combustible para producir energía eléctrica y térmica, además de reducir nuestra dependencia, supondría una importante cantidad de dinero que dinamizaría la economía rural. Así ocurre en Suecia, que con 30 años de experiencia en cuestiones bioenergéticas, ya produce más energía con biomasa que con petróleo (30% petróleo contra 31% bioenergía).
Ahorro al ciudadano. Una apuesta por la bioenergía supone apostar por el ahorro para los ciudadanos y para el contribuyente; con una caldera de biomasa, una familia puede ahorrar más de un 50% del gasto de calefacción con respecto al gasóleo. Además sería con un combustible producido en España que deja el valor añadido en el medio rural.
Si un litro de gasóleo para calefacción tiene un precio medio, ahora mismo, de 0,65€/litro (el precio se situaba entre 0,8 € y 0,56 € a mediados de febrero), el precio equivalente para 2,2 kg de pellet sería de entre 0,3 € y 0,44 € para el mismo contenido energético. Un ahorro notable. La astilla es aún más barata; si se compra es fácil conseguirla por 65 a 80 €/t seca, (con un 20% de humedad).
Beneficios Ambientales. Además de las ventajas para la estabilidad de nuestras masas forestales, reducción de riesgo de incendios y mejora de la biodiversidad, con el uso de 10 millones de toneladas de biomasa, se evitaría la importación de 20 millones de barriles de petróleo y la emisión de 8 millones de toneladas de CO2 asociadas al consumo de petróleo. Lo que contribuye a la mitigación del cambio climático. Según el protocolo de Kyoto, se acordó que la emisiones de la combustión de biomasa se consideraran de ciclo corto y por lo tanto son neutras. Además, la biomasa es una energía renovable de emisión “cero” de CO2, el CO2 liberado en su combustión se vuelve a fijar en la madera de las plantas de las que proviene, cerrando el ciclo en un corto periodo de tiempo.
Conceptos relacionados
[Biocombustible]
[Biomasa]
[Desarrollo sostenible]
[Energía renovable]
[Incendios forestales]
Enlaces de interés
www.avebiom.org
Fuentes:
Reportajes Senda Norte, 28 de marzo 2010
Boletín ambienta, diciembre 2010
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