Ciudadanos de Melilla se han organizado contra la política de transporte urbano. A pesar de ser un territorio de solo 12 km2 y tener una climatología benévola, el transporte en Melilla se basa en el vehículo particular.
La ciudad no cuenta apenas con transporte público. El escaso que existe, lento y de baja calidad, solo sirve para el traslado de transfronterizos al centro de la ciudad, pero no existe transporte público a lugares tan relevantes como playas, aeropuerto zonas de copas o puerto. Por otro lado, la ciudad no tiene ni un solo metro de carril bici, ni calles peatonales, siendo el transporte alternativo una actividad rara y hasta peligrosa.
La movilidad pasa por el uso obligatorio del automóvil. Las familias poseen por lo general varios vehículos, muchos mas baratos que en el resto de España, sobre todo, por no existir el impuesto de matriculación, el impuesto de Tracción Mecánica es de los más baratos y el combustible cuesta un 30% menos. Casi la mitad del parque automovilístico son todos todo-terrenos de lujo.
Los ciudadanos piden la creación de un sistema público de transporte, con microbuses rápidos que cubran toda la ciudad. Por la creación de una red de carril bici y por la peatonalización del centro.
Cada primer sábado de mes se organiza una pedalada que se aprovecha haciendo una parada en el Palacio de la Asamblea, para exigir el cambio hacia un transporte mas sostenible.
Conceptos relacionados
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[Contaminación atmosférica]
Fuentes:
Revista, Ecológista, Nº 66 otoño 2010
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