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Gestin del territorio: incendios y catstrofes

Incendios

Prevencin de incendios en la Pennsula Ibrica (Agosto-2010)
Espaa
Prevencin de incendios en la Pennsula Ibrica (Agosto-2010)

El problema de los incendios forestales en poca estival no es nuevo en la Pennsula Ibrica. La sequedad del terreno, la falta de lluvias, la maleza y los bosques descuidados, las negligencias continuadas, intereses agrcolas, cinegticos, ganaderos y urbansticos unidos a una cierta permisividad social, convierten en cenizas todos los veranos miles de hectreas de bosques en Espaa y Portugal. El peligro estructural latente se pone coyunturalmente de manifiesto con toda su virulencia bajo condiciones de sequa y/o meteorologa adversas con dos tipos de situaciones que pueden desbordar la capacidad de los medios de extincin: la existencia de gran cantidad de incendios simultneos y/o de grandes incendios.

En Espaa en el verano de 2005 se tomaron medidas y se propusieron alternativas de prevencin y coordinacin de todo tipo para actuar frente a los incendios. Una iniciativa que por tarda no deja de ser necesaria. La trgica razn no fue la asuncin del problema medioambiental por parte de los poderes pblicos o de los ciudadanos; tampoco la superficie de terreno quemado, que, siendo alta (161.154 hectreas) no fue ni mucho menos superior a la de aos precedentes (437.635 hectreas en 1994); ni siquiera el incremento de superficie forestal quemada respecto a 2004 (un 30%), a la ltima dcada (un 32%) o las prdidas de unos 650 millones de euros. Tuvieron que morir 13 personas en tareas de extincin de incendios para que las administraciones pblicas comenzaran a tomarse en serio la cuestin endmica de los bosques espaoles de cada verano. El ms trgico de estos incendios fue el tristemente clebre ocurrido en Guadalajara, donde pereci un retn de 11 personas, y que gener una comisin de investigacin parlamentaria en Castilla La Mancha.

Iniciativas

Las iniciativas han sido numerosas y variadas desde entonces, y adems se ha comenzado a profundizar en la colaboracin entre comunidades autnomas, (muchas carecan de un protocolo de actuacin en caso de fuego declarado), y con el Ministerio de Medio Ambiente. Al mismo tiempo, comienza a ponerse el acento en medidas de prevencin, cuestin descuidada hasta ahora en la lucha contra los incendios, que se haba centrado en mejorar la equipacin de los retenes, las dotaciones de infraestructuras y tecnologas (teledeteccin, etc.) o la disponibilidad de agua en embalses, piscinas, etc.

Todas las polticas de incendios forestales basadas nicamente en disponer de grandes dotaciones de medios de extincin han demostrado ser muy costosas e ineficaces. La gestin territorial y forestal debe tener necesariamente presentes las condiciones naturales y sociolgicas que producen riesgo de incendio y establecer una poltica preventiva con dos objetivos principales: reducir el nmero de incendios (para lo que es necesario el conocimiento de sus causas) y acondicionar el espacio forestal para impedir la propagacin del fuego. Siguiendo esa lnea de trabajo, el Ministerio de Medio Ambiente y las consejeras homnimas de las comunidades autnomas promovieron el Acuerdo de la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente de 29 de enero de 2005, sobre prevencin y lucha contra incendios forestales, basada en el impulso de 28 acciones y medidas concertadas entre administraciones destinadas a prevenir y mitigar los efectos de los incendios forestales. El 10 de junio de 2005 el Consejo de Ministros aprob el Plan de Actuaciones de Prevencin y Lucha contra los Incendios Forestales con el objetivo de aportar un enfoque integrado en la bsqueda de soluciones.

La severidad de las sequas y la gravedad de los siniestros ocurridos motiv la aprobacin del Real Decreto Ley 11/2005 de medidas urgentes en materia de incendios forestales, a instancia del cual las comunidades deben declarar sus respectivas Zonas de Alto Riesgo de Incendios Forestales, as como aprobar sus planes de defensa, planes que debern considerar, al menos:

- Los problemas socioeconmicos que puedan existir y que se manifiesten a travs de la provocacin reiterada de incendios o del uso negligente del fuego, as como las pocas con mayor riesgo de incendios.
- Los trabajos de carcter preventivo que resulte necesario realizar, incluyendo los tratamientos selvcolas que procedan, reas cortafuegos, vas de acceso y puntos de agua que deban realizar los propietarios de los montes.
- El establecimiento y disponibilidad de los medios de vigilancia y extincin necesarios para dar cobertura a toda la zona.
- La regulacin de los usos que puedan dar lugar a riesgo de incendio.

Destaca la reforma aprobada de la Ley de Montes, que a partir de octubre de 2006 prohbe la recalificacin por los municipios de terrenos quemados en los 30 aos siguientes. Ya no se permiten la quema de rastrojos, las barbacoas al aire libre y cualquier actividad en la que sea necesario encender fuego en los bosques. Tambin se elabor un mapa con las zonas de alto riesgo de incendio en nuestro pas basado en los datos aportados por las autonomas; stas zonas comprenden las reas situadas sobre todo en el sur y este peninsular, centro, La Rioja, Galicia y Asturias (un 55% del territorio nacional). Se ha creado el Fondo para el Patrimonio Natural, dotado con 40 millones de euros destinados a trabajos de silvicultura, conservacin de la biodiversidad y gestin en montes privados (un 80% en Espaa); tambin se propuso el anonimato en la denuncia de delitos medioambientales por los particulares.

Pero el problema no pasa tanto por incorporar nueva regulacin como por aplicar la ya existente. Pocos saben que los jueces, facultados por el Cdigo Penal desde 1995, y los ayuntamientos, pueden prohibir cualquier tipo de urbanizacin en terreno quemado. Y sobre todo, la cuestin de fondo que aparece en este debate es el abandono del bosque y el alejamiento de la mayora de la poblacin de las reas rurales. A travs de la visin urbanita de las masas forestales se ha instalado cierto desprecio por la naturaleza que se traduce en negligencias y en desconocimiento de los problemas diarios de los habitantes, agricultores, ganaderos y gente del campo para encontrar pastos, luchar por sacar adelante las cosechas en terrenos poco apropiados o atraer turistas a la zona para mantener la actividad econmica del lugar y evitar la despoblacin, que hace al municipio ms dbil a la hora de evitarla llegada de intereses especulativos con el terreno.

No es casualidad que en regiones como Soria o Cuenca no haya apenas incendios, contando con una de las mayores masas forestales en Espaa. All la ciudadana se beneficia econmicamente de la explotacin de los montes a travs de las llamadas pinadas, originando beneficios superiores a los 3.000 euros por habitante y ao. Es evidente que cuando no se quiere, los incendios no se producen. Para ello es necesario poner en valor los montes y llevar a cabo un aprovechamiento sostenible que implique a los habitantes en su conservacin como fuente de riqueza, evitando la visin urbanita hacia el bosque, al que algunos consideran una simple postal que slo se ve durante las vacaciones de verano.

Las localidades afectadas tambin han empezado a desarrollar proyectos no legislativos, as por ejemplo, la Agrupacin Europea de Cooperacin Territorial (AECT) Duero-Douro, que agrupa a 63 localidades fronterizas entre Espaa y Portugal, ha presentado el proyecto Self-Prevention, con el que pretende introducir 150.000 cabras para limpiar de forma natural los montes y prevenir los incendios forestales que sufre cada ao esa zona. Se invertirn 50 millones de euros y se crearn 500 puestos de trabajo y todo un entramado fabril, comercial y turstico en torno al ganado y sus productos. Adems habr plantas de biomasa que generarn energa renovable con los residuos del monte y el ganado.

Segn la ONG Greenpeace, en los ltimos 40 aos ha ido variando la tipologa de los fuegos a nivel global. Tras la primera generacin de incendios, en los aos 60-70, ya afectada por el abandono de cultivos y el despoblamiento rural, una segunda etapa degener en siniestros ms intensos y rpidos, por la acumulacin de combustible durante 10 15 aos. La tercera generacin surge en los 90 con fuegos de extrema intensidad y virulencia. Esta etapa da paso ahora a otra en la que las llamas pasan a un medio nuevo: las urbanizaciones. La fiebre inmobiliaria ha sembrado los montes de autnticas trampas.

Al abandonar su explotacin tradicional, los montes acumulan combustible y son proclives al fuego. Pero, a la vez, el esfuerzo en extincin logra contener los conatos. El resultado es que se apila cada ao ms materia inflamable hasta que un da todo prende en un fuego imparable.

La solucin, por tanto, radica en una gestin que permita la existencia de bosques sanos, variados en especies y de estructura compleja.

Biomasa en la prevencin de incendios

Incidiendo en la poltica de prevencin, se puso en marcha en 2006 una lnea de fomento de los Planes de aprovechamiento de la biomasa forestal residual, recogidos ya en la Ley de Montes 43/2003. Las comunidades, por su parte, han elaborado planes y actuaciones de aprovechamiento de biomasa forestal para poder acceder al fondo de 5 millones de euros previsto en el RD 11/2005. Los criterios objetivos para la distribucin del presupuesto fueron la superficie forestal arbolada con instrumento de gestin aprobado, la cantidad de biomasa real existente segn el Plan de Energas Renovables 2005-2010, las cortas totales en funcin de la superficie arbolada y la superficie arbolada forestal incluida en Zonas de Alto Riesgo Forestal. A cada uno de ellos se le asign el mismo valor.

Las labores de prevencin de incendios retiran la madera en la medida de lo posible del terreno, la central de biomasa forestal que Iberdrola Renovables en Guadalajara y las otras dos que proyecta en Archidona (Mlaga) y en As Somozas (A Corua) producen energa exclusivamente a partir de estos residuos forestales, dando un valor a su recogida.

La iniciativa en Guadalajara parte de un compromiso que firm Iberdrola con la comunidad autnoma, despus de que el grave incendio del verano de 2005 en la provincia se cobrara 11 muertos. La planta, en funcionamiento desde hace un mes, se ubica en el municipio de Corduente, a los pies del Parque Natural del Alto Tajo y en la orilla del ro Gallo. Con sus residuos forestales y el agua del ro, pone sus dos megawatios (MW) de potencia en marcha, que permitirn el suministro de energa limpia para una poblacin de unos 14.000 habitantes del Real Seora de Molina de Aragn.

Aunque no es la misma zona exacta en la que se produjo el incendio, la empresa trabaj con la Universidad de Castilla-La Mancha, que identific varios sitios idneos desde el punto de vista del recurso forestal para instalar la central de biomasa. Los estudios tcnicos realizados por la Universidad de Castilla-La Mancha e Iberdrola Ingeniera previos a la construccin fueron determinantes para la eleccin de Corduente, tanto por su proximidad a la materia prima, como por las buenas comunicaciones y la existencia de las lneas adecuadas para evacuar la electricidad.

La planta necesita un suministro forestal de unas 26.000 toneladas al ao, cantidad que garantiza el convenio con la Junta de Castilla-La Mancha. En caso de escasez, alrededor de la central hay montes particulares que tambin realizan labores de prevencin de incendios y que pueden servir para alcanzar esta cantidad.

Despus, los restos forestales sern pasto de las llamas en la planta y producirn vapor de agua, obtenida del ro, que pondr en funcionamiento la turbina. Estn estudiando que las cenizas que queden despus del proceso se aprovechen para abonos o para la industria cementera.

 

Conceptos relacionados
[Incendios forestales]  [Naturaleza]  [Biomasa]  [Gestin del territorio]  [Herramientas

Fuentes:
El Pas, 14 y 15 de junio; 15 y 23 de agosto; 5, 12 y 19 de septiembre; 26 de octubre de 2005 y 25 de enero de 2006
El Mundo, 14 y 26 de agosto de 2009
Ecoticias.com, 18 de agosto de 2009
Cincodias.com, 18 de agosto de 2010
Revista Ambienta, N 56, junio 2006

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