El Consejo Europeo ha adoptado la Directiva sobre la gestión de residuos radiactivos y combustibles usados que entra en vigor este septiembre.
Ésta es la última parte que falta para la estructuración legislativa nuclear de la UE. Peter Faross, Director de la unidad de energía nuclear, aseguró, en la conferencia europea celebrada en Londres en junio de 2010, que según demuestran las encuestas, el 80% de los europeos apoyaría la energía nuclear si existiera una solución demostrada para la disposición final de los residuos radiactivos.
La Directiva requerirá que todos los Estados de la Unión Europea adopten los estándares internacionales mas exigentes de forma vinculante, y que cada Estado trace su propia “hoja de ruta” conducente a la disposición final de sus residuos que, según los expertos, deberá efectuarse en formaciones geológicas profundas.
Para ello, los Estados miembros deberán presentar hasta el 2015 programas nacionales para la gestión de sus residuos, detallando el calendario de las acciones a tomar y las modalidades de gestión, incluida la opción elegida en cuanto al almacenamiento o reproceso de los combustibles usados. Los Estados deberán adaptar su legislación en el plazo de dos años para su conformidad con la Directiva.
La Directiva establecerá la obligación de cada país de gestionar sus propios residuos y prohibirá la importación y la exportación de residuos fuera de las fronteras de la Unión, aunque sería aceptable que se construyera algún repositorio común para dos o más países, siempre que estuviese dentro del ámbito de la UE.
Por otra parte, todo país que comience su andadura nuclear ha de tener planes para almacenar su combustible gastado a largo plazo. Varios países, como Finlandia, Francia y Suecia, han tomado ya importantes medidas para disponer de sus futuros repositorios para residuos de alta actividad y combustibles gastados.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) estima que hasta ahora se han generado en todo el mundo combustibles irradiados con unas 225.000 toneladas de metal pesado (uranio más plutonio), de las que se han reprocesado sólo un 30%. Para 2020 se habrá llegado a 445.000 toneladas y para 2050 a un millón. Estas cifras demuestran que son necesarios esfuerzos importantes para su gestión segura.
Además, es necesario que los países nucleares organicen el almacenamiento a medio plazo, entendiendo como tal 50-100 años, o incluso más. Estos almacenes, sean piscinas o en seco, deberán estar sujetos a revisión por los organismos reguladores para comprobar su seguridad a largo plazo.
Conceptos relacionados
[Energía nuclear]
[Residuos radiactivos]
Fuentes:
Boletín Flash, Noviembre 2010
Revista mensual Foro de la Industria Nuclear Española nº 534, septiembre de 2011
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